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Mackay, cerrojo de la casa

El arquero coruñés, durante un entrenamiento este año en la Ciudad Deportiva de Abegondo | quintana
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La portería del Deportivo está de momento inmaculada gracias al buen desempeño de Ian Mackay. El arquero coruñés, de ascendencia escocesa, no ha tenido que ir a recoger el balón al fondo de la red en los primeros tres partidos ligueros.


Mackay, que con 35 años debutó como canterano blanquiazul, ha regresado al club de su vida dispuesto a “hacer algo bonito este año”.


Inicio prometedor

No ha empezado con mal pie el cancerbero. Sin apenas trabajo en la goleada en la primera jornada ante el Celta B (5-0) en el Abanca Riazor, salvó un punto ante el CD Tudelano, con una parada en la que demostró reflejos felinos. Este sábado, en La Planilla contra el Calahorra, frustró sendos intentos de Manu Ramírez y Carlos Vicente, en la primera parte, y de Álex Arias, en la segunda.


A pesar de haber impedido que, de momento, perforen la portería blanquiazul, el meta se sigue mostrando humilde y habla de un esfuerzo colectivo.


El trabajo está siendo espectacular de todo el equipo. No es para colgarme una medalla, disfruto con todo el equipo, estamos demostrando ser buen bloque, con capacidad para sufrir en momentos puntuales”, argumentó.


Trabajo de arquero

Además, quiso quitarse mérito por las paradas, al declarar que formaban parte de su trabajo como guardameta.


“Siempre digo que es un tópico, pero es la realidad, que el portero está para cuando tenga que aparecer. Con 1-0, una buena parada sirvió para que el equipo siguiera por delante en el marcador”, aclaró.


Una buena semana para el portero, que vio como su rostro pasaba a estar en el mural de los canteranos blanquiazules que han debutado con el primer equipo. Ian Mackay debutó con el Deportivo en 2006 ante el Milan en un Trofeo Teresa Herrera cuando apenas tenía 20, pero no llegó a hacerlo de manera oficial hasta finales del pasado mes de agosto con 35, tras su periplo profesional por varios clubes.


La temporada pasada, en el Sabadell, fue distinguido como el mejor portero de Segunda División, pero cuando recibió la llamada del Deportivo no se lo pensó dos veces.


A pesar de contar con ofertas de categorías superiores, su corazón le decía que tenía que volver al Depor: “Se dio la oportunidad de venir este año y no lo pensé, no escuché otras cosas, mi deseo era volver. Se han vuelto a juntar los caminos y quiero hacer algo bonito este año”. El fútbol da muchas vueltas, pasaban muchos años, no dábamos cogido el mismo camino el Depor”, admitía Mackay, que ahora es el cerrojo de la casa.

Mackay, cerrojo de la casa