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Un paso de ‘cebras’ diferente en Ponte dos Brozos

De izquierda a derecha: Javi Angeriz, Sergito, Miguel Taibo y Álex Sanchez, futbolistas del Atlético Arteixo, posan junto a un paso de cebra, animal cuyo nombre sirve para denominar a los futbolistas del Victoria, su rival este domingo y su exequipo
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“Por y para siempre cebra”. Así se siente Miguel Taibo (1991) respecto al que el domingo (18.00 horas) será su rival, el Victoria, cuyos seguidores y jugadores son apodados con el nombre del animal rayado. El delantero defiende actualmente los colores del Atlético Arteixo, aunque sigue ligado al club coruñés como entrenador del Juvenil A, y comparte pasado blanquinegro con tres de sus actuales compañeros en el equipo de Ponte dos Brozos: Sergio González ‘Sergito’ (1995), Javi Angeriz (1981) y Álex Sánchez (1995).


Estos cuatro futbolistas se enfrentarán este fin de semana al Victoria, una entidad a la que le guardan un especial cariño, en un partido trascendental en las aspiraciones de ascenso del Atlético Arteixo.


No será un partido más para ninguno de los cuatro pero sobre todo para Taibo, que militó en el Victoria desde los cinco años hasta su primera año como sénior en Primera Regional. El ariete incluso regresó al equipo coruñés en la campaña 2018/19 para buscar el ansiado ascenso a Preferente.


Por lo tanto, no sorprende a nadie cuando Taibo se refiere a su antiguo club en estos términos: “Es mi casa, mi familia y donde he madurado como persona y jugador. Por y para siempre cebra”, afirma.


Su compañero Sergito también tuvo una larga relación con el Victoria. Desde la etapa de iniciación hasta la categoría cadete con un breve regreso cuando era juvenil de segundo año a las órdenes de Diego Armando García, actual técnico del primer equipo del Victoria.


“Es donde empecé a disfrutar del fútbol, a tener amigos, a todo. Fue mi familia desde niño”, comenta el centrocampista.


Más cortas pero igual de intensas fueron las estancias en el Victoria de Javi Angeriz y Álex Sánchez. El central fue una ‘cebra’ durante cuatro campañas, dos como infantil y dos como cadete, mientras que el mediocentro pasó tres años en el club en las categorías prebenjamín y benjamín. En su momento, ambos cambiaron el Victoria por el Deportivo pero en la actualidad siguen recordando con cariño su paso por el equipo blanquinegro.


“Lo recuerdo como mi familia, un club humilde y con ganas de crecer como se ve en la actualidad. Era un club serio y familiar. Un ejemplo en la ciudad”, recalca Angeriz.


Por su parte, Sánchez considera que el Victoria significa para él “un cúmulo de experiencias muy positivas y grandes recuerdos que influyeron en mí”, además de destacar la figura de los entrenadores Iván Barros y Pachi Fernández.


Los cuatro jugadores rememoran multitud de recuerdos positivos de sus etapas en el Victoria pero Taibo es el único que puede citar el presente: “Es especial poder ser entrenador de la base desde hace años y ver como crecen y maduran los jugadores que llevarán el futuro del club”, reconoce Taibo, que después de entrenar diversas categorías de fútbol-8, el Infantil de Liga Gallega y el Cadete de División de Honor, ahora dirige el Juvenil A de Liga Nacional. Algo que considera “un orgullo tremendo” y por el que siente” “una gran responsabilidad” a la vez que agradece “al club la confianza”.


Javi Angeriz defensa

Javi Angeriz militó en el Victoria durante dos años en categoría infantil y otros dos como cadete antes de fichar por el Juvenil del Deportivo. Cuatro temporadas defendiendo la camiseta blanquinegra que marcaron al central. “Al Victoria se lo debo todo porque fue el inicio de mi formación a todos los niveles. Siempre estaré agradecido a toda la gente del club y en especial a Carlos Mondelo”, reconoce el defensa, quien destaca los valores del club coruñés: “Lo recuerdo como mi familia, un club humilde y con ganas de crecer como se ve en la actualidad. Era un club serio y familiar. Un ejemplo en la ciudad”. Además de la importancia del Victoria en su formación, Angeriz también recuerda con cariño los éxitos deportivos que cosechó con el equipo herculino. “Los mejores recuerdos son los años cadetes en los que quedamos campeones de la liga y las finales gallegas contra el Celta”, asegura el central, que solo cuenta con un recuerdo negativo: “Fue un partido con mal arbitraje que nos jugábamos mucho y se produjeron unos incidentes. Es de los peores recuerdos que tengo como futbolista”.


El ansiado ascenso

El Victoria logró ascender a Preferente el pasado curso después de un sinfín de intentos fallidos, a cada cual más doloroso y cruel. Ninguno de las cuatro ‘cebras’ del Arteixo pudieron disfrutarlo en primera persona pero todos se alegraron del éxito blanquinegro.


Todos coinciden en que fue una “alegría tremenda” e incluso Angeriz y Sánchez, que llevan más tiempo sin vestir los colores del Victoria, celebraron que su antiguo club esté actualmente “donde se merece”.


Una “final”

Más allá de recuerdos y sentimentalismos, el partido del domingo (18.00) es crucial para el Arteixo. Tiene solo tres puntos y las aspiraciones de ascenso pueden quedar casi liquidadas sin un triunfo en Ponte dos Brozos.


