Menú
El Ideal Gallego Diario de Ferrol Diario de Arousa
YouTube Twitter Newsletter Instagram Facebook

Claudio Corbillón Sánchez: “Desde nuestra posición falta autocrítica; tendemos a buscar culpables”

Claudio Corbillón, ya exentrenador del San Tirso, en los prolegómenos de la entrevista de dxt campeón en el local Dry Martínez de la calle Enrique Mariñas Romer, 11 | Patricia G. Fraga
|


Es serio, piensa lo que dice y dice lo que piensa, algo cada vez más difícil de encontrar hoy en día. Se nota que es trabajador, que se implica en cuerpo y alma pero, aún así, carga con toda la responsabilidad de las derrotas, de los malos partidos. Claudio Corbillón Sánchez, el entrenador del San Tirso en las tres últimas temporadas, se despide como es él, haciendo autocrítica.



¿Quién decide que Claudio no siga siendo el entrenador del San Tirso?
Es una decisión completamente mía. He sufrido un desgaste con el paso de las temporadas, lo tenía meditado y más o menos claro. Fue durante el transcurso de la liga cuando tomé la decisión definitiva. Considero que tres años son suficientes y, por mi parte, el proyecto ya estaba acabado. Así se lo transmití a la directiva. Contaban conmigo para seguir, pero soy una persona honesta que no se considera egoísta y, de continuar una temporada más, no estaría al 100%. Necesito cambiar de aires.

¿Ha habido algún momento de esta temporada que le ayudase a tomar la decisión?
Desde el principio de la liga, el equipo no compitió como me hubiera gustado. En el partido de la primera vuelta en Sofán vi como nos pasaban por encima, lo pasamos mal y salimos con la impresión de que nos iba a costar competir. Fue desde ese momento cuando me quedó más claro que sería mi última temporada en el San Tirso.

Teniendo dudas sobre si seguir o no, ¿un año con pandemia ha inclinado la balanza hacia la no continuidad?
Es el pensamiento general porque ha sido un año difícil y todo condiciona: los test, entrenar con mascarilla... Pero todos hemos iniciado la competición en igualdad de condiciones, el equipo no ha tenido la mentalidad necesaria y el responsable de ello es el entrenador. Desde nuestra posición falta mucha autocrítica; tendemos a buscar culpables en el jugador que no rinde o el director deportivo que no ficha.

¿Tenía mimbres su equipo para dar más?
Tengo dudas pero, con lo que teníamos, sabíamos que debíamos prepararnos para llegar al único objetivo que había, que era ascender.

¿Cuál es la primera persona a la que le dice que no seguirá?
David es la persona de confianza que tengo en el club y con la que hablo a diario. Desde el primer día hasta el último me ha apoyado y ha sido el primero al que se lo transmití.

¿Cómo se toma la directiva del San Tirso su decisión?
Creo que no se lo esperaban, pero les expuse mis razones y las entendieron perfectamente. Les dije que debía ser honesto conmigo mismo y que el equipo necesita otro discurso para poder seguir creciendo a nivel competitivo.

¿Sentía que ya no podía aportarle más al equipo?
Sí, el equipo llegó a un punto en el que no da más, necesita competir de otra manera y mejorar en ciertos aspectos.

La noticia de su salida se supo a falta de dos jornadas para que terminase la liga.
Fue una situación de alivio. Se lo comuniqué al club y luego a los jugadores y les pedí que se soltaran y que trataran de dar buena imagen. Y lo hicimos. El rendimiento de los jugadores en las tres últimas jornadas fue excelente y no puedo reprocharles absolutamente nada. Sin jugarnos nada hemos competido muy bien.

Contra el Arteixo dio su última charla, dio su última alineación, dio su último paso por el vestuario…
Soy muy pasional en lo que hago y ese partido fue muy emotivo. Les pedí que lo dieran todo y les dije que, siendo serios, podíamos ganar el partido. Estuvimos cerca. Hicieron un último esfuerzo que yo valoro.

¿Hubo algún abrazo con el que no contara?
De muchos futbolistas. No quiero individualizar, pero la mayor parte de los jugadores me hablaron durante los últimos entrenamientos, en el último partido y me han dirigido palabras muy bonitas.

Su ciclo en el Boimorto fue de tres temporadas; también en el San Tirso.
Es una coincidencia, pero considero que tres años en un proyecto en estas categorías es suficiente. Si se mantienen las estructuras y los grupos de trabajo es difícil perdurar en el tiempo. Las decisiones de dejar el Boimorto y el San Tirso fueron similares. En ambas notaba desgaste.

