OPINIÓN | Lunes de locos en el Dépor
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OPINIÓN | Lunes de locos en el Dépor

OPINIÓN | Lunes de locos en el Dépor
Diego Villares, durante el partido contra el Burgos en Riazor. Foto: Quintana

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No, no me he equivocado. Aunque muchas veces no sé ni en qué día vivo, sé muy bien que hoy es viernes. Pero es que yo, además de procrastinar, me adelanto a los acontecimientos, ya pienso en el futuro lejano y vaticino un lunes de locos en el Dépor. 


Me explico. Los horarios de la tercera jornada liguera han establecido que el Deportivo jugará este lunes a las 21.30 horas ante el Leganés en Butarque. Pero es que este lunes 1 de septiembre no va ser un día más. Y es que justamente esa noche a las 23.59 horas se cierra el mercado de fichajes de verano.


Y todos sabemos lo que eso significa. No importa cuan tranquila haya podido ser esta ventana estival, algo no aplicable al Dépor, con actualmente ocho refuerzos confirmados y doce salidas, en esa jornada final muchas veces se viven momentos de auténtica histeria.


Porque la competición ya ha arrancando y los futbolistas empiezan a vislumbrar por donde puede ir su importancia e incidencia en sus respectivas escuadras.  Apenas dos semanas, pero los temblores ya afloran y nadie quiere pasar un curso en blanco o con menos participación de la esperada. Un caldo de cultivo idóneo a la hora de pescar oportunidades de mercado de última hora. No siempre pasa, pero a veces presos de esa prisa, que nunca es buena consejera, pero que acecha cuando el tiempo apremia, los futbolistas toman decisiones muy diferentes y acaban en equipos contra todo pronóstico.


Jugadores que estaban totalmente fuera del alcance de ciertas escuadras y que viendo que el mercado se acaba pasan a ver atractiva una propuesta que en un primer momento habían rechazado. O conjuntos que, tras un mal arranque de Liga, optan por buscar un refuerzo de última hora para reflotar la moral de la tropa y, sobre todo, buscar un golpe de efecto para subir en la tabla.


La paciencia es finita, cada vez más en el deporte y en el fútbol antes de que se cumplan las primeras diez jornadas ligueras más de un técnico ya enfila la rampa de salida. De esa vorágine del mercado veraniego que golpea a los equipos cada año no se ha librado, por supuesto, el Deportivo. 


En la 2016-17, que empezó con Gaizka Garitano y acabó con Pepe Mel y la salvación in extremis en la última jornada, el Dépor perdió a Lucas Pérez precisamente en ese final de mercado veraniego. Su último servicio, antes de recalar en el Arsenal, un gol en la victoria del Deportivo ante el Eibar (2-1) en la primera jornada de competición.


Una baja que hizo daño al equipo blanquiazul y que reabrió el debate de la conveniencia de que siga abierto el mercado con el campeonato ya empezado. En la parroquia herculina aún escuece otro episodio, este si cabe aún más traumático, con el ‘Rivaldazo’.  El pasado 15 de agosto se cumplieron 28 años de la marcha del astro brasileño rumbo al Barcelona, a cambio de 4.000 millones de las antiguas pesetas (el equivalente a 24 millones de euros).


Una llamada del Barça, la petición de cobrar el triple que lo que percibía en el club blanquiazul (recomendación hecha por Mauro Silva, que estaba con él cuando se produjo la llamada). Unas cantidades estratosféricas a las que nadie confiaba que el club azulgrana pudiese llegar. Pero, la pela es la pela, y el conjunto culé no escatimó a la hora de rascarse el bolsillo. Un adiós duro, sin margen de maniobra para un Dépor que esa campaña lo pasó mal.


No parece que este lunes vaya a producirse ninguna salida inesperada a golpe de talonario (el ‘susto’ ya lo dio Helton) y todo indica que lo más reseñable serán salidas, ya esperadas. Pero aderezar un cierre de mercado con un partido del campeonato, con lo que al Dépor le gusta jugar con nuestro corazón, es de locos.

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