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La viabilidad y la cantera

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La presentación ante los medios de comunicación del nuevo Presidente del RCD de La Coruña, Antonio Couceiro, se puede considerar como un saluda a la afición. Un ejercicio de cortesía después del cambio de presidencia en el club coruñés. Poco se esperaba de su comparecencia en cuanto a novedades o planes de futuro. Un proyecto que, aunque Couceiro sea el elegido por la propiedad del Club, por puro formalismo deberá desvelar ante la Asamblea de Accionistas convocada para abril y en versión telemática.

Si lanzó un par de mensajes durante su comparecencia bastante nítidos. Por una parte describió -sin cifras- que la situación del RCD es la peor de su historia tanto el aspecto económico como en el deportivo pero lanzó un mensaje de optimismo al afirmar que la supervivencia del Club estaba garantizada. Esta aseveración cobra mayor fuerza al venir directamente del propietario del Deportivo.


En segundo lugar habló de la apuesta ineludible por la cantera como único método para garantizar la viabilidad futura del RCD. Admitiendo que el escenario más probable era la presencia del Depor en la 1ª de la RFEF (la actual Segunda B) para la próxima campaña serán los jóvenes criados en Abegondo quienes están llamados a liderar el proyecto.


Estas dos afirmaciones no resultan en nada novedosas ya que los últimos presidentes hablaron en parecidos términos del futuro del Club. Las urgencias y las dinámicas, forzadas en parte por una afición ansiosa de volver al lugar de los éxitos, truncaron estos principios. Se optó afanosamente por fichar jugadores y entrenadores (y destituirlos) dentro de una mecánica destructiva que duró hasta hoy.

La situación ha cambiado. Si anteriormente los presidentes eran elegidos por la masa social y estaban sujetos a su aprobación, ahora la propiedad es quien gobierna la nave. Si ellos son capaces de instalar la paciencia y la cordura en la planificación a corto y medio plazo, es posible que se vean los resultados dentro de unos cuantos años. Tener la propiedad permitirá trabajar sin prisas.


No habló el nuevo Presidente de altas ni de bajas para esta temporada y quiso dar tranquilidad al cuadro técnico y jugadores que todavía tienen que luchar por mantener la categoría. Pero dejó patente que el primer equipo deberá nutrirse de la cantera, a la que dedicarán sus mayores esfuerzos y recursos. Parece que es una apuesta firme y sensata si se programa con paciencia y con cierta pedagogía destinada a los socios, ávidos siempre de fichajes de relumbrón.


Quedan muchas incógnitas sobre cómo se llevará a cabo ese proyecto basado en confiar en el talento de Abegondo. Una premisa importante será volcar el esfuerzo en trabajar la cantera con visión de futuro y alejar de la Ciudad del Fútbol a todos los facinerosos que la pueblan dispuestos a hacer negocio con chavales de quince años para revenderlos a otros clubes. En la próxima Asamblea conoceremos más de cerca sus proyectos.

La viabilidad y la cantera