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Opinión

La esencia del fútbol

Los aplausos en cada jugada, los ánimos cuando se fallaba, las protestas al colegiado.Eso es el fútbol, no el silencio, la afición enlatada que tanto le gusta a Javier Tebas, aborregada, que no le moleste, que no le diga nada que le incomode o que directamente sea inexistente.Esa afición que ruge con lo goles de su equipo, que celebra con sus jugadores, que los anima en momentos bajos, que los eleva cuando hay todo que ganar y nada que perder.

El objetivo de la temporada. Ese gran desconocido

Ahora, en cambio, el propietario del club simplemente hace valer su mayoría, que para eso ha puesto la pasta.Y nada, que entre todos los puntos que se expusieron, el presidente Antonio Couceiro destacó las malas cifras económicas de la temporada, fruto de la categoría en la que estamos y de la maldita pandemia de coronavirus en la que estamos que ha impedido que el público acceda al estadio de Riazor.

Una buena oportunidad

No es que sea una final de Copa o un duelo en el que esté en juego el título de Liga, pero es evidente que todo aquel que ama al Real Club Deportivo de La Coruña desearía estar sobre el césped para aportar su granito de arena y ayudar a que los tres puntos se queden en casa.No es una cuestión de envidia, pero me gustaría ser uno de los once elegidos por Rubén de la Barrera para poder vestirme con la camiseta blanquiazul en el coliseo herculino a las siete de la tarde.

Jibarizar al Depor

Más aún cuando los objetivos del máximo accionistas pasan por sanear económicamente el club, devolverlo al fútbol profesional y posteriormente vender su participación.Desconozco si los consejeros de clubes de esta categoría (de la entidad por ejemplo el Coruxo, Unionistas o Lealtad) están retribuidos o no, pero la ausencia de consejeros blanquiazules en los partidos del Depor o en las reuniones convocadas por la RFEF me hacen pensar que si bien las gratificaciones de los consejeros están bien definidas, las obligaciones de éstos parecen bastantes difusas.

Cinismo organizativo

Mi posición es potenciar lo que en estos momentos funciona, pero cambiando estructuras obsoletas y dando más protagonismo a los clubs en la toma de decisiones.

La UEFA tiene un problema

Más preocupante ha sido la incomprensible rabieta de la UEFA amenazando a los insurrectos con excluir a sus jugadores de sus respectivas selecciones nacionales si continúan con la algarada.En el fondo de esta marejada se aprecia un enorme descontento de los clubes con la UEFA, una crítica a su escasa capacidad de innovación, a su falta de agilidad para explotar una competición que debería de reportar más beneficios a los actores principales (clubes), y, en definitiva, a la nula transparencia de un organismo que arrastra un hedor a corrupción desde hace décadas.De cualquier manera, esta polémica no deja de ser una vuelta de tuerca al eterno debate sobre deporte o economía, fútbol o dinero, juego o negocio, en un cínico escenario donde las masas piden fichajes, las televisiones espectáculo, los gestores dinero y la afición resultados.

Las semifinales

Y, como tantas veces, el equipo blanco se ha convertido en el único equipo español que queda en la competición (novena semifinal consecutiva) y tiene serias opciones de plantarse en la final frente al Paris Saint Germain o al Manchester City (con permiso del Chelsea, que parece un rival claramente inferior a los madridistas).Franceses e ingleses jugarán una eliminatoria que se presenta como una ocasión para ambos de resarcirse de esas ‘deudas históricas’ (léase urgencias) que ambos tienen con esta competición.

Castillos en el aire

Así, del primer puesto de la tabla, que ocupa el conjunto de Rubén de la Barrera con treinta y dos puntos, al quinto –el Compostela– solamente existe una diferencia de seis unidades a falta de cuatro encuentros.El conjunto herculino se ha metido en la boca del lobo el solo y puede que esta nueva temeridad en una campaña tan surrealista como la presente cueste un elevado precio, al no estar para desperdiciar las oportunidades que tiene para tratar de enderezar el rumbo en un curso en el que su errático rendimiento no aventura nada bueno.Los vaivenes en el campeonato liguero rozan el esperpento y provocan constantes decepciones que empiezan a colmar la paciencia de una fiel afición que no acaba de entender nada de nada después de padecer dos descensos en los últimos tres años y atisbar la amenaza de otro en el actual.Da pena ver a la entidad en la situación en la que se encuentra, pero es más lastimoso tener la certeza de que los proyectos que se han edificado en los últimos tiempos solamente han sido castillos en el aire al venirse abajo nada más sentir las primeras ventiscas provocadas tras los pésimos resultados cosechados en los encuentros disputados sobre los terrenos de juego.

