domingo 20/9/20

Cuando los futbolistas no venden motos

Claudio Beauvue regresó al club blanquiazul, con el que se ha comprometido por dos temporadas, con la “obligación moral” de ascenderlo a la Segunda División después de haber formado parte de la plantilla que no pudo evitar el descenso en el curso anterior. Eso se llama compromiso y, si me apuran, profesionalidad.
Claro que en contraposición están los que dicen ser deportivistas de toda la vida mientras rubrican contratos con otros clubes, después del pésimo rendimiento futbolísticamente mostrado en la última campaña. Ojo, que no es una crítica, pero al menos deberían tener la decencia de reconocer que lo hacen para ver engordar su cuenta corriente que, como profesionales que son, hasta es entendible. 
Es evidente que los jugadores son los primeros que lamentan haber realizado una temporada como la pasada, tan horrible, porque ello le afectará en  su propio valor como futbolistas. Así que ni se me ocurre criticar a un profesional que quiera ganar más, como haría cualquier hijo de vecino, y mejorar, ya que tanto lo uno como lo otro es compatible sin necesidad de justificarse como queriendo vender motos.
Ahora hay cierta expectación en saber que dirá el juzgado de Madrid sobre la solicitud de la cautelar del inicio de la Segunda División, ya que Javier Tebas, con la ayuda de la presidenta del Consejo Superior de Deportes, pretende cerrar en falso un episodio que ha puesto en duda y en tela de juicio la limpieza dentro del fútbol español.
Lamentablemente parece que no existen muchas opciones a pesar de los esfuerzos de los servicios jurídicos del club coruñés, que no dejan de encontrar dificultades para poder demostrar que Tebas ha cometido una presunta prevaricación por sus intereses personales con el Fuenlabrada ya que la Liga está poniendo toda la carne en el asador para salir impune.

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