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Juan Riveiro: “No debí renovar el año pasado, tenía dudas”

Juan Riveiro terminará una etapa de seis temporadas en el Paiosaco el próximo mes de junio | raúl lópez
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El Paiosaco dejará de contar, el próximo mes de junio, con un entrenador que ha hecho prácticamente de todo en el club en seis temporadas. Juan Riveiro descubre cómo han sido los más de 2.000 días vinculado al club de A Porta Santa.


¿Se queda con el ascenso a Tercera o con la primera permanencia?

Con el ascenso. La primera permanencia nunca nos preocupó porque fuimos un equipo competitivo en todo momento. Cuando un equipo asciende siempre es más fácil mantenerse porque se conserva una inercia positiva de la temporada anterior y hay mucha ilusión. En ese primer año en Tercera renovamos a una gran parte del grupo, algo que, con el paso de las temporadas, fuimos perdiendo. Me quedo con el ascenso a Tercera y, si tengo que elegir otro momento, diría la primera Copa de A Coruña. No la ganamos en nuestro primer año en el Paiosaco y fue una decepción, un palo importante para el club porque tenían mucha ilusión. La ganamos en la segunda y en la tercera temporada.


¿Es cierto que hay socios del Paiosaco que preferían ganar la Copa de A Coruña que el ascenso a Tercera?

Sí. El recuerdo de ver a Leis, un jugador histórico del Paiosaco, levantando la Copa en Riazor es algo que los aficionados tienen grabado a fuego. Era algo que también decía Rama, que una de sus grandes ilusiones en el fútbol era levantar la Copa como lo había hecho Leis. En la vida hay momentos que te quedan grabados y ese fue uno de ellos para muchos socios del Paiosaco. Para mí fue un momento muy grato ganarla en Riazor con 3.000 personas en la grada y con todo un pueblo volcado.


¿Desgasta mucho a un entrenador tener que convivir con la pandemia?

Mucho, mucho. Hemos tenido que estar pendientes de un montón de cosas: entrar todas las semanas en la web de la Federación Española para poder jugar, tener el corazón encogido en cada prueba que hacían los jugadores por lo que podría suponer para la dinámica del equipo... Más allá de los resultados, que no han sido buenos, la competición ha sido muy dura. Nosotros seguimos repartiendo a los jugadores en tres vestuarios diferentes, manteniendo los grupos burbuja y eso no crea clima de vestuario; no ha ayudado para nada. Hasta en los partidos estábamos en dos vestuarios.


¿Mantiene Juan Riveiro a su familia al margen del fútbol?

Cuando mi hija se enteró de que me marchaba me dijo: ¿pero cómo te vas a ir, papá? ¿Cómo vas a dejar a Carlos, si es un megacrack? Hay mucha gente que no sabe esto pero mi 50 cumpleaños fue una sorpresa muy agradable organizada por mi mujer y por Susana, una de mis mejores amigas. Se celebró en la cantina de A Porta Santa. El club solo puso facilidades y el responsable es Carlos, lo tengo clarísimo. No es fácil encontrar algo así, pero en el Paiosaco sí. Fue un momento muy entrañable porque allí se reunieron muchos de mis amigos. Decisiones como las que he tomado siempre se las comento a mi mujer, pero cuando están prácticamente hechas (sonríe). Mis hijos crecieron con el Paiosaco y vivieron los buenos momentos. Ella tiene 16 y se hizo adolescente en el Paiosaco. Ver a tu padre en Riazor en una final de Copa tiene que ser muy llamativo. Contar con mi familia en el fútbol también da lugar a bromas. El comentario de esta semana era que Florentino ya estaba susurrando mi nombre en el vestuario del Real Madrid. Son adolescentes y se permiten el lujo de bromear con esas cosas; su padre se ríe.


Su rol en el club no ha sido solo el de entrenar. Cada verano ha tenido que confeccionar las plantillas.

El trabajo de hacer las plantillas supone más desgaste que prácticamente toda la temporada. Normalmente siempre fichamos jugadores de la cuarta hoja porque a los de las tres primeras era prácticamente imposible convencerlos. Siempre hemos mantenido una base, pero lo que necesitábamos para apuntalar la plantilla y para dar un salto de calidad era muy difícil de incorporar. Hay futbolistas a los que les digo que a ver si los puedo entrenar cuando jueguen en veteranos porque en el Paiosaco era muy difícil. Son muchos cafés y muchas Coca-Colas; mucho desgaste.


