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Uche Agbo, a cuentagotas

Foto: Quintana
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El entorno del RC Deportivo todavía no se explica el bajón en el rendimiento de un futbolista que en la segunda parte de la temporada 19-20 en la Liga SmartBank dejó constancia de unas condiciones excelentes para sobresalir en esta categoría y, por supuesto, más si cabe en Segunda B.


La durísima lesión de rodilla que sufrió en Tenerife y que lo apartó de las últimas jornadas del curso en Segunda le causó secuelas en el inicio del recién finalizado ejercicio 20-21 en una división inferior.


No en vano, comenzó la temporada como suplente, siempre con un aparatoso vendaje en su articulación. En contados partidos fue capaz de imponer su jerarquía.



Por edad, experiencia y progresión, era uno de los pilares sobre los que asentar un firme proyecto de ascenso como el deportivista. Pero, desgraciadamente, la pasada no ha sido ni mucho menos la temporada soñada por un internacional absoluto nigeriano de la talla de Uche Agbo.

Sus estadísticas revelan un déficit en el apartado ofensivo muy significativo, con ningún gol ni asistencia en los 18 encuentros en los que tomó parte. El ‘6’ apenas fue titular en 12 ocasiones —justo la mitad de los encuentros totales de Liga—, con unas sensaciones de que en absoluto estuvo involucrado a la hora de ejercer de líder en la intentona por regresar al fútbol profesional.

El potentísimo centrocampista africano nunca causó la impresión de sentirse a gusto en la categoría de bronce, donde no pudo imponer las virtudes que se le presuponían: fortaleza, calidad en el desplazamiento de balón y llegada.

Cuando estuvo físicamente bien se asentó en la titularidad; concretamente, saltó al campo entre los once de inicio entre las jornadas 4 y 8 con Vázquez, y entre la 12 y 15 con Rubén de la Barrera.

Víctima del coronavirus tras un viaje navideño a su país, estuvo aislado y le costó retomar el pulso a la competición. 

Uche Agbo, a cuentagotas