Luis Enrique

Cuentan quienes lo conocen –y aquí en Coruña hay varios e incluso tiene parientes– que es un buen tipo y que hay algo de pose en su forma de actuar.De cualquier forma, tanto en su paso por el Celta como por el Barcelona dejó su estela, que más que pasar por alto ante los problemas de fuera del terreno de juego contribuía a fomentarlos de manera notoria.

Repensar el futuro

Incluso pensar que se puede llegar a complicar la permanencia a poco que se den dos malos resultados seguidos.Siendo optimistas hay que creer que ganando los partidos de casa la permanencia debería de estar asegurada pero habrá que gestionar la presión de salir a ganar a equipos que también se están jugando su futuro en una categoría que el Depor no acaba de entender.Ganar en Langreo y hacer lo mismo una semana más tarde ante el Numancia en Riazor sería casi definitivo para confirmar la presencia un año más en la B. Como diríamos, un mal menor.Apenas quedan cinco jornadas hasta el cierre de la competición el 9 de mayo.

Consejo de deportes

Pero la imagen que se proyecta, es la de quien toca el “dossier” y se le queman las manos.

Diferentes criterios

Ayer el Deportivo jugó ante medio millar de espectadores y en Vigo, con una situación epidemiológica similar, fueron 1.000 los que siguieron el partido del Celta B ante el Valladolid Promesas el sábado.Durante buena parte de la primera fase, los equipos gallegos tuvieron que disputar sus partidos a puerta cerrada, mientras en los campos los duelos ante rivales de Castilla y León se encontraban con público en las gradas.

Toca levantarse... Otra vez levantarse

Y da igual como quieran llamarla, pero es lo que tenemos y es a lo que tenemos que agarrarnos.

La desaparición

Y ese banco, con la satisfacción de todos, anunció a bombo y platillo su irrupción en la sociedad y garantizó su presente y su futuro, obteniendo el beneplácito de los que se convertían ya entonces en meros espectadores del devenir de la entidad “intervenida”.Pero poco dura la satisfacción en casa del pobre y esa misma entidad salvadora avisó públicamente que mostraba su predisposición a deshacerse del equipo de fútbol (en el que llevaba meses) y ofrecérselo al mejor postor (o al peor, vaya usted a saber).

Afianzar la categoría

Ganando los partidos en Riazor puede llegar para sellar la permanencia pero no hay que descuidarse porque comienza una nueva ronda donde no se puede dar nada por supuesto.Si el RCD es capaz de acometer esta última fase con acierto, parece claro que la nueva ‘propiedad’ contará con RDLB para reiniciar la temporada próxima para devolver al equipo al fútbol profesional.

Un nuevo rumbo

El cuarto puesto alcanzado en la primera fase del torneo de Liga impedirá a la entidad optar al ascenso a la categoría de plata y ahora le tocará luchar por acabar en las dos primeras posiciones del Grupo 1-D para mantenerse en la Segunda B, que el próximo año se llamará Primera División RFEF.“Fracaso”, “decepción” o “temporada para olvidar” han sido algunos de los lamentos que se han escuchado tras confirmarse la ausencia del equipo en las plazas que dan derecho a subir.

La hora de la verdad

Y este año quedó patente con los coruñeses.Sin duda es una ventaja que el rival del Deportivo, el Zamora, no se juegue ya nada en su partido porque así no tendrá ninguna urgencia en el terreno de juego (damos por supuesto que no habrá ningún equipo de esta categoría que prime a los zamoranos para que ganen en Riazor), aunque haría muy bien el equipo blanquiazul de no fiarse de nada ni de nadie, especialmente por la experiencia que tiene a lo largo de su historia en este tipo de partidos y en las primas a terceros de los rivales (recordamos a Rayo Vallecano y Valencia, en particular).Y, por último, para ofrecer a los aficionados una última opción optimista, digamos que los rivales del Deportivo, en caso de seguir con el ascenso en el objetivo, serían el Burgos, la Cultural Leonesa y el Valladolid Promesas, que formarían todos en el mismo grupo, junto con los clasificados del grupo actual.

El desastre de Segunda B

Otra opción pasa por la victoria blanquiazul y una derrota del Celta B. Y en la última hipótesis serviría un empate en Riazor siempre que pierdan el Celta B y Racing.

Vuelve la pasión

La primera, que es la que la propia Entidad vende, se circunscribe en potenciar la base.

Cuestión de sensibilidades

El caso es que el ‘Alba’ ganó, algo previsible, pero lo hizo al transformar una pena máxima cometida en el minuto ochenta y nueve por el conjunto andaluz.Tengo dudas de si Maikel Mesa, el encargado de ejecutarla, afrontaría con el mismo coraje el lanzamiento al saber que en ese instante el Deportivo estaba derrotando al Fuenlabrada por dos a uno y su equipo era uno de los que ocupaban los puestos de descenso a la Segunda División B...