sábado 31/10/20

Enredos en redes

Esta semana el debate estuvo servido en Twitter al filtrarse un vídeo de Peru Nolaskoain, jugador del Deportivo, que en su cuenta de Instagram en una ‘stories’ hablaba del mal momento del equipo, reconocía que eran “malos” y se quejaba de estar enfermo y no poder salir a olvidar “ahogando las penas”.

Una publicación que no tendría que haber salido de su círculo de amigos, pues estaba dentro de las stories de esa red social, solo abiertas a aquellas personas, supuestamente, del círculo de confianza del futbolista vasco. Pero alguien vio el filón en compartirlo y rápidamente la historia se hizo viral. Y como todo lo viral, opiniones para todos los gustos: personas que entendieron la frustración del jugador, humano, como todos, y otras que no comprendían a qué venía esa verbalización tan cruda de la realidad.

Todos queremos sinceridad, que nos digan las cosas como son, sin paños calientes. Pero, ¡ay! es que la verdad, a veces, duele. Y el futbolista la pintó tan cruda que es normal que pudiese molestar, aunque no por eso fuese menos cierta. Quizá no eran las formas ni el lugar, o sí, al final y al cabo era su perfil privado. El problema fue que salió de ese espectro, para manifestarse en todo su esplendor y para escarnio de una red social que encumbra y hace caer en desgracia con igual facilidad.

Los jugadores, los deportistas, sienten y padecen, no hay más. Saliese o no el vídeo, está claro que la situación no es agradable y en ocasiones uno necesita expresar en voz alta cómo se siente. El problema fue que, algo que podría haberse quedado para sí o para compartir con unos pocos, fue lanzado con un altavoz cuyos ecos le obligaron a disculparse posteriormente por sus palabras. Un nuevo enredo en las redes sociales, que las carga el diablo, y de las que ninguno estamos libres.

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