jueves 12.12.2019

Flagelarse

Estos últimos días he estado flagelándome mentalmente con cada debate  que encontraba en el variado repertorio televisivo que se nos ofrecía. La “ciclogénesis política” me penetró por todos los poros del cuerpo. Escuché una amplia gama de propuestas, de arriba, de abajo, de la derecha, de la izquierda, en fin… los que me rodean se sentían preocupados por ver donde acabaría la cuestión.

Tengo que reconocer que fue muy duro mantener el tipo delante de la televisión y del Ipad. Todo estaba encorsetado, reflejando que el nivel de los protagonistas es cada vez más limitado. Vueltas y más vueltas siempre sobre temas que circulan en el limbo de lo inconcreto. Más parece un montaje teatral que un debate real, donde cada uno ofrece lo mejor de su ideario para hacer más “felices” a sus conciudadanos. Podría estar horas transmitiéndoles propuestas vacías de contenido.

Pero en estas líneas, mi ideario está centrado en el mundo del deporte y lamento muchísimo no poder trasladarles mi humilde opinión sobre las conclusiones que pude recabar de las propuestas ofertadas.

Una vez más queda patente que el deporte en toda su estructura no figura en ningún plan, ni se le menciona. Sea el partido que sea. La conclusión es que es un cero a la izquierda, o a la derecha según quieran verlo políticamente.

Solo se acuerdan cuando se trata de salir en la foto. Pero las necesidades son amplias y resulta, imperiosamente urgente, adecuar el deporte de este país a la realidad social que se vive, si se quiere estar en la vanguardia y competir en las mismas condiciones que las grandes potencias.

El tratamiento que se le está dando al deporte por la clase política es realmente humillante. Unos porque pasan y los otros, la mayoría, porque no saben de qué va.

Cambio de tercio. Cuando Luis Cesar (técnico) subió al poder, les decía que lo iba a tener complicado por la falta de calidad de la plantilla. Hombre de carácter, curtido en batallas, intuía que a base de mover el “cesto” conseguiría espabilar su contenido. Pero veo que la dificultad es mayúscula y la cuestión no va a ser tan sencilla. Soy de la opinión y lo saben, que todo el esfuerzo debe estar centrado en salvar la categoría, por lo tanto el partido del próximo domingo, en horario mañanero, se presenta como una mini final. Hay que ganar, ya no sirve solo empatar. Espero que no se vuelva a hablar de nervios, de agarrotamiento, de presión… no hay otra, la victoria es imprescindible y la motivación debe ser extraordinaria.

Como siempre un placer.

Flagelarse
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