Otra Champions y otro Mundial
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Otra Champions y otro Mundial


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En medio de ciertas convulsiones, que todavía colean, ha empezado una nueva edición de la Champions League (antigua Copa de Europa, aunque no tenga nada que ver), que se desarrollará bajo el formato de siempre pero con un notable aumento en los ingresos de los clubs, cuyo único fin es el de bajar el tono de las protestas que se habían suscitado en tiempos pasados aún recientes.

Sin embargo, el ruido de fondo de la Euroliga continúa sonando porque tres de los principales clubs de Europa (Real Madrid, Barcelona y Juventus) todavía andan buscando la fórmula para salirse con la suya. No importa nada de lo que se dijo hace semanas porque el objetivo económico es lo principal, dejando de lado los méritos deportivos. Ellos alegan que también la UEFA se salta merecimientos a la torera (por ejemplo, no todos los que juegan la Champions son verdaderamente campeones de algo e incluso hay países en los que los campeones de Copa no tienen acceso a esa competición) por lo que no quieren abandonar su proyecto definitivamente. Mientras tanto, todos se unen para ‘repañar’ lo que pueden, hasta un total que supera los 2.000 millones de euros.

Mientras tanto, como el ansia de dinero de estos dirigentes (unos y otros) es insaciable, la FIFA estaría planteándose –según ha salido a la luz pública– la opción de que el Mundial se celebre cada dos años. A esto hay que unirle aquella posibilidad que hablaba de que este campeonato lo pudieran protagonizar nada menos que 48 selecciones. Esa fórmula contentaría a muchos, sobre todo económicamente, y las protestas contra las instituciones oficiales se apagarían. Los intereses deportivos siempre son secundarios para estos dirigentes, pero lo cierto es que una Copa del Mundo cada dos años se devaluaría notablemente. Pero, allá ellos.

Que, en general, en el mundo del fútbol se esté contra la Euroliga de Florentino Pérez y compañía no quiere decir que se esté a favor de las actuaciones de Aleksander Ceferin y su gran orquesta. Tan malos son los unos como los otros porque no pueden prescindir de su mentalidad pesetera ni dentro ni fuera de los terrenos de juego. Lo peor de todo es que entre unos y otros no se vislumbra una nueva y original posibilidad de llevar el fútbol por un cauce más respetable, lejos de la ambición de todos esos ególatras que llegaron al mundo del fútbol únicamente para mejorar su condición social.

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