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Belemene: “En los ‘playoffs’ tenemos que ser como asesinos”

Belemene, durante un partido contra el Palma en Riazor | Javier Alborés
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Es uno de los culpables del gran momento que atraviesa el Básquet Coruña, clasificado de forma matemática para los playoffs de ascenso tras su cuarta victoria seguida en Palma. Y no lo es por su capacidad anotadora, sino por su intensidad y energía en defensa. Judicael Romaric Belemene Dzabatou (19 de febrero de 1997 – Brazzaville, República del Congo), Roma para los amigos, es una pieza clave en el sistema de Sergio García.


Alero de 2’02 metros y unos 100 kilos, es el azote de las estrellas rivales. En el último partido secó al máximo anotador de la liga, Ronnie Harrell, que se quedó en siete puntos con 3 de 20 en tiros de campo: “Siempre he sido un jugador físico y que defiende más o menos bien. Y ese punto me hace ser un poco diferente a los demás. Mi altura, peso y rapidez me permiten defender casi a cualquiera, desde un base hasta un pívot”, reconoce.


Belemene desvela que no estudia demasiado a sus adversarios: “Conozco a casi todos los jugadores de la liga y no me hace falta ver muchos vídeos de los rivales. Los respeto, pero no les quiero dar tanta importancia. Prefiero visionar mis propios partidos para aprender de los errores”, explica el congoleño, que entona el mea culpa por su pobre rendimiento ofensivo (5,6 puntos por partido con un 33,8% de acierto en tiros de campo y un 20,5% en triples).



“Nunca he sido un tirador, pero este es mi peor año en porcentajes con diferencia”, asume el alero del Básquet Coruña, un equipo que no destaca por su facilidad para ver el aro: “Si cada uno rindiese como rendía en sus anteriores equipos meteríamos 150 puntos por partido y eso no puede ser (risas). Hemos tenido malos partidos en ataque, pero también hemos demostrado que una plantilla con tantas individualidades puede funcionar como un grupo”.


Roma lanza un aviso de cara a la fase por el ascenso: “O ganas o te vas a casa. Y nos ha pasado muchas veces que, cuando vamos ganando, nos relajamos un poco con pérdidas o jugadas tontas que les dan vida a los rivales. En los playoffs tenemos que ser como asesinos, más sólidos y contundentes. Confío en que hayamos aprendido de los errores”, advierte el congoleño, que se dice listo para el reto: “Estamos preparados y tenemos trece razones para soñar”.

Cuando vamos ganando nos relajamos un poco

Belemene empezó en el baloncesto a los once años porque “era un poco malo para el fútbol (risas)”. Enseguida se contagió de unos chicos mayores que jugaban en un colegio militar de Brazzaville: “Me llamó la atención como vestían, su elegancia y la seguridad que tenían en sí mismos”. Progresó rápido por su físico y estatura mientras se fijaba en LeBron James, Kevin Durant o el también congoleño Serge Ibaka, plata olímpica con España en Londres 2012, tres veces en el mejor quinteto defensivo de la NBA (2012-14) y ganador del anillo en 2019 con los Toronto Raptors.


“Ibaka es para mí como un hermano mayor. Es muy cercano a mi familia y tenemos muchos amigos en común en el Congo. A veces hemos quedado para entrenar juntos y también le ayudo con su campus, pero durante la temporada es más difícil hablar con él a menudo por la diferencia horaria y porque estamos concentrados en nuestros equipos”, desvela.


Tres veranos sin volver a casa son muchos para Roma: “Echo de menos el Congo”, se sincera el alero del Básquet Coruña, que en verano lanzará un proyecto junto a Viny Okouo (Gipuzkoa) y su hermano Cedric (Cornellá) para promocionar el básquet en su país: “Queremos aportar ayudas a algunos orfanatos y donar material deportivo a la Federación: balones, equipaciones de juego los equipos federados y a los árbitros…”.


Del Campus Ibaka al Unicaja Málaga, con sólo 14 años hizo las maletas y viajó 7.000 kilómetros por el sueño de ser profesional: “Los primeros años fueron bastante duros: estaba muy lejos de casa y tenía que apañármelas solo porque no tenía la misma facilidad que ahora para comunicarme con mi familia. Tuve la suerte que caí en un buen sitio. Éramos muchos chicos extranjeros y teníamos a gente que nos cuidaba y ayudaba en todo. Son como una familia y Málaga es como mi segunda casa”, rememora.


Joan Plaza, entonces técnico del Unicaja, le hizo debutar en la ACB con sólo 17 años antes de salir cedido al Manresa (2016/17) y al Oviedo, en LEB Oro (2017/18), y un año después fichó por el Breogán (2018/19), otra vez en la máxima categoría: “Para consolidarme en la ACB tengo que ser mucho más efectivo, completo y maduro. Podría haberme quedado con un rol defensivo y jugando pocos minutos, pero no me gusta estar demasiado en el banquillo”, resume Belemene, que se fija en Christian Eyenga y Romain Sato para mejorar.

Ojalá pudiésemos subir los dos gallegos

De su paso por Lugo todavía guarda algunos amigos: “Tengo buena relación con gente de la directiva y del equipo actual, como Salva Arco, mi capitán y que me ayudó mucho en aquella temporada, Mo Soluade, que crecimos juntos en Málaga, Sergi Quintela… Ojalá pudiésemos subir los dos gallegos, pero este año no les puedo desear lo mejor de todo (risas)".


Tras su experiencia en el Breo probó en el Legia de Varsovia polaco: “Me sentía listo para salir fuera y buscar otras oportunidades. Jugaba muchos minutos, la clasificación de la Champions, la FIBA Cup… pero tuve una lesión de tobillo y varios problemas con el tratamiento. No le daban importancia a mi bienestar y sólo querían que jugase, aunque fuese infiltrado. Abusaba tanto de los antiinflamatorios que tuve sangrados por la nariz y me asusté…”, desvela.


Roma habló con sus agentes para salir de allí –“lo único que quería era volver a España”– y se decidió por Melilla pese al interés del Básquet Coruña. El pasado verano sí aceptó la segunda oferta naranja, un nuevo destino en su trayectoria. “Estoy buscando mi propio camino. Creo que todavía puedo mejorar y trabajo mucho para eso. Confío en explotar alguna temporada”. 


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