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El último servicio del ‘ascensor’

Beci logra con este remate de cabeza el gol que da el triunfo al equipo herculino en el decisivo partido en Riazor ante el Rayo | Foto:AEC
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El Deportivo de los años sesenta y principios de los setenta del pasado siglo es conocido como ‘el equipo ascensor’. Ello se debe a los constantes cambios de categoría que sufre en claro contraste con las dos décadas anteriores, donde su presencia en la Primera División es lo habitual. El último gran salto de aquella época se produce en la temporada 1970-1971, tras imponerse en la última jornada al Rayo por un gol a cero en un partido celebrado en Riazor el seis de junio del mencionado 1971, hace hoy cincuenta años.

Pero este ascenso viene precedido de unos hechos que ponen las bases del futuro del deportivismo con la llegada de Arsenio Iglesias al banquillo del primer equipo. Pasen y lean.



El regreso de Roque


Tras el descenso del curso anterior del equipo entrenado por José María ‘Cheché’ Martín, la junta directiva presidida por Antonio González decide el regreso a la banqueta blanquiazul de Roque Olsen. El objetivo es que el argentino devuelva al club a la élite nacional tras subirlo con anterioridad en la campaña 1963-1964. Para conseguir este logro, el Deportivo debe ser uno de los cuatro primeros clasificados, que son los equipos que ascienden al aumentarse el siguiente curso la Primera División a dieciocho equipos.

El torneo comienza y los dirigentes del club no acaban de ver claro el futuro del equipo. Así, tras la décimo séptima jornada, derrota en Santander por dos a cero, destituye al preparador por los malos resultados obtenidos lejos de Riazor donde sólo ha ganado uno de los nueve partidos disputados. Este hecho sucede pese a estar situado en la cuarta posición (puesto de ascenso) con veinte puntos, a cuatro del primero, el Betis, y a uno del segundo, el Córdoba. Se debe recordar que la victoria daba dos puntos y no los tres actuales.


GRAN AÑO
Además de subir, el equipo apeó del torneo de Copa al Real Madrid y al Celta


El sustituto de Roque Olsen llega del filial al dar la alternativa a un joven Arsenio Iglesias (cuarenta años). El preparador de Arteixo, con una experiencia en un banquillo limitada al curso anterior y a la mitad de éste al frente del Fabril, es conocido por la afición al haber sido jugador de la plantilla blanquiazul durante seis temporadas (desde la 1951-1952 hasta la 1956-1957). Tras su marcha, milita en el Sevilla, Granada y Oviedo, donde cuelga las botas en el curso 1964-1965.



Un arranque titubeante


El equipo tiene un arranque titubeante con Arsenio que le hace salir de los puestos de ascenso. La irregularidad mostrada en estos encuentros provoca que la primera victoria se haga esperar al llegar en el cuarto partido (jornada vigésimo primera) tras deshacerse en Riazor del Villarreal por un resultado de dos goles a cero.

Tras varias semanas fuera de las plazas de ascenso, un nuevo triunfo en casa ante el Langreo, por idéntico marcador de dos a cero, permite recuperar la cuarta posición. Pero dicho puesto se vuelve a perder al caer por uno a cero en el campo del Onteniente.

Los siguientes cuatro enfrentamientos se saldan con dos victorias en Riazor (Pontevedra y Santander), un empate en Córdoba y una derrota en Ferrol, lo que hace que a un encuentro del final del torneo de la regularidad se tenga en el casillero cuarenta y tres puntos, a dos del ascenso.



La última jornada


Sin embargo el destino quiere que el rival de la última jornada sea el Rayo, equipo que es segundo con cuarenta y cinco unidades en su contador.

El Deportivo, si consigue la victoria en Riazor, logrará el ascenso a la Primera División al favorecerle el golaveraje y acompañará a Betis, Burgos y Córdoba, que ya han obtenido dicha recompensa.

Arsenio, fiel a sus costumbres, decide que la plantilla se concentre en el balneario de Arteixo para alejarse del ambiente que reina en la ciudad ante el denominado ‘partido del año’ y preparar sin ningún tipo de presión añadida el decisivo encuentro.



Luchar con decisión


El entrenador afirma en el diario Mundo Deportivo antes del enfrentamiento que su equipo se encuentra “con la moral alta” y ve clave “no perder la serenidad durante el partido” ante un adversario que “es todo temible”. Cuando se le pregunta que consigna les dirá a sus jugadores antes del pitido inicial se limita a indicar que “luchen con decisión para merecer y conseguir la victoria”.



El Deportivo de los años sesenta y principios de los setenta del pasado siglo sufrió constantes cambios de categoría


Enrique Orizaola, técnico vallecano, regresa a Riazor ya que fue entrenador del Deportivo la temporada 1965-1966 (lo subió a Primera) y parte de la 1966-1967. También habla en el rotativo catalán sobre el partido y del conjunto herculino sólo tiene palabras de elogio al afirmar que “es el peor enemigo que nos ha podido tocar en un momento tan decisivo”.

El santanderino es consciente de que un empate en Riazor le da el ascenso a su equipo, pese a ello se muestra ambicioso y afirma que “saldremos a ganar, ya que para empatar siempre hay tiempo”.



Lleno en Riazor


Como se dijo anteriormente, el gran ambiente en la capital herculina se refleja en el impresionante lleno que registra Riazor. A ello se une que entre los aficionados que acuden al encuentro se puede destacar una elevada representación de seguidores del equipo madrileño.

En lo meramente deportivo, indicar que la primera acción de peligro la tiene el Rayo a los cinco minutos por medio de Bordóns, sin embargo Seoane envía el balón a córner. El equipo coruñés no tarda en dar la réplica y Cervera uno después saca una falta cometida a Juanito que Beci cabecea de manera magistral para enviar el cuero al fondo de las mallas. Antes del descanso, Bordóns roza la igualada, pero, como en la anterior ocasión, el meta blanquiazul evita el gol.

En el tiempo complementario, los de Arsenio cogen el mando del envite y buscan un segundo tanto que les dé mayor tranquilidad. Gracias a ello Beci, Bordoy, Loureda y Luis gozan de varias oportunidades pero sin concretarlas. Bordóns, una vez más, es el que mayor peligro crea en las filas madrileñas y puede empatar con un gran disparo que es repelido por la madera. Sin embargo el marcador no se mueve más y el Deportivo asciende a la máxima categoría estatal por octava vez en su historia.

A lo dicho del ascenso a la Primera División se debe unir que en esta campaña el Deportivo es el ‘coco’ de la Copa tras eliminar al Real Madrid y al Celta. No es extraño que el presidente Antonio González reconociese con enorme satisfacción que “ésta es la mejor temporada de la historia de nuestro club: hemos ascendido y ahora nos enfrentaremos en los cuartos de final de la Copa al Barcelona”.



45 PUNTOS

El Deportivo logra el ascenso al sumar un total de cuarenta y cinco puntos en los treinta y ocho encuentros que disputa en el torneo liguero.


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