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¿Miedo?

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Entiendo que los jugadores son humanos, sienten y padecen como el resto de la humanidad. No podía ser de otra forma y es por ello, que dejando al margen el tema de la profesionalidad, se deban asumir sus reacciones sentimentales.


Aun teniéndolo en cuenta, las palabras de Boveda al finalizar el choque ante el Guijuelo, no dejan de sembrar incertidumbre: “Yo he sentido miedo”. Si después de su dilatada trayectoria, donde vivió momentos de gran intensidad, tanto positivos como negativos, el lateral deportivista nos traslada tal visión de lo que acontece sobre el terreno de juego, la verdad es como para ponerse a temblar.


Pero, paralelamente, el fútbol o el deporte en general, suele propiciar reacciones totalmente contradictorias al buen sentido de la psicología. A menudo, incido en la palabra “pasión” para hacerle frente a las dificultades que presenta cada faceta de la vida. Ese factor sentimental puede hacer cambiar toda una trayectoria. El ejemplo más claro lo tuvimos en la temporada pasada, cuando la llegada de Fernando Vázquez dio un giro radical a la dinámica del equipo. Desgraciadamente, con la anulación del apoyo de la afición desde las gradas, todo cayó en una penosa depresión que provocó que el equipo descendiese de categoría.


El próximo partido ante el Racing de Ferrol, se presenta como un punto de inflexión. Soy optimista, he visto al equipo bien posicionado y con ambición. Un técnico joven, “descarado” y sabiendo lo que tiene que decir, en cada momento, por bien suyo, del equipo y de su Club. Es obvio que siguen existiendo grandes vacíos de calidad, haciendo muy difícil una fluidez en ataque que se convierte en desesperante. Tal vez, motivado por ese miedo escénico del que habla el jugador vasco.


Pero la vida es para los valientes, para los que dan pasos adelante en los momentos claves y logran las metas propuestas. Los “sorprendentes” errores delante de la portería, este pasado fin de semana, no deben perpetuarse. La victoria lograda, debe ser cauce para la desaparición de la ansiedad y propiciar un nuevo cambio de rumbo.


Una pena que el equipo no dispusiese antes de jugadores de las características de Villares. Es inconcebible la falta de previsión en la concepción inicial de la plantilla. Sólo queda mirar para adelante. El duelo del próximo sábado tiene todos los tintes de un choque de altura, aunque esté canalizado fuera del circuito del fútbol profesional.


Cambio de tercio. Se disputó la pasada semana una de las competiciones más espectaculares del concierto deportivo español. Lamentarse de que la disputa de la fase final de la Copa del Rey de baloncesto, sólo nos la permitieran ver a través de los canales audiovisuales, previo pago. Los blaugranas mostraron, claramente, el potencial de su plantilla, ante un Real Madrid muy diezmado por las lesiones y por encontrarse en el final de un ciclo. Pero a mí me gustaría trasladarles dos conceptos, bien diferenciados, de entender el deporte de la canasta. Dos personajes sentados en los banquillos. Sarunas Jasikevicius y Pablo Laso. Blanco y oscuro o viceversa. Sus análisis representan toda una clase de dirección de equipo.


Como siempre un placer. 

¿Miedo?