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Copa del Rey

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La pasada semana leía las declaraciones del ya exentrenador del Cádiz, Álvaro Cervera, tras eliminar al Fuenlabrada en los dieciseisavos de final de la Copa del Rey: “Esta competición está hecha para Barça, Madrid y Atlético y para que los equipos modestos puedan hacer taquilla”, “…estamos de paso, hasta que te coja el Fuenlabrada, te gane y sea noticia”, “normalmente se juega en casa del más débil, bajo mi punto de vista no es nada justo”, “hay equipos que no entran hasta prácticamente el final porque están en otras competiciones”, “sabemos que la Copa no es una competición para nosotros, nos trastoca los entrenamientos y hay gente que tiene que parar por lesiones”.

Como bien diría un buen amigo: “Pasmao me he quedao”. La decisión de Cervera de realizar estas declaraciones, entiendo, vienen motivadas por la situación clasificatoria de su equipo. Estar con el agua al cuello provoca salidas de tono, generando una polémica que desvíe el centro de atención. Está claro que no le sirvió de nada.

No voy a defender aquí al Sr. Rubiales, pero si de alguna gestión puede salir airoso, es el cambio mediático que generó a la Copa del Rey. Una fórmula de competición atractiva que propicia gran interés, tanto en los clubes, como en el aficionado. Las grandes cadenas de radio y televisión se vuelcan con su incidencia, propiciando la cobertura de carruseles informativos.

Nada es perfecto, todo es posible mejorarlo, pero lo que no puede ser es que, como a ti no te viene bien, pongas en tela de juicio algo que está elaborado y con excelentes resultados. Otro que también baila en este círculo es Raúl García (Athletic): “Llevar la Supercopa a Arabia (Ingresos de 40 millones de euros) no tiene sentido, los patrocinios y las fórmulas para generar dinero se han comido a los aficionados”. Todo muy reivindicativo, si no fuera que gran parte del dinero generado se lo llevan las nóminas de los jugadores y técnicos. Parece que “alguno”, está por encima del bien y del mal.

Cambio de tercio. Se me dirá que la libertad de expresión lo impide, pero esta reyerta que se viene montando vía Twitter dentro de la Liga, empieza a ser malsonante. Esta semana Piqué (por enésima vez), Emery, el Betis, el Valencia y demás familia, generaron todo un espectáculo delirante. Tengo dudas de la opinión de Tebas, porque cuando ve afectados sus intereses actúa de forma inmediata y como veo que “pasa”, pues seguro que piensa que le saca rédito al tema en cuestión. Ya saben aquello de… “que hablen de uno aunque sea mal”. O tal vez, le tenga miedo a Piqué por si se le ocurre lanzarle un exabrupto y se lo tiene que comer.

Punto y seguido para este Deportivo. Se sigue ganando y se aumenta la distancia en la clasificación. Que más se puede pedir. Sólo queda aplaudir. Me sigue sorprendiendo las declaraciones de su técnico: “Me gustaría que el día que no ganemos, la gente sonría y ponga en balance lo que está haciendo el equipo”. Mira Borja, la gente está de vuelta de todo, ya pasaron por muchas circunstancias y siempre actuó con sapiencia. Deja que se enfaden y se alegren y tu asumiéndolo “con una sonrisa”.

Finalizo con un doble movimiento jurídico de “alcance”. Por un lado, el Supremo admite el recurso de Villar contra su destitución como presidente de la RFEF. ¡Mira que si vuelve!. A Rubiales le iba a dar algo. Pero tranquilos, hay imposibles. Aunque Adidas diga lo contrario. Por otro lado el que fuera algo parecido a Tebas, pero en baloncesto, José Luis Sanz, acaba de ser condenado a un año de prisión por despilfarrar el dinero de todos. Un fiel reflejo de lo que no debe ser un cargo público.

Como siempre un placer.

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