¿Han sido salidas diferentes?
Son dos clubes totalmente opuestos. Quizá noté más desgaste en el Boimorto. Ascendimos a Preferente y el primer año en la categoría nos costó mucho pero había que sacarlo adelante y conseguir la permanencia sí o sí porque sabíamos que, a partir de ahí, creceríamos. Quería dejar al equipo en Preferente y el último año en Boimorto fue duro. La salida del San Tirso es diferente. Sabía que era un proyecto que se iba a mantener en el tiempo, que el equipo competiría alcanzando objetivos, como así fue. Pero ha llegado un punto en el que quiero que el equipo avance y progrese, que mejore. No estoy cómodo consiguiendo solo salvaciones. Teníamos que dar un paso más y no fuimos capaces. Esta temporada había un objetivo claro, que era luchar por ascender, y no fui capaz de convencer al equipo para competir mejor y llegar a esos puestos.

¿Se ha hecho raro jugar una liga de doce jornadas?
Soy una persona muy autocrítica y no me gusta justificar los malos resultados. Había un formato nuevo pero todos los equipos partíamos en las mismas condiciones. No tengo ninguna duda de que, con la plantilla que teníamos, debíamos haber competido mejor. Si el equipo no lo hizo fue porque no supe dar con la tecla para que los jugadores tuvieran la mentalidad ganadora suficiente para optar a la fase de ascenso.

Al haber grupos de pocos equipos, ¿había más oportunidades para clubes de menor entidad?
Nos encontramos con diferentes contextos: equipos que dieron continuidad al trabajo de los últimos años, como el Sofán, que fue capaz de llegar; como el Montañeros, que es un equipo renovado, y fue capaz de llegar; o como el Victoria, que es un equipo recién ascendido, y fue capaz de llegar. Nosotros somos un equipo similar al Sofán porque mantuvimos el grupo, pero han sido mejores y han competido mejor que nosotros, que no hemos estado a la altura.

Carga con la responsabilidad de que el equipo no compitiese mejor. ¿Y los jugadores?
Que yo sea autocrítico no quiere decir que no exija a mis futbolistas. Les he exigido cada día y muchos saben que no han estado a su verdadero nivel, pero son aspectos del trato entre el entrenador y el jugador que quedan ahí. Lo que cuenta es el rendimiento colectivo y el entrenador tiene que saber dar con la tecla teniendo en cuenta el rendimiento individual que da cada futbolista en cada momento para el equipo compita de la mejor manera.

Ha apostado por experiencia en la portería y en los centrales y frescura en ataque.
Para nuestra manera de jugar necesitábamos experiencia en la línea defensiva: en los centrales y en la portería era fundamental. Nos faltaron efectivos para poder tener más variantes pero la experiencia, para nuestro estilo y nuestro nivel defensivo, era importante.

Un entrenador de Preferente tiene que lidiar con futbolistas que no asisten a los entrenamientos por trabajo, por estudios… ¿De qué manera le desgastan esos problemas?
Tengo la lección aprendida porque, cuando entrené al Boimorto, me encontré con muchas situaciones de ese tipo. Para entrenar en estas categorías hay que convivir con estos aspectos y nunca le di importancia porque lidiar con esos inconvenientes forma parte del trabajo del entrenador. A veces hay que modificar sobre la marcha, entrenar con pocos jugadores o con menos de los que contaba, pero forma parte de esto.

Si el que marca goles no puede entrenar, ¿juega el domingo?
Es importante el conocimiento sobre el grupo. Cada situación particular es diferente. Hay jugadores que no pueden entrenar por motivos laborales, pero su rendimiento en los partidos es óptimo. Otros necesitan trabajar los tres días para llegar al partido en sus mejores condiciones. Cada decisión es diferente en función de cada futbolista, pero nunca me generó problemas porque tomo las decisiones creyendo en llegar al domingo sacando el mejor equipo posible. A veces, en ese once inicial, el jugador que mejor rinde no entrenó en toda la semana.

¿Es un entrenador que se lleva las derrotas a la cama?
Sí, y las victorias también. Pasan dos o tres días y sigo dándole vueltas. Siempre hay cosas que mejorar y uno no para de estrujarse el coco. Es algo que forma parte de mí. Ya cuando jugaba tenía la sensación de que lo hacía todo mal.

¿Le gustaría aprender a desconectar?
Sé que es algo inherente a mi forma de entender el fútbol. En el momento en el que pierda esa tensión me dedicaré a otra cosa. Como futbolista dejé de tener pasión e ilusión y eso me hizo parar porque entrenar me gustaba más. En el momento en el que no viva esto con el entusiasmo día a día, dejaré de entrenar.

