miércoles 18.09.2019

Cavagna, victoria imperial

Primoz Roglic se cayó camino de Toledo y, en una decisión polémica de los jueces, se ordenó reagrupar la carrera cuando el líder había quedado cortado
Remi Cavagna se fue a 25 kms de meta y resistió la presión de los otros fugados en la dura rampa de los 1.000 metros finales  | Javier Lizón
Remi Cavagna se fue a 25 kms de meta y resistió la presión de los otros fugados en la dura rampa de los 1.000 metros finales | Javier Lizón

El francés Remi Cavagna (Deceuninck), rodador debutante en la Vuelta y habitual en las fugas, conquistó en Toledo su primera victoria en una grande, en una jornada marcada por la polémica, al ordenar los jueces reagrupar la carrera cuando el líder, Primoz Roglic, había quedado cortado por una montonera a 66 kilómetros de meta, que trató de aprovechar el Movistar.

Cavagna fue el más fuerte y ambicioso entre los once aventureros de la decimonovena etapa, que unió Ávila y Toledo a través de 165,5 kilómetros. Atacó a diez de meta ante el acoso del pelotón de favoritos y aguantó la subida final a la ciudad imperial.

Cuarta victoria para el Deceuninck en la Vuelta y 61ª de la temporada, lograda a base fuerza y ambición por el galo, quien cruzó la meta con cinco segundos de adelanto sobre el irlandés Sam Bennett (Bora) y sobre dos compañeros de equipo, el checo Stybar y el belga Gilbert. Era una llegada ideal para Alejandro Valverde, picando hacia arriba, pero el campeón del mundo solo pudo ser quinto.

Sustos y polémica
Día de sustos, caídas y polémica que no se reflejó finalmente en la general. Roglic, afectado por la caída masiva a la salida de Escalona y posteriormente esperado por orden de los jueces de la UCI, mantuvo ‘la roja’ en la víspera del último combate de montaña en la sierra de Ávila con meta en la Plataforma de Gredos.

Marchaba la etapa por los cauces normales con los once fugados bien avenidos para disputarse entre ellos la victoria en Toledo, cuando a 66 kms de meta unos 20 corredores aterrizaron en el asfalto, entre el líder Roglic y Miguel Ángel ‘Supermán’ López.

En ese momento el Movistar, que se salvó del accidente, se puso a tirar en cabeza. La maniobra distanció en más de un minuto a López y a Roglic, que se dejaban el alma por enlazar con los rivales de la general, en apuros muy serios. En un tramo abierto, de enormes rectas y viento de costado, el Movistar volaba con Soler, Rojas y Oliveira haciendo de locomotora para Valverde, Quintana y Pogacar, incrustado y llevado en carroza.

Y llegó la polémica. Los comisarios de carrera dieron la orden de esperar a los afectados y reagrupar el pelotón. Incluso, se quejó José Luis Arrieta Arrieta, director del Movistar,  de que los jueces de la UCI permitieron a los ilustres afectados ser remolcados por los coches hasta el grupo. El Movistar levantó el pie y su director la voz. Indignación.

En el kilómetro 114, Roglic y ‘Supermán’ ya lucían ‘la roja’ y el maillot blanco en el grupo principal. Todo quedó en un susto, pero ya había comenzado un viejo debate. Esperar o no esperar, he ahí el dilema.

La etapa se enrareció camino de Toledo. El viento aportó tensión. El Bora provocó un corte camino de Torrijos que dejó en fuera de juego por unos instantes a Roglic, de nuevo en situación comprometida. Esta vez sin intervención de los jueces el esloveno regresó a la zona de la alta jerarquía.

Por delante la fuga tenía 1:30 a 25 kms de meta, momento en el que Remi Cavagna decidió de abandonar el papel de fugitivo habitual para conocer el podio de la Vuelta. Soltó un órdago desde lejos, abrió hueco y superó las cuestas empedradas de Toledo, la morada del ‘Águila’, el gran Federico Martín Bahamontes.

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