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Goleada y alivio

Miku fue clave en la victoria con la que despidió el Deportivo la temporada en el Estadio Abanca-Riazor | javier alborés
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Lleva el apellido de la Federación, pero el Deportivo es de Primera. En algunos aspectos, por desgracia no en el futbolístico, sería incluso de Champions. Por ejemplo, en afición. No le ha dado la espalda por más que el equipo lo haya merecido durante buena parte de la temporada. Arropado por 5.000 gargantas en el Estadio Abanca-Riazor, el equipo coruñés no alargó la agonía esta vez y confirmó su presencia en la nueva categoría de bronce.


No oculta el fracaso de esta campaña, pero al menos, es un alivio. No hace mucho (partido con el Pontevedra en la primera fase), había riesgo de perder una categoría, incluso dos. Al menos, sigue a un peldaño del fútbol profesional, la meta que el Consejo de Administración pretende conseguir el próximo curso. A partir de ahora, con una última jornada que para el Depor, afortunadamente, es intrascendente, el club debe mirar al futuro. Llegó el momento de empezar a tomar decisiones, de cerrar la renovación de Rubén de la Barrera, de renegociar contratos, de abrir la puerta a los que, como dijo el presidente, se quieren ir, y se proyectar un equipo que la próxima temporada no fracase.


Tres fueron los cambios, uno obligado por la lesión de Keko, que introdujo el técnico para un partido decisivo. Héctor Hernández, Rayco y Raí suplieron al madrileño, a Borges y a Salva Ruiz.


Había ganas en el Deportivo. Los blanquiazules no querían aplazar más el objetivo de la Primera Federación. Demasiado sufrimiento, malos ratos y penurias había pasado el deportivismo en los últimos tiempos como para condenarle a jugársela en Soria. Esta vez resolvieron con un cierre digno para un año nefasto. Cierto que con otro formato podría hablar de otras cosas a estas alturas, pero no es menos cierto que todos los equipos, el Depor también, sabían lo que había.


El ímpetu inicial de los blanquiazules no amilanó a su rival, bien organizado, pero sirvió a los deportivistas y a sus aficionados para confiar en sus propias capacidades, para creer que era el día, que no se podía escapar el billete para la nueva categoría de bronce. A los cuatro minutos, la primera para mostrar el camino, un remate fuera de Miku. El venezolano disfrutó de sus mejores minutos con el Deportivo.


Con todo, los coruñeses abusaron de la conducción, les pudo la precipitación, no había continuidad en el juego en tres cuartos de ataque. El Langreo pretendía jugar con los nervios de su rival. David disparó a los nueve minutos y Mujaid tapó el lanzamiento para que Lucho no tuviera que emplearse.


Las decisiones de los jugadores de ataque no fueron las mejores en el primer cuarto de hora. Aun así, Raí comprometió a Denis con un disparo duro que sacó el guardameta del conjunto asturiano a córner.


El Deportivo mejoró con el paso de los minutos. Lara, en una de sus largas conducciones, fue objeto de falta en la frontal y Rayco ejecutó con suspense. El balón se fue a unos centímetros de la portería. Fue el preludio del tanto del Deportivo. Subió Héctor Hernández, mucho más profundo que Salva Ruiz, y en el área, delicatesen de Miku, un toque sutil, de espuela, para aclarar el partido para el Deportivo antes de la media hora. El internacional venezolano recorrió la banda en su celebración, pasó por delante del banquillo y se fundió en un abrazo con su compatriota Ricardo González, consejero del Depor hasta hace un par de meses, en la Tribuna del Estadio de Riazor.


El equipo coruñés acababa de conseguir lo que se antojaba más complicado, perforar a un Langreo rocoso, que se asomó al área deportivista con un disparo centrado de David que atajó Lucho García sin problemas. La respuesta del Deportivo fue inmediata, de nuevo con Miku en una tarde de inspiración venezolana. Él solo se la guisó a pase de Bergantiños, controló en el área, se le fue un poco, pero se recompuso ante Gonzalo, disparó con la derecha y el guardameta del Langreo sacó a córner con una gran estirada.


Así llegó el descanso, que no rompió el ritmo del Deportivo. Regresó con contundencia, con una falta sobre Lara que colgó Héctor Hernández y cabeceó Borja Granero ante la salida en falso de Denis. Ni siquiera se había cumplido el primer minuto del segundo acto. El equipo había encarrilado definitivamente el partido.


Miku ratificó que era un gran día para él. Lejos queda aquel delantero que falló todo lo habido y por haber en Riazor en un partido de Copa del Rey a mediados de diciembre. Interceptó un pase, habilitó a Rayco, este a Lara y el sevillista careció de puntería en el área. Allí no fallo el ‘7’ blanquiazul en un pase filtrado por Rayco a los 63 minutos.


De la Barrera le sentó para que Adri Castro tuviera minutos. También dispuso de ellos Borges, que coló en la escuadra una falta directa. La puntilla la puso el delantero de Cambre para completar un día de alegría que, aun así, no compensa todos los sinsabores de la temporada.


El deportivismo no tendrá que sufrir más. A Los Pajaritos llega con el objetivo secundario cubierto. Es tiempo de reflexión, de decisiones, de futuro, de crear un equipo capaz de empezar a devolver al club y a la afición adonde merecen estar, que no es, desde luego, la tercera categoría.


5-Deportivo: Lucho García; Bóveda (Valín, m.83), Mujaid, Granero, Héctor; Rayco, Bergantiños (Gandoy, m.83), Villares; Lara (Borges, m.73), Miku (Adri Castro, m.70) y Raí (Nacho González, m.84).


0-Langreo: Denis; Miguel Santos, Gonzalo, Alain, Chus Puras (Strambo, m.70); David Iglesias (Rabii, m.55), Adrián Llano (Álvaro, m.77), Marenya, Álvaro Muñiz (Jorge Hernández, m.55), Ketu (Abel, m.70); y Allyson.


Goles: 1-0, M.29: Miku. 2-0, M.46: Granero. 3-0, M.63: Miku. 4-0, M.76: Borges. 5-0, M.92: Adri Castro.


Árbitro: Alexander González González, del Comité tinerfeño. Mostró amarillas a Gonzalo (m.20) y Adrián Llano (m.26), del Langreo.


Incidencias: Partido de la quinta jornada del Grupo 1D de Segunda B disputado en el Estadio Abanca-Riazor ante 5.000 aficionados.

Goleada y alivio