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La hora del reencuentro

El rendimiento de Gary McGhee, brillante en la jornada inaugural de la segunda fase, cayó en picado en los dos siguientes partidos; necesita reencontrarse consigo mismo tanto como el equipo | Pedro Puig
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El Basquet Coruña vuelve a Riazor, tras dos partidos seguidos a domicilio, con la necesidad de reencontrarse con la victoria... y consigo mismo. Las derrotas en Alicante, donde mostró una cara irreconocible (85-60) que ni siquiera puede justificar la ausencia de Zach Monaghan, y Granada (74-65), fraguada en un mal tercer cuarto, han sembrado las dudas acerca del estado en que el equipo naranja ha llegado a esta segunda fase.


Dudas que tiene bastante que ver con la ausencia de Pecius, un hueco que, a pesar de los severos condicionantes para poder fichar, urge llenar lo antes posible. Porque el BC comenzó el curso con doce jugadores, todos con calidad suficiente para ser titulares, y ahora cuenta con solo nueve porque a Badmus le está faltando regularidad –o confianza de Sergio García– para hacerse con un rol definido, lo que se traduce en cada vez menos minutos en pista: solo 6 en Granada, donde Zyle ni siquiera ingresó en el rectángulo.


Viejos fantasmas

Además, el rendimiento de McGhee cayó en picado en estos dos encuentros, en los que además resucitaron sus fantasmas del tiro libre. En la capital andaluza firmó un terrible 4 de 12. El técnico local, Pablo Pin, no disimuló un ápice sus intenciones de mandarlo sin pudor a la línea. También lo hizo, aunque en menor medida, con un Belemene que, además de presentar un pobre 50% de (des)acierto desde el 4.60, sigue empeñado en lanzar en exceso desde la larga distancia, aun cuando el 13 de 60 que luce tras 19 jornadas indica que no es lo suyo.


Pese a ello, la puntería desde el arco es de lo poco que han mejorado la ‘marea naranja’ desde que arrancó Oro-Clasificación, pero a cambio ha perdido el poderío reboteador que le llevó a ser el mejor de toda la competición en la fase inicial y ha empeorado en los lanzamientos sin barrera.


Lo contrario que le sucede a su rival de esta tarde, un Almansa que, aunque sigue como colista –avanzó con una sola victoria–, las sensaciones que transmite están siendo positivas. Empezó perdiendo en Valladolid y contra el Oviedo dos partidos que pudo perfectamente haber ganado y se estrenó la pasada semana frente al Palencia (82-78).


Curiosamente, el exnaranja Filip Djuran (10.2 puntos de media en lo que va de campaña) se quedó a cero en este último choque, después de haber anotado 30 y 20 en los dos precedentes. Otro ex del BC, Carlos Noguerol (6.0 tantos y 2.7 asistencias) lleva la batuta de un equipo cuyos otros dos referentes ofensivos son los interiores Stephen Maxwell (10.5 y 4.7 rebotes) y Nikola Cvetinovic (14.2 y 4.0), con Bobby Harris (8.4), el sempiterno Carles Biviá (7.7) y el posiblemente ausente –se lesionó en la primera jornada de esta fase– Moussa Koné (6.9) aportando en segundo plano.


Amenaza exterior

El grupo que entrena Rubén Perelló, que tiene su talón de Aquiles en la defensa, cuida muy bien el balón, lanza muy bien desde el arco (solo el Oviedo y el Castelló lo están haciendo mejor) y cumple sobradamente desde el 4.60 (73.8%), faceta esta que, viendo lo ajustados que han sido sus partidos, podría cobrar una especial relevancia contra un Basquet Coruña que presenta un feo 59.6%.


Los hoy locales, que han caído a la sexta plaza, se juegan mucho más que el Almansa, cuyo objetivo, ya cumplido, era colarse entre los 10 mejores. Tiene la séptima posición a dos triunfos y ninguna presión por alcanzarla.

La hora del reencuentro