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Cuidad mucho a nuestro Deportivo, por favor

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Hubo un tiempo no muy lejano en el que en esta ciudad los alcaldes nos duraban 23 años, los presidentes del Deportivo 25 años, los entrenadores nos duraban 8 años como Arsenio (con el paréntesis de Boronat), 7 como Irureta, o incluso 4, como el ínclito Lotina. Y de los jugadores ya no digamos: Fran y Manuel Pablo estuvieron 18 temporadas, Mauro 13, Donato 10, Sergio 9. Y ya nombrar las 8 temporadas de Romero o las 7 de Duscher y Capdevila incluso nos parecen pocas. Es lo que se llama estabilidad.


Desde 2014 el RC Deportivo es de todo menos un club estable. El capítulo de entrenadores cada vez es más numeroso, la cantidad de jugadores que han formado parte de la plantilla en estos 7 últimos años es infinita. Lo más veterano que tenemos es a Alex Bergantiños y los 3 años escasos que lleva Eneko Bóveda. Y ya para colmo, ahora nos estamos aficionando a tener presidentes que llegan al año de mandato en el mejor de los casos. Ni estabilidad ni proyecto de futuro ni nada. ¿El resultado? Un club que ha pasado en menos de tres años de Primera a arrastrarse por Segunda B. Desolador.


Y esta semana ha sido Abanca –la propiedad, como les gusta decir a algunos- la que ha dado otro giro a la situación enseñando a puerta de salida al consejo de administración con el que había ido de la mano desde su nombramiento y con el que había llegado a importantes acuerdos, como el de la capitalización de parte de la deuda que el RC Deportivo tenía con la entidad financiera. E inmediatamente después ha nombrado a un nuevo consejo. Y aquí es donde viene mi reflexión.


No sabemos aún los proyectos de este nuevo consejo, que a buen seguro actuará siguiendo las directrices de Abanca –la propiedad-. El nuevo presidente es una persona que ha ocupado importantes cargos públicos y privados y de Eduardo Blanco conocemos su trayectoria en el deporte local y su labor municipal. Villasuso ya estaba en el consejo y de Enma Lustres y de Carlos Canto apenas sabíamos nada hasta ahora los deportivistas. Desconozco su apego al club o si para ellos el Deportivo será una empresa más. Espero que no sea así y que tengan en cuenta que esto no es solo eso. Que detrás de ese escudo hay toda una ciudad detrás y miles de aficionados. Que quizás toda esa gente no reunamos entre todos ni la quinta parte de las acciones que posee Abanca. Pero somos los que más han echado de menos los jugadores cuando han saltado a Riazor a disputar un partido. Somos los que les llevamos en volandas el año pasado hasta que un maldito virus nos privó de ir a animarles. Son los 3000 que el día del Salamanca pudieron entrar a Riazor y animaron como nadie hasta que marcamos el gol de la victoria cuando no quedaba tiempo ni para respirar. Somos los que lloramos en 1983 perdiendo contra el Rayo, los que disfrutamos en 1991 contra el Murcia, los que aplaudimos a los jugadores en 2011 al bajar a Segunda cuando lo normal en cualquier otro sitio hubiera sido abuchearles, los que viajamos para ver ganar una Copa o para jugar en Ponferrada. Y así un largo etcétera.


Abanca es la propiedad. Es la que se ha dejado mucho dinero en el Deportivo. Y el que paga manda, eso está claro. Ojalá este consejo de administración que ha entrado se rodee de gente de fútbol y elabore un proyecto de futuro. Confío en que así sea. Y que traten bien a nuestro Deportivo. Que no se olviden que detrás de ese escudo estamos muchas personas con muy poquitas acciones, pero que a querer a este club no nos gana nadie. 

Cuidad mucho a nuestro Deportivo, por favor