miércoles 20/1/21

Se sentía y estaba destituido

Se acabó la aventura de Fernando Vázquez al frente del Depor. Los dos últimos partidos de Liga terminaron por sentenciarlo como entrenador. Lo venían manteniendo los resultados positivos, pero el fútbol mostrado tampoco le ha ayudado mucho.

El de Castrofeito se sentía destituido. Estaba triste y no transmitía optimismo al equipo, al entorno ni a la afición. Algunos íntimos señalaban que Vázquez quedó muy ‘tocado’ con la derrota ante el Extremadura, que precipitó a su equipo al abismo de la Segunda B después de haber rozado el milagro. En verano no tuvo claro seguir y el club también se equivocó al no aprovechar esta indecisión para buscar un relevo.

Pero lo que de verdad ha sentenciado su continuidad en el Deportivo fue el revés sufrido en Riazor ante el Celta B. Esa humillación histórica acabó con él y le dejó tocado. Diría que se le apagó la luz del poco o mucho entusiasmo que le quedaba.

La torpeza de los dirigentes deportivistas ha sido no haber negociado durante el parón liguero la salida de Fernando Vázquez, ya que estaba muy claro que generaba ciertas dudas en el consejo de administración. Muchos entendían que el técnico fallaba como una escopeta de feria en los duelos marcados a fuego en el calendario liguero y eso también ha pesado lo suyo.

Ahora Fernando Vidal se la juega con esta decisión. Debe estar muy seguro que lo que realmente ha fallado es el entrenador, y no el responsable de confeccionar la plantilla, y une su destino al de Richard Barral.

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