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Se estrena una nueva época

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Se empieza a perfilar la próxima temporada del Deportivo. Al nuevo Consejo de Administración se suma un renovado cuadro técnico. Con la baja del entrenador, Rubén de la Barrera, el director deportivo, Richard Barral y el secretario técnico, Alfonso Serrano, se estrena un joven staff técnico llamado a guiar los pasos del futuro equipo.


Llega, mejor dicho, promocionan a Rosende para responsabilizarse de la secretaría técnica. Para el banquillo se ha elegido a Borja Jiménez, un entrenador bregado en la categoría y que luce un par de ascensos a Segunda con el Mirandés y Cartagena.


En el aire está designar a un director deportivo, plaza que bien podría quedarse desierta ya que la idea apuntada anteriormente por el Consejo -cuando se contaba con el concurso de Rubén de la Barrera- es que el entrenador intervenga decisivamente en la confección de la plantilla.


La apuesta es valiente y deberá contar con la implicación del entrenador que sabe desde el principio que el presupuesto es menguante y que no existirán las alegrías económicas de antaño. Deberá hacer un trabajo fino de scouting para atraer al proyecto a jugadores contrastados de la categoría y ascender a fabrilistas, principalmente a los menores de 23 años para cumplir con las nuevas exigencias que sobre la composición de la plantilla plantea la RFEF en 1ª PRO.


Si se cumplen estas premisas, será el entrenador con la ayuda del secretario técnico, y cumpliendo siempre un menguado presupuesto, quien conforme el plantel de la temporada 2021/2022.


Aquí me asaltan algunas dudas. Si el equipo va a ser el reflejo de los deseos del entrenador, la lógica indica que será el míster quien se haga cargo del equipo durante toda la temporada. Si echamos mano de los movimientos en el banquillo coruñés, vemos que desde hace 10 años ningún técnico ha estado una temporada entera.


Es decir, que el técnico es el encargado de armar un conjunto, pero si su destitución es prematura, el nuevo inquilino del banquillo heredará unos jugadores que no necesariamente serán sus elegidos.

Parece más sensato que los fichajes los haga el Club basándose en criterios propios, siempre con la anuencia del técnico, porque serán quienes seguirán vinculados contractualmente al RCD toda la temporada bien sea con esté u otro entrenador.


Lo cierto es que la próxima temporada será diseñada casi al cien por cien -quedarán algunos nombres con contrato en vigor vinculados anteriores Consejos- por la nueva propiedad.


El tiempo dirá si la actual estructura y organigrama del RCD han sido y son una solución más eficaz a los anteriores experimentos.

Se estrena una nueva época