Si su equipo pierde un domingo, el lunes los jugadores ya sonríen. El entrenador, no.
El que realmente disfruta de esto es el futbolista. El entrenador nunca acaba de disfrutar, siempre piensa en el día siguiente aunque gane. En mi caso, no lo cambio por nada.

¿Su mejor momento ha sido ganar la Copa de A Coruña?
Me quedaría con mi primer año en San Tirso. El final de temporada fue muy bueno, nos salvamos en la última jornada pero dimos un nivel muy alto. El broche fue ganar la Copa de A Coruña, que era algo muy deseado en el club, y fuimos capaces de conseguirla contra pronóstico.

Claudio es del sur de Galicia, pero Riazor ha tenido que impresionarle…
He de decir que Balaídos es más bonito (ríe), pero como en Balaídos no he estado de míster y en Riazor sí, por ahora me quedo con Riazor.

¿Es muy diferente dirigir un partido en un estadio de Primera?
No tengo en mis recuerdos la impresión del estadio. Fui capaz de concentrarme y de centrarme en el terreno de juego. Recuerdo que hicimos un buen partido y que no sufrimos. Controlamos el partido con un solo gol de ventaja.

Ha entrenado los cinco últimos años en Preferente. ¿Se ha cansado de la categoría?
Es una categoría que me gusta, pero tengo ganas de mirar hacia arriba. Me considero una persona con ganas de crecer y entusiasmo de progresar.

Y a partir de ahora, ¿qué?
Descansar y dejar que pasen los días.

¿Y estar atento al móvil?
Tengo ganas de parar y de volver a empezar de cero, pero tiene que ser en un proyecto interesante que me motive de nuevo.

De eso hay pocos.
Sí, muy pocos.

¿Le preocupa no encontrar equipo?
No. Si tengo la necesidad de entrenar hay muchos equipos y muchas categorías. Ahora quiero desconectar y recuperar la ilusión. Para eso tiene que aparecer un proyecto que me llame la atención y, si no llega, esperaré.

¿Irá a ver partidos de fase de ascenso los próximos cuatro domingos o se tomará en serio el descanso?
Intentaré no ir (sonríe) aunque me gusta mucho. Me vendrá bien porque tomo esta decisión con la intención de parar y recargar pilas. Este mes es necesario desconectar.

¿Tiene ideas de cómo desconectar?
Me pongo a disposición de mi novia porque se lo merece mucho. Cuando llego a casa y me ve la cara ya sabe si ganamos o si perdimos. Me apetece devolverle todo el tiempo que no le he dedicado como debía.




ANDRÉS, EL MEJOR FUTBOLISTA QUE HA ENTRENADO


Ha llevado a Andrés de Boimorto a San Tirso y, regularmente, ha sido suplente.
Tengo una relación extraordinaria con él. Está trabajando y no puede asistir a los entrenamientos. Eso ha hecho que no haya tenido el protagonismo esperado, pero disponer de Andrés media hora o unos minutos es un lujo. No empezó bien, acabó mejor, pero no poder entrenar fue clave en su caso.

¿Es el mejor futbolista que ha entrenado?
Diría que sí, con Neto. Es un futbolista diferente con un talento innato increíble. Si pensara como futbolista no estaría en Preferente.

¿Le da pena que no haya jugado en categorías más altas?
Sí, alguna vez lo he hablado con él. Es consciente del don que tiene y que no ha sabido explotarlo. No hay que intentar cambiarlo. Andrés es así y hay que quererlo como es. Haberlo entrenado en dos equipos diferentes es algo que me llevaré para siempre porque tiene un talento descomunal.




EL SOFÁN, EL MEJOR EQUIPO DE LA LIGA


¿Ha sido justo el primer puesto del Sofán?
Para mí ha sido el mejor equipo, con diferencia. Ha puesto un ritmo competitivo muy alto desde el principio y fue capaz de mantenerlo durante todo el formato.

¿Y la lucha entre Montañeros y Victoria?
Los dos han hecho merecimientos, pero quizá más el Victoria porque es un equipo recién ascendido con pocos jugadores con experiencia en la categoría. El Montañeros tiene la mejor plantilla de la liga.

¿Qué le ha sorprendido?
El Arteixo fue la gran sorpresa. Los resultados en el fútbol dependen del rendimiento inmediato y, todo lo que hayas hecho antes, no importa. En el rendimiento inmediato, los mejores fueron Sofán y Montañeros.


Claudio Corbillón Sánchez: “Desde nuestra posición falta autocrítica; tendemos a buscar culpables”