Mortágua, la árbitra portuguesa que salva vidas
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Mortágua, la árbitra portuguesa que salva vidas

Mortágua, la árbitra portuguesa que salva vidas
Mortagua, durante un partido/EFE

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Ni la Eurocopa, ni Cristiano Ronaldo, la protagonista del fútbol portugués es Eunice Mortágua, una árbitra que acaba de salvar la vida a dos jóvenes futbolistas: uno con tres paradas respiratorias y otro con convulsiones.


Mortágua, con 25 años de experiencia, arbitraba el pasado sábado un partido entre Valonguense y Taboeira B, primera división júnior de Aveiro (norte), cuando un jugador de 18 años sufrió un golpe en la región abdominal.


Tras la falta, el futbolista sufrió un ataque de pánico que le impedía respirar, relata en una entrevista con Efe la árbitra lusa.


"Pensamos que no era tan grave. Mandé pedir ayuda, pero ninguno de los dos equipos disponía de masajista ni fisioterapeuta, así que junto a su entrenador colocamos al jugador en la posición lateral de seguridad e intentamos calmarlo".


"Quería respirar, pero no lo conseguía", recuerda Eunice, que cuenta que también sufrió convulsiones y tenía los ojos vueltos.


Gracias a una "bolsa de papel" consiguieron controlar su respiración hasta que los servicios de emergencias llegaron. "Está bien", respira aliviada la colegiada.


El segundo episodio llegó ese mismo día por la tarde, en el partido entre el AC Famalicão y la Juveforce, en el campeonato sub-20 de Aveiro, cuando un joven de 17 años sufrió tres paradas cardiorrespiratorias.


"El jugador recibió una falta en la zona del tobillo", tras lo que salió del campo para recibir asistencia, cuando sufrió un ataque de ansiedad.


Eunice, que seguía en el campo, recibió la alerta a través del intercomunicador. "El jugador dejó de reaccionar, no hablaba y tenía la mirada perdida... no estaba en sí mismo".


El juego finalizó y Eunice se unió a sus compañeros para ayudar al joven, que, tendido en el suelo, no respondía.


"Había dejado de respirar", explica Eunice, aunque subraya que afortunadamente "la maniobra nunca fue precisa" porque al primer toque despertaba. Fueron tres las paradas que sufrió.


Los servicios de emergencia tardaron "entre 15 y 20 minutos" en llegar, apunta Mortágua, y el joven fue conducido al Centro de Orientación a Pacientes Urgentes (CODU), donde se recuperó y fue dado de alta la madrugada del domingo.


"Son situaciones posibles. Los jugadores de alta competición se hacen exámenes de pies a cabeza, pero de un momento a otro, ocurre", explica sobre las paradas cardiorrespiratorias en el campo.


"Sabemos que el ser humano solo aguanta cinco minutos sin oxigeno", insiste, y alerta sobre la necesidad de asistir a los jugadores hasta que lleguen los servicios de emergencia.


"Por eso debe haber profesionales preparados, no solo los árbitros, los clubes deben estar formados para estas ocasiones", reclama Mortágua, que tiene conocimientos en primeros auxilios.


Eunice Mortágua entró en el mundo del fútbol gracias a su padre, que también era árbitro. Hace 25 años que ejerce y está a dos años del fin de una carrera que -dice- está llena de "cosas buenas y malas", a la que se le suman estos dos episodios. "Para mí, el mayor orgullo ha sido poder ayudar". 

Mortágua, la árbitra portuguesa que salva vidas

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