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El objetivo de la temporada. Ese gran desconocido

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Esta semana ha tenido lugar la Junta General de Accionistas del Real Club Deportivo. Y a diferencia de otros años, ésta ha sido on line –cosas de la pandemia- y todos los puntos del orden del día fueron aprobados sin problema alguno. En tiempos del presidente Augusto César Lendoiro fue también habitual la aprobación de todos los puntos por abrumadora mayoría. Pero entonces el apoyo al presidente era absoluto y la gran mayoría delegaban sus acciones en el consejo de administración. Ahora, en cambio, el propietario del club simplemente hace valer su mayoría, que para eso ha puesto la pasta.


Y nada, que entre todos los puntos que se expusieron, el presidente Antonio Couceiro destacó las malas cifras económicas de la temporada, fruto de la categoría en la que estamos y de la maldita pandemia de coronavirus en la que estamos que ha impedido que el público acceda al estadio de Riazor.


Tranquilizó a la parroquia deportivista al manifestar que la propiedad estaría ahí una vez más para cubrir esas pérdidas y, finalmente, manifestó que el objetivo para el año que viene será ascender de inmediato. Hasta ahí todo normal.


Desde luego, decir que el objetivo es el de ascender es un poco de perogrullo. Mal asunto si hubiera dicho que el objetivo va a ser mantenerse o “estar lo más arriba posible”.


Es evidente que un equipo como el Deportivo ha de estar en categorías superiores a la actual.


Y desde luego, para que Abanca rentabilice todo el dinero que ha puesto el equipo ha de militar no ya en categoría profesional, sino en Primera División, que es la que da dinero de verdad.


Ahora bien, para luchar por el ascenso el año que viene, primero tenemos que certificar el estar en 

Primera RFEF.


Y ahí es donde viene el meollo. Iniciamos el año con el ascenso a Segundaa División A como objetivo irrenunciable. Luego nos fuimos desinflando y empezamos a pensar en la permanencia.


Nos seguimos desinflando y le vimos las orejas al lobo en forma de caída al grupo que lucharía por no bajar a Tercera RFEF y quedarse al menos en Segunda RFEF. Nos recuperamos y volvimos a soñar con pelear por el ascenso…


Y así hasta hoy, que vamos a pelear esta tarde por quedarnos en la tercera categoría del fútbol español. Lo que a principio de temporada era un fracaso estrepitoso, hoy es posible que hasta lo aplaudamos efusivamente si lo conseguimos. Es lo que tiene ir cambiando de objetivos a lo largo de la temporada, que lo que antes era un fracaso luego es un éxito o al revés.


Somos expertos en cambiar de objetivos a mitad de temporada.


En 1987 teníamos como objetivo el ascenso a Primera División y acabamos celebrando con locura la permanencia con aquel gol de Vicente.


En 1993 empezamos con el objetivo de entrar en Europa nada más y acabamos el año llorando porque nos faltaron 11 metros para quedar arriba del todo.


En la temporada 2003-2004 hicimos la mejor Champions de nuestra vida y acabamos tristes tras caer en la semifinal contra el Oporto.


En la pasada campaña teníamos como objetivo al menos el play off de ascenso y más adelante hubiéramos celebrado la permanencia. Vaya que si la hubiéramos celebrado.


Pues eso, esta tarde a partir de las siete toca el Langreo en Riazor y este humilde servidor va a estar presente en las gradas gracias a mi amigo Alfredo.


Y qué quieren que les diga, pero me hace mucha ilusión ir al estadio tras más de un año sin hacerlo. Y si ganamos lo celebraré y aplaudiré. Claro que sí. 

El objetivo de la temporada. Ese gran desconocido