Fran 'Tombita' y Mati Bridge: "El tres de tres es muy importante para el hockey en Argentina"
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Fran 'Tombita' y Mati Bridge: "El tres de tres es muy importante para el hockey en Argentina"

Tombita y Bridge, liceístas y campeones del mundo, visitaron la redacción de este diario | Pedro Puig

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Los argentinos Francisco ‘Tombita’ Torres (10 de septiembre del 2004, Mendoza) y Matías Bridge (24 de enero del 2001, San Juan) llevaron el escudo del Deportivo Liceo a lo más alto en los últimos World Skate Games. Tombita lideró a la selección sub-19 con siete goles en seis partidos y Mati vivió el éxito absoluto como tercer portero. Los dos cumplieron el sueño de cualquier argentino: ganar el Mundial de hockey patines en el Aldo Cantoni de San Juan. Recién aterrizados en A Coruña y vestidos con la albiceleste (dejaron las medallas en su país), revivieron su triunfo en la redacción de dxt campeón.

 

¿Qué significa ganar un Mundial en casa?
Fran Tombita: Ya en el primer partido entramos a la cancha y se nos puso la piel de gallina al ver el estadio lleno. Fue así desde el primer hasta el último día, una sensación increíble. Así es el Aldo Cantoni. Así es San Juan, la cuna del hockey.
Mati Bridge: Es algo único. Encima yo soy de San Juan, con la familia y toda la gente que conocés en la tribuna. Como decía Fran, el estadio estaba lleno en todos los partidos. Se notaba y se sentía en la cancha ese apoyo de la gente. Eran el sexto jugador para nosotros.

 

Pablo Álvarez declaró en una entrevista con este diario que para explicar el ambiente que se vive en San Juan hay que estar allí.
F.T.: Como dice Pablito, hay que estar allá para vivirlo. Es una motivación increíble. Nunca había visto un estadio así con la gente de pie porque no había lugar para sentarse.
M.B.: Ya había jugado campeonatos en el Cantoni y había ido a ver el Mundial del 2011 de chiquito. Para mí era un sueño  estar allí de jugador y poder cumplirlo con 21 años es algo único. Tenés que ir para vivirlo, como dice Pablito.

 

¿Habíais vivido algo parecido?
M.B.: Nunca, ni siquiera en Riazor contra el Barça o en la final del Mundial de Barcelona, en 2019.
F.T.: He visto fotos de cuando jugaba Huelves en el Liceo y el estadio estaba a reventar, pero yo nunca había vivido algo así.

 

¿Había mucha presión por ganar el Mundial en casa delante de vuestra gente?
M.B.: No sé si la gente nos ponía esa presión, pero sí que nos la poníamos nosotros. Era el último Mundial para una generación de grandes jugadores y queríamos ganarlo como fuera. Era matar o morir. No había otra alternativa.

 

¿Qué pensaste cuando Portugal se puso 0-2 en la final?
M.B.: Lo vi difícil, dije ‘ufff’. Se me vino a la cabeza el Mundial de Barcelona. El gol antes de terminar el primer tiempo nos vino muy bien, pero se sufrió hasta el final.
F.T.: Fue parecido al partido de la sub-19 en semifinales contra España. Empezamos perdiendo 2-0 y, en el segundo tiempo, dijimos ‘tenemos que ganar por toda la gente que nos está viendo’.

 

Pregunta para Mati, ¿cómo es la experiencia de un tercer portero?
M.B.: Traté de tomarlo como una experiencia y disfrutarlo. Cuando llegué allá me vi entrenando y compartiendo vestuario con mis ídolos, los que veía de chiquito por internet cuando jugaban acá. Desde mi posición traté de apoyar en todo lo que podía a mis compañeros en la portería: (Valentín) Grimalt y Conti (Acevedo).

 

Pregunta para Fran: seis partidos y siete goles, dos en semifinales contra España. ¿Te sientes importante en la selección?
F.T.: Todo el equipo era importante, los de dentro y los de fuera. Contra España me tocó meter los dos últimos goles. Creo que hicimos un segundo tiempo increíble y salimos motivados en la prórroga.

 

Tres Mundiales y tres títulos: el sub-19 y los absolutos masculino y femenino.
F.T.: Creo que al ganar nosotros (la sub-19), que éramos los primeros, les metimos la presión a las chicas, que lo dejaron todo en la final para salir campeonas y también a los mayores, que lo consiguieron. Creo que hacer tres de tres es muy importante para que el hockey siga creciendo en Argentina.
M.B.: El tres de tres es algo importante porque en el Mundial pasado llegamos a las tres finales y perdimos las tres. Argentina necesitaba decir ‘Acá estamos’. Conseguirlo en casa es algo único.

