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Javier Irureta: “Salimos enchufados al Bernabéu por el recibimiento de la afición”

La plantilla blanquiazul posa, en el césped del Santiago Bernabéu, con aquella Copa histórica | pedro puig
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Es imposible no dejarse llevar por la magia de una fecha como la de hoy, pese a la caída en picado del Deportivo en los últimos años. El duro presente en la Segunda B no logra borrar aquellas gestas de los blanquiazules hace no tanto tiempo, aunque ahora parezca una eternidad. El 6 de marzo de 2002 —hace 19 años—, el conjunto herculino regalaba al deportivismo uno de sus mayores subidones, revelándose contra el sistema y cargándose la fiesta ya preparada del Real Madrid. Merengues y blanquiazules disputaban la final de la Copa del Rey en un Bernabéu engalanado, coincidiendo con el centenario madridista, y listo para que Figo, Zidane, Raúl, Roberto Carlos y aquel equipo de galácticos levantaran el trofeo. Lo que no contaban era con que aquel Depor no se conformaría con ser un mero invitado a la celebración, sino que se convertiría en el protagonista, como su técnico, Javier Irureta, recuerda con orgullo.


¿Qué recuerdos mantiene de aquella noche?

Muchos. Los goles de Sergio y Tristán, evidentemente; el recibimiento de nuestros aficionados en el Bernabéu, con las calles llenas, cómo nos gritaban... fue algo histórico. Ese ambiente sirvió de mucho para que el equipo saliese enchufado y marcarse los goles. Algunas escenas como el momento en el que Molina se encaró con Raúl... escenas que demostraron que el equipo estaba con ganas de ganar aquella final. También nos acompañó un poco la suerte porque el Madrid tuvo que empezar casi el partido aceptando el primer gol. Y las celebraciones también, tanto en el hotel como en Riazor y en la ciudad al día siguiente. Fue muy bonito y emocionante para todos.


¿Cuál fue el momento cumbre de aquel equipo?

Para mí, lo más importante es que el equipo fue bastante regular. Hubo algunas circunstancias que no nos permitieron llegar un poco más arriba, y con eso me callo, pero jugamos cinco años seguidos la Champions y es una época muy buena para mí y estoy muy contento, no quiero quedarme solo con momentos como el título de Liga, las Supercopas, el partido de Milán, ganar en casa del Bayern, que no le había ganado nadie... Conseguimos algo que tiene mucho mérito y, con el paso de los años, hay muchos futbolistas que me han dicho que aquella fue una época muy bonita también para ellos y que están satisfechos de lo que logramos en ese periodo.


¿Por qué dice que hubo circunstancias que no les permitieron llegar más arriba?

Porque sucedieron hechos, nada más, pero me los reservo para mí, prefiero no hablar.


¿De qué se siente más orgulloso de aquella época?

Cuando llegué a A Coruña, llevaba más de 200 partidos en Primera como entrenador y ya había hecho algunas cositas, pero esos han sido mis mejores momentos como profesional, sin ninguna duda. Mi felicidad es saber que tuve el acierto de elegir a ese equipo y fui muy feliz porque vi que los aficionados estaban todos unidos y disfrutando de esos momentos dulces que tuvimos. De las siete temporadas que entrené al Depor, cinco estuvimos en la Champions y siempre jugando en Europa.


¿Cuál ha sido el futbolista más talentoso que ha dirigido como entrenador?

No lo sé porque talento, talento... puedes decir mediocampistas que he tenido en todos los equipos porque he dirigido 613 partidos de Liga española y he tenido muchos jugadores. También he entrenado a defensas que tenían mucho talento para su puesto, o delanteros y hasta porteros. El fútbol no es solo un jugador que hace una jugada o la otra. El grupo para mí era lo importante, los grupos son los que ganan porque uno puede tener mucho talento, como puede ser hoy en día Messi, pero hace falta otros jugadores eficaces en sus puestos, porque Messi solo no gana los títulos.


¿Cuál fue el momento más complicado con el que le tocó lidiar en el Deportivo?

Es difícil porque jugamos contra rivales muy buenos en la Champions y en la Liga. Había que trabajar mucho los entrenamientos y también el aspecto psicológico para que los jugadores estuvieran contentos de defender esa camiseta porque nos enfrentamos a equipos muy duros.


¿Le quedó alguna espina clavada de su etapa como técnico blanquiazul?

No haber llegado a la final de la Champions. Estuvimos tan cerca en 2004, cuando disputamos la semifinal con el Oporto, pero tuvimos que sufrir la expulsión de Andrade en Portugal. Y Mauro Silva no pudo jugar la vuelta tampoco, entonces eran dos bajas muy importantes.


Habría sido increíble ver al Depor en aquella final de Gelsenkirchen. Cuando recuerda aquella semifinal con el Oporto de Mourinho, ¿alguna vez piensa que podía haber planteado la eliminatoria de otra manera o haber cambiado alguna cosa?

Sí probablemente sí. Alguna cosa pienso que podía haber hecho mejor o sacar a algún jugador concreto, pero eso es muy complicado. Una vez que han pasado las cosas, es fácil pensar que cualquier otro movimiento habría cambiado el resultado del partido, pero fue como fue y hay que aceptarlo. Es lo que toca.


Hay que defender esta camiseta que han vestido grandes jugadores


Cuando recuerda aquella época y ve al Depor actual, ¿siente pena o miedo?

Me da sensación de pena porque ver a ese equipo, con lo que ha sido, en el que han jugado Luis Suárez, Amancio, el Superdepor, el Depor de nuestra época... y encontrarse ahora en esa situación tan difícil. Tienen una carga de un pasado muy lúcido y muy grande y eso puede estar pesando al equipo, al entrenador, a los jugadores, etcétera, pero les diría que se liberen de eso y vayan convencidos de que esta camiseta es importantísima, muchísimos grandes jugadores la han vestido y en estos momentos hay que defenderla. El club y la afición tienen que estar muy unidos para salvar esto como sea.


¿Considera que aún es posible alcanzar la tercera plaza del grupo?

Jugar la fase de ascenso sería una alegría enorme para esos aficionados que siempre han seguido al equipo y creo que aún se puede conseguir. Pero tienen que trabajar duro en estos tres partidos que quedan y a ver si aciertan de cara al gol.

Javier Irureta: “Salimos enchufados al Bernabéu por el recibimiento de la afición”