Sergito centrocampista

Los primeros pasos de Sergio González en el mundo del fútbol los dio en el Victoria. El centrocampista se convirtió en una ‘cebra’ ya en la etapa de iniciación y no abandonó el club hasta la categoría cadete. Más tarde, ya como juvenil de segundo año, disputó algunos partidos con un Victoria que estaba siendo entrenado por Diego Armando García, que ahora dirige al conjunto sénior y con el que se reencontrará el domingo. Sergito tiene claro que el Victoria es sinónimo de familia para él. “Es donde empecé a disfrutar del fútbol, a tener amigos, a todo. Fue mi familia desde niño”, apunta el futbolista del Atlético Arteixo, quien recalca que su etapa como jugador del conjunto blanquinegro estuvo repleta de alegría: “Prácticamente todo fue increíble. Los mejores momentos fueron las ligas que le peleamos al Celta y al Depor, la Arousa Cup, el Torneo de Arteixo... Son muchos recuerdos buenos y ninguno malo”. Por último, Sergito admite que el ascenso a Preferente conseguido por el Victoria el curso pasado, después de muchos años de intentos fallidos, fue un motivo de felicidad aunque él ahora defienda los colores del Atlético Arteixo: “Sentí mucha alegría, ya que es un club muy especial para mí”.


En ese sentido, Sergito se moja y tilda el duelo de “final”, ya que una derrota rojiblanca supondría dejar el ascenso a nueve puntos de distancia.


Un tropiezo no se le pasa por la cabeza a Angeriz, que está “convencido de que el problema es que no llega esa victoria que te quita un poco de peso de encima”.


Álex Sánchez centrocampista

“El Victoria significó dejar de jugar únicamente en la calle con mis amigos a hacerlo en un equipo de la ciudad. Significa un cúmulo de experiencias muy positivas y grandes recuerdos que influyeron en mí”, admite Álex Sánchez a pesar de que su paso por el Victoria fue de tres años en las categorías prebenjamín y benjamín. No obstante, el polivalente centrocampista no olvida el club: “Guardo un recuerdo espléndido. A esas edades los entrenadores son una herramienta muy potente en la educación y el futuro de los chicos y yo tuve a dos personas formidables como entrenadores, Iván Barros y Pachi Fernández, que han influido mucho en quien soy hoy. ‘Primero personas y después jugadores de fútbol’ nos repetían siempre. Y qué razón tenían”. Por otro lado, Sánchez no es capaz de elegir solo un momento favorito en el Victoria. “Los mejores recuerdos que tengo son ir a un torneo en Ponferrada o ser campeones de liga a excepción de un año, no por ganar, sino por poder disfrutar de una fiesta en grupo con nuestros padres tras ello. Teníamos un grupo muy bueno. Otro que se me viene a la mente es un ‘motín’ que le hicimos al presi Juan. Quizás nos iban a cambiar a los entrenadores de una temporada a otra y los chicos hicimos todo y más para que no fuese así. Nos salimos con la nuestra. Pobre Juan”, declara Álex entre risas.


Por su parte, Sánchez lo ve como “un partido muy importante, que puede marcarnos un punto de inflexión en la liga”, aunque destaca que deben saber manejar “la ansiedad”.


Miguel Taibo delantero

Miguel Taibo es la ‘cebra’ más reconocible del Atlético Arteixo. Recaló en el Victoria con cinco años, pasó por todas las categorías inferiores hasta jugar una temporada como sénior en Primera Regional y después se marchó al Bergantiños. Años más tarde, en la campaña 2018/19, volvió al Victoria para tratar de alcanzar el ansiado ascenso a Preferente. El delantero defiende los colores del Arteixo pero también sigue sintiendo en blanco y negro: “Es mi casa, mi familia y donde he madurado como persona y jugador. Por y para siempre cebra”. Taibo destaca el hecho de “ganar el Mini Teresa Herrera en Riazor y el ascenso a Nacional Juvenil siendo pichichi de la liga” como dos grandes recuerdos de sus años de formación, mientras que explica el motivo de su paso reciente por el club blanquinegro: “El Laracha no contaba conmigo, es cierto que tenía ofertas, pero intentar ayudar a ascender al Victoria era lo mas motivante en ese momento”. No obstante, Taibo no olvida el palo sufrido al caer ante el Sigüeiro en la última eliminatoria por el ascenso de esa 2018/19: “Fue duro. Todavía hoy sigo con imágenes y pensamientos de lo que pudo haber sido. Las lesiones y el pitido final contra el Sigueiro son sin duda los peores recuerdos en el Victoria”. Sin embargo, esos momentos son la excepción para un Taibo que tiene claro que, además de su paso como futbolista por el Victoria, atesora cada momento como técnico de la cantera blanquinegra: “Es especial poder ser entrenador de la base desde hace años y ver como crecen y maduran los jugadores que llevarán el futuro del club”.


Por último, Taibo desgrana las posibles claves del encuentro y analiza las virtudes de un rival al que conoce bien: “El ritmo con balón que le demos debe ser altísimo, debemos aprovechar las oportunidades y extremar las vigilancias ofensivas. El trabajo de Diego es único y espectacular. Van todos a una y eso les hace de los rivales más peligroso. Son muy fuertes en las transiciones”. Palabra de una ‘cebra’. 


Un paso de ‘cebras’ diferente en Ponte dos Brozos