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Camaradería, calidad, trabajo... Y ganas de volver a la selección

Jacobo, a la izquierda, y Bruno, con el trofeo de MVP de la competición | patricia g. fraga
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La selección española sub-17 conquistó la semana pasada en Paredes (Portugal) el campeonato de Europa de su categoría. Y contó en sus filas con dos jugadores gallegos y del mismo club, el Dominicos, Bruno Saavedra y Jacobo Copa. Un éxito que esperan que tenga continuidad en los próximos años ya que, como ellos mismos reconocen “lo difícil es tener continuidad en la selección española”.

Y es que no es nada sencillo llegar a formar parte de un combinado nacional. “Primero se hacen controles por toda España. Luego es la preselección. Y después te eligen o no para la selección”, explica Jacobo Copa.

Durante todo ese proceso, explica que él y Bruno “deseábamos entrar. Nos ayudamos para conseguirlo. Tras los controles solo quedábamos de fuera de Cataluña un asturiano, un madrileño y nosotros. Y al final lo conseguimos”.

Las concentraciones tampoco son fáciles. Varias semanas fuera de casa, preparando una competición, en este caso un campeonato de Europa. “Y la presión está ahí en todo momento. España siempre es una de las favoritas”, recuerda Bruno.



La hora de competir


Llegaba la hora de competir. La selección tenía que jugar en casa de uno de los eternos rivales, Portugal.

Jacobo comenta que “el primer partido siempre es complicado. Pero teníamos muy claro lo que había que hacer. Como nos dijo el seleccionador (Carlos Cortijo) teníamos que seguir el libro. Ganamos 9-0. Contra Inglaterra fue 13-0 y contra Andorra 30-0. Era la primera parte de la competición. A partir de ahí empezaba lo bonito”.

Jacobo se refiere a los partidos ante las selecciones más fuertes, Italia y Portugal. Sobre el duelo ante los transalpinos, Bruno señala que “lo complicado fue que empezamos perdiendo. Pero somos un equipo. Y acabamos ganando 4-2”.



El último esfuerzo


Llegaba el último compromiso de la liguilla, el choque contra Portugal, con la corona continental en juego.

“Era el rival estrella. Lo conocíamos bien. Y ellos tenían la presión de jugar en casa. Todo salió muy bien. Ganamos 3-8”, indica Bruno.

Y Jacobo añade que “jugar en su casa, saltabas al pabellón, y se te ponía la piel de gallina. Pero el partido empezó bien, con dos goles nuestros. Luego nos empataron, pero nos llegamos a poner 2-5... Y al final ganamos 3-8”.

Una experiencia que estos dos jóvenes quieren repetir en próximos años. “Esperemos que volvamos a ir más veces a la selección. Yo ahora paso a sub-19, mientras que a Jacobo aún le queda un año de sub-17. El problema siempre es mantenerse”, comenta Bruno el cual, además de la medalla de oro, regresó a casa con el trofeo de mejor jugador del torneo. “Bueno, es algo que está bien, pero que al final son todo circunstancias”, opina.

Tras estas semanas con la selección, ambos ya se centran en los compromisos con el Dominicos. Jacobo comenta que “vamos a luchar de nuevo por la permanencia. Bruno ya ha estado en varios partidos con el equipo de OK Plata. Yo estaré en el juvenil o en el junior, y quizás también en OK Plata”.

Como tantos jóvenes en su situación, se tienen que organizar para compaginar estudios y deporte. Bruno destaca que “siempre se saca tiempo para todo. Ir a clase, hacer las tareas que nos manden, luego a los entrenamientos...”.

Después de haber compartido tantos momentos en la pista, los dos se conocen perfectamente. Sobre Jacobo, Bruno dice que “lo mejor que tiene es su actitud en la pista, y también su inteligencia”. Sobre Bruno, Jacobo incide en que “no para, siempre quiere ganar la bola. Es un killer”. Y si hay alguna característica en común es “la actitud ganadora”.

Así que estos nuevos talentos de la inagotable cantera coruñesa han dado un paso muy importante y nunca olvidarán este verano lleno de sacrificios pero también de satisfacciones... Ahora esperan que sigan llegando los éxitos en una carrera deportiva que todavía está en sus comienzos. 

Camaradería, calidad, trabajo... Y ganas de volver a la selección