¿Se han adaptado los jugadores a su idea de juego o ha construido un modelo en función de sus futbolistas?

Siempre trato de adaptarme a los futbolistas que tengo. Hemos jugado con línea de cinco estos últimos años porque teníamos a dos futbolistas que se adaptan perfectamente a eso: Bili y Pablo. Nos daban mucha vidilla porque nos permitían iniciar el juego con solo tres futbolistas y no cuatro, tener dos jugadores muy adelantados por fuera.... Nunca hemos gozado futbolistas específicos de banda, de extremos puros. El tipo de jugadores que fichábamos nos llevó a apostar por ese sistema, con dos puntas y otro cercano para poder salir al contraataque. Cuando recuperábamos el balón, las bandas quedaban liberadas. Siempre hemos tenido un mediocentro que nos equilibraba como Javi Fuentes en su momento y Moure esta temporada... Empezamos jugando de cuatro pero las dinámicas nos han llevado a cambiar.


¿La Tercera ha provocado que el Paiosaco tenga que protegerse más a nivel de juego?

Se pueden contar con los dedos de una mano los partidos que hemos defendido en nuestro campo. No tenemos ese carácter como equipo y, prácticamente siempre, vamos a buscar al rival arriba. Es cierto que jugamos con una línea de cinco, pero con 40 metros libres en la espalda de los defensas. Robar atrás no nos aseguraba nada y hacerlo arriba nos permitía tener ocasiones y, ya solo a nivel espacial, estábamos a solo 30 metros de la portería contraria y, de la otra manera, la tendríamos a 70. Nuestros futbolistas del medio del campo hacia delante saben defender muy bien si van a por el rival pero no cuando lo tienen detrás. Josiño, Álex Diéguez, Modia, ahora, o Diego Lois, en su momento, defienden bien lo que tienen por delante; unos con más intensidad y otros con menos, pero no son jugadores de mirar hacia atrás. Por eso necesitábamos un tercer central que pueda salir a marcar al jugador rival entre líneas. Con dos no llegaba y los de delante no ayudaban a eso.


¿Cómo se convence a los jugadores que salen del Depor de que van a tener que asimilar que su nuevo equipo tendrá mucha menos posesión?

Hay que hacerles entender que somos capaces de hacer determinadas cosas con balón, que no son muchas, y que si antes gozaban de 30 balones en ataque, en el Paiosaco gozarán de ocho y los tienen que aprovechar muy, muy bien. Por ejemplo, la temporada pasada teníamos que hacerle entender a César, que es un jugador acostumbrado a recibir el balón en determinadas zonas, que aquí eso no sirve y que tiene que intentar buscarlo entre líneas porque habrá compañeros que, en lugar de echarle una mano, se alejarán de él. No es sencillo pero, más o menos, lo hemos conseguido y han rendido. Este año de César es mucho mejor que el pasado porque ha sabido adaptarse. Competir en ligas juveniles está muy bien, pero la Tercera es otra competición.


¿Ha notado el Paiosaco a nivel de resultados la ausencia de público esta temporada?

El público es un elemento importantísimo para el Paiosaco, es fundamental. La afición de este equipo es incondicional. Es un tópico que dice todo el mundo pero, en este caso, es una realidad.


¿Ha estado por encima de sus posibilidades en las últimas temporadas?

A nivel económico, sin duda. Espero que no quede una deuda importante por la falta de ingresos derivados de entradas, rifas, cafetería... A nivel de estructura, organización, socios es un club como muchos otros en Tercera División.


A toro pasado, ¿cree que le ha sobrado esta última campaña en el Paiosaco?

No debí renovar, tenía muchas dudas. Decir que me ha sobrado sería prescindir de ocho años de mi vida y eso es muy fuerte. A veces hay que tomar decisiones, esta la he tomado por higiene mental y me siento aliviado.


¿Necesita un año sabático?

Tengo 51 años y llevo desde los 16 sin parar. Seguir entrenando sería bueno hasta para mi matrimonio porque si mi mujer me ve todas las tardes en casa... No voy a negar que me apetece seguir entrenando, pero no pasaría nada.


