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Luis Enrique

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No hace mucho, el actual seleccionador nacional de fútbol, Luis Enrique, trasladaba que era imprescindible que el verdadero líder del grupo fuese el propio técnico. Que el profesional que no tuviese esa capacidad, tendría muy difícil gestionar el colectivo.

En un alto porcentaje estoy plenamente de acuerdo, ya se sabe que están los ‘grises’ para matizar las cuestiones de los ‘astros’, los jugadores que se mueven entre lo divino y lo humano. Pero en términos generales y en el ideario de la psicología deportiva, los cauces van en ese terreno.

Pero adentrándonos en el día a día de nuestra representación futbolística, creo que el problema actual, que lo hay, no está centrado en este baremo. Lo veo más bien en una falta de gestión de errores. El actual proceder del ‘líder’ no lleva a activar soluciones, sino más bien encasilla el problema. Su forma de ser bloquea una apertura de identificación hacia el colectivo. En momentos como los actuales, su posicionamiento externo genera incertidumbre y se le vuelve en contra. Su constante contrariedad, es interpretada, por el gran público, como una ausencia de recursos.

Un seleccionador nacional debe ser alguien con las ideas claras (entiendo que en este caso es así, aunque puedan ser equivocadas), pero debe estar acompañado de optimismo, serenidad y motivación. Ante tales requerimientos, la pregunta es obvia: ¿Es Luis Enrique la persona idónea para estar al frente de la selección?... Por lo expuesto, entiendo que no. No reúne los requisitos necesarios. Pero es lo que tenemos e imagino que no variará en mucho tiempo (máximo respaldo presidencial), por lo que es necesario desearle la mejor de las suertes. En el fútbol las circunstancias pueden cambiar en cuestión de segundos, pero no por ello, debo dejar de pensar que no es el hombre idóneo.

Cambio de tercio. Es loable lo que ha realizado el equipo juvenil del Deportivo, todo un logro ser el más grande del concierto patrio. Un aplauso enorme para una gran trayectoria, con las felicitaciones pertinentes para los artífices del éxito. Pero ojo, que no se saque la euforia del trabajo de cantera fuera del tiesto. Un proyecto se demuestra con el paso de generaciones, deseamos que esto no sea un oasis en medio del desierto. Se necesita un tiempo prudencial para sacar conclusiones, pero mientras a disfrutar del éxito conseguido, que no es poco. Para finalizar con el tema, quisiera formular dos preguntas al aire: ¿Este grupo no merecía que su presidente estuviera ‘in situ’ en la final? Lo disculparemos porque seguro que tenía trabajo atrasado en la urbana 8. Es lo que hay. La otra, es motivada por la ausencia del presidente de la FEF. La entrega del trofeo daba la sensación que era realizada por alguien que pasaba por allí. Rubiales estaba de gira por Europa con los mayores y no tenía tiempo para estas pequeñas cuestiones. Qué poquita categoría…

Finalizo. Leo que Fernando Vázquez sigue dándole vueltas a su sustitución. Habla de autodestrucción del club y que ampliará su explicación sobre su cese. Fernando… Hay infinidad de ocasiones donde los silencios son la mejor de las maneras de mostrar sabiduría.

La gente ya está de vuelta y tiene su propia opinión, muy difícil de variar ¿Qué ganarías con volver a ‘disparar’? ¿La autodestrucción?


Como siempre un placer.

Luis Enrique