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El K4 500 se prepara para Szeged con la vista en Tokio

Craviotto, Walz, Arévalo y Germade se preparan para un entrenamiento en aguas de Trasona | J.L. Cereijido/EFE
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El K4 500 español, formado por el betanceiro Carlos Arévalo, Saúl Craviotto, Marcus Cooper Walz y Rodrigo Germade, compartió su optimismo y ambición por unos Juegos de Tokio a los que irá tras probarse en la Copa del Mundo de Szeged, dentro de diez días, con un cambio de posición en la embarcación y con la opción de que Craviotto acompañe a Arévalo en el K1 200.


Miguel García, director técnico del combinado español, fue el encargado de anunciar las novedades y es que, aunque el K1 quedó decidido en el selectivo y le corresponde al betanceiro, el hecho de que Craviotto “siga picando hacia arriba” hace que siga sobre la mesa la opción de presentar dos embarcaciones.


“Nuestro objetivo principal en este ciclo olímpico es formar el mejor K4 posible y no nos queremos desviar de esa premisa. Si realmente estamos en opción de conseguir medalla, saldremos con dos embarcaciones en K1 y si no, no. Lo decidiremos en el último momento”, explicó García.


Craviotto se refiere a esa posibilidad “como un plan B” y si se puede hacer por fecha y hora le servirá “para ponérselo difícil a un Arévalo que ahora es el número uno, y el que más anda en esa distancia”.


El K4 español tendrá una prueba antes de la cita olímpica, la Copa del Mundo de Szeged y servirá, según el propio Craviotto, para “quitar el gusanillo, tomar contacto y sacar información valiosa” de cara unos Juegos en los que Alemania es el favorito para el oro, sin descartar a Rusia, Bielorrusia, Portugal y Hungría.


El equipo español se ha adaptado a los cambios federativos que marcan la longitud y el peso de la embarcación: la de los españoles, que al ser nueva ha permitido introducir variaciones, no podrá medir más de 11 metros ni pesar menos de 30 kilos.


Cambio de posición

Arévalo, que debuta en unos Juegos tras llegar en un gran estado de forma a la cita, fue el encargado de explicar su cambio de posición con Walz en la embarcación, variación con la que han logrado mejorar el crono ya que se “se adapta a las formas de palear de cada uno” y permite al combinado español “mejorar unas décimas”.


Para Walz, competir con el K4 es un reto “más bonito y complicado” que el K1, que lleva un extra de atención al no depender solo de uno mismo. Y Germade llamó la atención sobre las condiciones de la cita: en una pista de agua salada, algo que ya la hace diferente a lo habitual, y en una bahía abierta, en la que el viento será protagonista. 

El K4 500 se prepara para Szeged con la vista en Tokio