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Luis Enrique y Deschamps, valentía contra miedo

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Vaya por delante que Luis Enrique no es santo de mi devoción. Ni en su etapa como jugador, ni como técnico, menos aún de seleccionador. Tiene algo, será ese gesto entre natural y sobreactuado, que lo eleva al tejado de la arrogancia y genera en mí alto grado de repulsión. No debería, pero reconozco que cuando Tassoti le asestó aquel brutal cabezazo en el Mundial de Estados Unidos, no lo sufrí como debiera.

Pero lejos de esa figura incómoda que se ha ido forjando con el tiempo, sobre todo de cara a la prensa, emerge un hombre de fútbol, preparado y valiente, al que le pueden salir bien o mal las cosas pero que está dispuesto a partirse la cara por la suyos. Y eso a mí me gusta.


Me gusta su concepción del fútbol, pura escuela Barça, pero bien desarrollada. Se habla mucho de la “presión tras pérdida” acuñada por Guardiola. Pero para eso hay que atacar bien, estar bien posicionados, sino la presión se vuelve en tu contra. Y Luis Enrique se la ha trasladado perfectamente a sus jugadores (a su nutrido grupo), y frente a Francia sacó el manual. Sólo un gol inventado por el mejor de los Benzemás rompió el sueño.


Bueno, Benzemá y las carencias generacionales de la Roja. La Selección, el fútbol español actual, no tiene buenos centrales ni, por supuesto, un 9 de garantías. Aún en la retina tenemos los tiempos en los que Piqué y Ramos mandaban en el panorama mundial. Incluso antes, con Puyol. Cualquier desaguisado que ahora termina en gol era antes solventado con insultante facilidad por los dos catalanes y el de Camas.

Aquí Luis Enrique vuelve a mostrar cierta cabezonería al empeñarse en meter a Eric García. Eric se ha quedado bajito para la demarcación y para triunfar como central sin centímetros hay que ser un perro de presa con pedigrí, tipo Ayala o Cannavaro. Y no es el caso.


Por lo que respecta al gol, desde la jubilación del Guaje no ha aparecido ningún delantero con garantías. Luis Enrique lo intenta y temporalmente le ha salido un aliado, Ferrán Torres, pero podría tener fecha de caducidad.


Fuera limitaciones, la Selección tiene futuro y un margen de mejora brutal. Imagino a Gavi con mejor opción de último pase y a Pedri más atinado de cara a gol. Tremendo.


Problema el de Francia. La mejor selección del mundo en cuanto a efectivos, pero con un entrenador conservador y miedoso. Y es que me quedo con nuestro irritante Luis Enrique antes que con el formal Deschamps.


Salud y suerte!

Luis Enrique y Deschamps, valentía contra miedo