 

¿Cómo veis la sucesión en la selección absoluta?
F.T.: Jugar con los mayores es el sueño de cualquier chico, pero todavía hay muchos jugadores que tienen unos años por delante.
M.B.: Creo que el próximo Mundial va a ser de recambio para Argentina. De los jugadores que quedan ahora solo seguirán cuatro o cinco. Creo que es lindo intentar demostrar que estamos ahí para pelear contra los equipos más grandes.

 

Los dos venís de una familia con tradición en el hockey.
M.B.: Mi papá (Alfred Bridge) ya fue campeón del mundo y olímpico en Barcelona y siempre nos jodía con eso: ‘Bueno, yo soy campeón del mundo’. El día que salimos campeones lo abracé y le pregunté ‘¿Ahora con qué nos vas a joder?’ (su hermano pequeño, Lucas, en sub-19, Mati y el hermano mayor, Facu, en absoluto).
F.T.: A mi abuelo, que ya jugababa, le decían Tomba y mi tío Leonardo también se puso Tomba por él. Me ayuda mucho como jugador en todo lo que me dice.

 

¿Cómo surgió la posibilidad de jugar en el Liceo?
F.T.: Mi tío jugó acá, en Vigo y en Portugal. Él contactó con el club, hablaron y me dieron la posibilidad de venir y probar y ya me quedé acá.
M.B.: Después del Mundial 2019, cuando mi hermano (Facu) jugaba acá, los dirigentes hablaron con mi papá por si estaba interesado en venir y ni me lo pensé.

 

En la historia del Liceo hay un hueco muy importante para San Juan, ¿en Argentina también lo hay para el Liceo?
F.T.: En Argentina se habla del Liceo y de todos los equipos europeos. Se fijan mucho en el hockey de acá.
M.B.: Daniel Martinazzo lo ha hecho más conocido. Y en la selección, un 70% de jugadores han estado en el Liceo y todos me dicen que A Coruña es el lugar que más les ha gustado para vivir. Tenemos la suerte de estar en una ciudad hermosa y jugar en un club grande.

 

¿Qué echáis de menos después de tantos años aquí?
F.T.: Juntarme con mi familia o mis amigos el domingo y comer un asado o hacer un mate. 
M.B.: En mi caso la novia está allá y cada despedida son llantos porque no sabemos cuándo nos vamos a volver a ver. Se hace difícil, pero estamos acá por un sueño.

 

¿Qué os espera ahora de vuelta en el Liceo?
F.T.: Tengo que seguir entrenando y ya se verá que pasará en diciembre, que se abre el pase: no sé si seguiré o saldré cedido. Quiero jugar y seguir creciendo. Creo que Copa (Juan, entrenador del Liceo) va a pensar lo mejor para mí. Tengo una charla pendiente.

 

¿Cuál creéis que es el objetivo en una temporada con tantos cambios?
M.B.: Hemos perdido jugadores muy importantes, pero tenemos jóvenes con mucha calidad y un equipo para pelear en cada torneo. No importa que venga el Barça, el Reus o quien sea. Podemos hacer algo lindo.
F.T.: Es un equipo con caras nuevas y adaptarse al entrenador y a los compañeros cuesta, pero cada vez nos entendemos mejor. Es lo que tiene el Liceo, que siempre es un grupo unido. Con todos los viajes que tenemos, sí o sí hay que llevarse bien. Somos una familia.

 

¿Qué importancia puede tener el Clásico del próximo miércoles contra el Barça?
F.T.: Creo que una victoria nos vendría muy bien porque nos quedaríamos con los mismos puntos. Sería increíble para la gente y para nuestra motivación.

 

¿Y en caso de derrota?
F.T.: La temporada es larga, no nos tenemos que desesperar y llegar fuertes al final.

 

¿Un ídolo en el hockey patines?
F.T.: De chiquito veía mucho a Pablito Álvarez, Carlos Nicolía, Toni Pérez...
M.B.: Sergi Fernández, lo sigo desde que tengo nueve o diez años. Es el mejor arquero del mundo, para mí. Por mucho que esté en el equipo rival hay que aceptarlo.

 

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Fran 'Tombita' y Mati Bridge: "El tres de tres es muy importante para el hockey en Argentina"

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