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Reacción insuficiente

Cris Martínez (i), lateral del Deportivo Abanca, presiona a Esther, que participó en los tres goles del Levante, ante la mirada de su compañera Stephannie Blanco | javier alborés
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Dos fallos de concentración colectiva que provocaron dos goles similares originados en el mismo sector del campo, cuando el Deportivo Abanca fue inferior al Levante, y la incapacidad para transformar el empuje y la mejoría del equipo en ocasiones y acierto de cara a puerta, cuando el Depor fue superior a su rival, desembocaron en una nueva derrota, la cuarta consecutiva, del colista de la Primera Iberdrola.

María Figueroa, jugadora del filial, fue la gran novedad en el once titular del Depor en Abegondo. Debutó con el primer equipo como mediocentro y envió a Iris al centro de la zaga. Recadito de Manu Sánchez a Bedoya, única central pura en la convocatoria junto a Blanco.


El resto de la alineación la completaron Sullastres en portería, línea de cuatro con Cris y Villegas en los laterales, rombo en la medular con Alba Merino y Gaby como interiores y Lady Andrade como mediapunta, y Peke y Athenea en ataque.


Por su parte, el Levante cambió el sistema y presentó un once con tres centrales (la exdeportivista María Méndez, Rocío y Cometti), dos carrileras (Lucía Gómez y Alharilla), una pivote (Zornoza), dos interiores (Banini y Toletti) y dos puntas (Esther y Alba Redondo).


El encuentro comenzó con reivindicación de las futbolistas, que demandan un nuevo y mejorado protocolo sanitario, y con dominio territorial del Levante. La presión visitante obligó al Depor a inclinar el campo a la banda izquierda y buscar en largo a Athenea, siempre acechada por su excompañera y amiga, María Méndez. Esa era la única vía de escape para las blanquiazules.


En defensa, el Depor se mostró serio y compacto durante la primera media hora. Solidario en las ayudas cuando recibían Toletti o Banini en tres cuartos y dio pocos espacios ante las caídas entre líneas de Esther, superclase en todos sus movimientos y acciones.


Sin embargo, los múltiples recursos en ataque del Levante obligaban al Depor a hacer un ejercicio de concentración máxima extremadamente difícil de mantener en el tiempo. Y así se le fue el partido a las coruñesas. En dos acciones puntuales, en apenas cinco minutos, originadas en la misma zona: el pequeño triángulo de espacio formado entre la lateral izquierda (Villegas), la interior izquierda (primero Gaby y luego Alba) y la mediocentro (María). Alba Redondo lo aprovechó en primer lugar para conducir, superar a Villegas e Iris y poner un centro que despejó Blanco hacia el larguero con la mala fortuna de que Esther, en línea de gol, cazó el rechace. Y poco después fue la propia Esther quien repitió la conducción en la misma zona, habilitó a Lucía Gómez –las blanquiazules pidieron fuera de juego– y Alba Redondo hizo el 0-2 en semifallo tras el centro de la carrilera diestra.


Plan casi suicida

A partir de ahí llegaron los peores minutos del Depor pero todo cambió tras el paso por vestuarios. Manu Sánchez decidió que no había nada que perder y sacó a María Figueroa para dar entrada a Michelle. La sustitución vino acompañada de un cambio de sistema casi suicida con Gaby y Alba Merino como mediocentros, Lady Andrade por delante, Michelle y Athenea en las bandas y Peke en punta. Morir matando.


El mensaje caló en el Depor, que consiguió inclinar el campo y jugar en terreno rival. Presión asfixiante y defensa hacia adelante en todos los duelos. Le sirvió para rondar el gol con una volea a puerta de Athenea y una vaselina de Lady Andrade tras un córner. Pero ahí se quedaron las ocasiones de un Depor que mejoró pero no lo plasmó en el área rival.


Solo pudo meterle el miedo en el cuerpo al Levante a balón parado con Alba repitiendo la fórmula una y otra vez: centro tenso y plano buscando a Gaby. En el minuto 83 la encontró y la venezolana marcó con un cabezazo inapelable, pero la remontada fue un espejismo porque Esther González, la pichichi del campeonato, lleva el gol en la sangre. Remató una falta lejana y finiquitó el partido. Nuevo mazazo para un Depor al que la segunda mitad le tiene que servir de ejemplo y de acicate para volver a reaccionar antes de que sea demasiado tarde.

Reacción insuficiente