¿Es posible la amistad entre un entrenador y exjugadores?

Yo creo que sí. Hay un jugador al que he abroncado más que a nadie pero lo considero un amigo. Y no es el

único. 


“Me gustaría que el entrenador del Depor fuese gallego”


¿Qué opina del formato de esta temporada?

Llevamos descendidos, nosotros y un par de equipos más, desde que terminó la primera fase y aún tenemos que jugar cinco partidos más. Ha habido equipos que han llegado a la fase intermedia y que no han hecho ni un solo punto. No me parece justo ni para unos ni para otros. No tiene sentido que haya equipos que ya han terminado de competir y nosotros que, siendo realistas, estábamos descendidos al acabar la primer fase, sigamos jugando partidos.


Del Deportivo, ¿mejor no hablar?

Ha descendido una categoría. El objetivo era ascender. ¿Lo ha cumplido? No.


¿Qué entrenador le gustaría para el Depor?

Me gustaría que fuese gallego. Estamos tan capacitados como los demás.


¿Qué tercer equipo de Tercera va a ascender?

No querría que me tocase el Estradense.


¿Qué necesita Juan Riveiro para ser feliz?

Lo tengo todo: salud, familia y fútbol. Y aunque falte el fútbol, no pasaría nada.


“Si se permite que los jugadores opinen, van a hacerlo”


El todavía entrenador del Paiosaco explica cómo es su equipo desde dentro.


Desde que el Paiosaco está en Tercera, su entrenador prepara cada partido sabiendo que va a ser inferior a sus rivales.

Me gusta conocer la categoría en la que compite mi equipo y analizar a los rivales lo mejor posible porque yo tengo que maximizar mis pocas virtudes e intentar encontrar los errores del rival, que no suelen ser muchos, y adaptar así mis posibilidades ofensivas. Y también que el rival, con todas sus virtudes ofensivas, que pueden ser muchas, no me haga daño. El trabajo de la semana se basaba en eso. Por ejemplo, “señores, cuando lleguemos a 3/4 de campo, balones al área porque va a ser muy difícil llegar a la línea de fondo para sacar centros; seamos prácticos”. Ante un equipo como el Compos, que manejaba muchos registros, ¿cómo podíamos anular a sus laterales por dentro que se convertían en interiores? Intentábamos dejar clara la idea de cómo defenderles y, si robábamos, saber a quién le teníamos que dar el balón, dónde y cómo. Una de las cosas de las que se quejaban los jugadores era la repetición de ejercicios: “míster, esto ya los sabemos hacer”. Ya, pero hay un pequeño matiz para este partido que hay que entrenar y que nos puede dar la victoria.


¿Es difícil exigir cuando sus jugadores son los que menos cobran de la categoría?

Hay que convivir con ello. ¿El vídeo? Otra de las grandes quejas por parte de los jugadores, pero van a seguir con sesiones de vídeo mientras yo sea el entrenador porque para nosotros es muy importante: “podéis hacer el pino, pero no os vais a librar”. En cuanto al trabajo físico, igual. Son cuestiones innegociables para mí. El club mantiene la estructura y la idea y el entrenador que venga lo va a agradecer.


¿Ha contado con el apoyo de los futbolistas de peso en la plantilla?

Prefiero no contestar porque sería hurgar en algo que ya pasó y que me dolió en su momento. Entiendo que si a los jugadores se les brinda la oportunidad de opinar, van a hacerlo. Tal vez el problema es haberles dado esa oportunidad. No puedo echarle la bronca a un niño que coge chocolate de una estantería si tengo el chocolate en una estantería muy baja. En este caso, igual.


¿Le ha dado la oportunidad de opinar a sus jugadores?

No se la di yo. Esa oportunidad se la dieron otras personas. La puerta de mi vestuario está abierta siempre, pero esas reuniones de “¿en qué creéis que se puede mejorar?” son para un psicólogo si lo hay y en este caso... El dicho de “no preguntes si no sabes cuál es la respuesta” se podría aplicar perfectamente a esta situación; no vaya a ser que la respuesta te dé en los morros.

Juan Riveiro: “No debí renovar el año pasado, tenía dudas”