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Estallido tardío

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El veterano delantero internacional venezolano Nicolás Fedor, Miku, desembarcaba en el RC Deportivo el pasado verano como una opción ilusionante, que aunaba experiencia y calidad, para la punta de lanza.


A sus 35 años, sin embargo, pagó la temporada interrumpida que protagonizó el curso anterior en las filas del Omonia Nicasia chipriota, en una Liga que lo tuvo seis meses parado debido al protocolo Covid-19.


En pretemporada dejó constancia de su clase en Abegondo pero tardó mucho tiempo en adoptar el ritmo necesario para la exigente Segunda B española. No en vano, no fue titular hasta la jornada quinta y no materializó su primera diana hasta la segunda vuelta.



La primera temporada de Miku como deportivista fue de menos a más, habida cuenta de que llegó a la pretemporada en un estado de forma bastante justo —después de seis meses de parón en la liga chipriota—.

Al atacante de 35 años le costó un mundo recuperar el tono físico y a lo largo de la primera vuelta padeció dos lesiones que mermaron su rendimiento, la primera de ellas en la quinta jornada ante el Guijuelo en territorio castellano y la segunda en Riazor en el torneo del KO (recaída) frente al CD Ejido.

En una escuadra más que necesitada de la pegada de su línea delantera, Miku aportó a la postre la nada desdeñable cifra de 7 dianas, que se hicieron esperar; no en vano, las tres primeras llegaron en el derbi ante el Celta B en Barreiro en la jornada 17 (0-3) —la penúltima de la primera liguilla—.

El fino atacante le tomó la medida al gol y repetiría, ya en la segunda fase, frente a Marino de Luanco, Numancia y Langreo (2). Con su doblete a los asturianos en el 5-0 final el Deportivo ponía fin a su agonía y lograba al menos en premio menor de la permanencia en la Primera RFEF. Ya no disputó el encuentro final de curso en Los Pajaritos. En total, participó en 16 envites, solo en diez como titular.

Estallido tardío