Bruno Saavedra: “El del Valongo es un partido clave en la Champions”
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Bruno Saavedra: “El del Valongo es un partido clave en la Champions”

El santiagués, en un momento dulce, visita con el Liceo al equipo portugués, un rival directo por un puesto en cuartos de final
Bruno Saavedra: “El del Valongo es un partido clave en la Champions”
Bruno Saavedra | Carlota Blanco

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Bruno Saavedra (Santiago, 2005) es uno de los jugadores del momento en el Liceo. No solo por sus últimos goles, tres la semana pasada (dos en Francia y uno el domingo frente al Caldes), sino por su capacidad de revertir el mal inicio de la temporada. Paró, reflexionó, trabajó y borró a ese jugador nervioso y acelerado, que cobraba casi una azul por partido, y dibujó su mejor versión, redoblando sus esfuerzos defensivos y en ataque, haciendo lo que él sabe, con ese instinto salvaje que le lleva a buscar siempre la portería contraria. De hecho, su estilo de juego se amolda como un guante al del hockey portugués y hoy será uno de las bazas del equipo verdiblanco en su importante visita al Valongo (22.00 horas) en la cuarta jornada de Champions. Una victoria supondría poner siete puntos de por medio con un rival directo y, por tanto, media clasificación para los cuartos de final. 


“Es un partido clave, con un rival directo que va a estar ahí con nosotros. Entonces, van a ser puntos importantes”, valora el canterano del Compostela y el Dominicos, señalado entre los mejores jugadores del mundo de su generación. “Es un equipo que compite bien y puede hacerle frente a cualquiera de los que hay en el grupo”, indica refiriéndose a la sufrida victoria del Oliveirense la semana pasada (4-3; ante Benfica (5-0) y Trissino (1-4) ya perdió con claridad). “Allí son unos puntos muy importantes. Más aún si le ganamos en su casa. Porque aquí en Riazor somos muy fuertes. Todo lo que sea puntuar será clave”, continúa analizando. Los cuatro primeros del grupo pasan a cuartos. Ahora mismo lidera el Benfica, con nueve puntos, por delante del Oliveirense (7), el Trissino (6) y el conjunto verdiblanco (4). Con cero cierran el Valongo, que es décimo en la liga portuguesa, y Quévert. Todo lo que sea alejarse de lusos y franceses es un paso hacia una ronda que el Liceo no alcanza desde 2018.

 

"Lo que hice fue parar, coger un poco de impulso y de ahí tirar hacia arriba. Lo que no puedes hacer en momento así es agachar la cabeza, bajar los brazos y dejar de trabajar. Al contrario, es el momento en el que más ganas le tienes que poner y en el que hay que trabajar más en los entrenos”


Los de Juan Copa están seguramente en el mejor momento en lo que va de temporada, con cinco victorias seguidas en liga, además del empate contra el Oliveirense y el triunfo contra el Quévert en Europa. Y esta cúspide coincide con la explosión de Bruno Saavedra. “No fue mi mejor inicio de temporada”, reconoce, “no sé muy bien lo que pasó, supongo que son rachas y que no se puede estar al 100% todo el tiempo, ojalá”. 


Después de una larga lesión en la muñeca que le dejó seco gran parte de la temporada de su estreno como liceísta, disparó las expectativas en el final del curso con un regreso a las pistas espectacular. “Obviamente acabé bien, sobre todo después de haber venido de la lesión. Y para este año yo lo que quería era incluso dar un paso más. Pero no se dio así y tocó trabajar. Lo que hice fue parar, coger un poco de impulso y de ahí tirar hacia arriba. Lo que no puedes hacer en momento así es agachar la cabeza, bajar los brazos y dejar de trabajar. Al contrario, es el momento en el que más ganas le tienes que poner y en el que hay que trabajar más en los entrenos”, afirma. 

 

"No me rijo por las expectativas. Yo voy a hacerlo siempre lo mejor que pueda en la pista y ya está"


Recibió incluso una advertencia de Juan Copa, que le dejó por decisión técnica en el banquillo, sin jugar ni un minuto en el partido contra el Sant Just, que terminó 1-0 (tampoco jugó contra el Oliveirense, pero por enfermedad). “No estaba en un buen momento y encima provoqué alguna azul... pues muy bien no le sentó seguramente”, admite. Pero de todo se aprende. “Lo que me enseñó esta situación es que hay que ganarse el puesto. Si no lo estoy haciendo bien, igual es que no me merezco los minutos en pista y es una señal de que tengo que currar más en los entrenos”, analiza.


Una cuestión de expectativas de un chaval que no deja de tener 19 años. “Yo me exijo mucho siempre”, dice, “y al ser mi segundo año la expectativa era dar un paso hacia adelante, asumir más responsabilidades”. Eso en cuanto a las internas. A las externas, prefiere no hacerles mucho caso. “No lo noto mucho. Supongo que sí habrá expectativas, pero no me rijo mucho por ellas. Yo voy a hacerlo siempre lo mejor que pueda en la pista y ya está”.

 

Defensa


Saavedra reflexiona sobre el hecho de aceptar su rol en el equipo. “Es ser yo mismo, la verdad, y ayudar a los compañeros, pero sobre todo concentrarme en la defensa, que es mi punto más débil”. Un poco contra su propia naturaleza. “En mi cabeza está siempre robar la bola y portería, portería, portería. Y bueno, a veces tengo que controlar ahí un poco las emociones”, apunta. Cuidar el trabajo defensivo fue, de hecho, el camino que llevó al Liceo a recuperarse de la mala racha de tres derrotas seguidas.  “Siempre nos lo dice el míster, que el trabajo está en la defensa. Si hacemos una buena defensa, primero no nos meten tantos goles y después el ataque va solo, por así decirlo. Y por eso estamos sacando tan bien las contras. Haciendo una buena defensa también aparecen más contras, robas más bolas”, analiza. En estas destaca su conexión con Jacobo Copa, su partner in crime desde hace años. “Siempre nos hemos entendido muy bien y ahora también con Nil Cervera (los tres convocados para un control de la selección española sub-23). Eso se nota en la pista”, añade.


El calendario ha apremiado al Liceo en los últimos dos meses y ahora queda un último esfuerzo. Hoy en Valongo. El domingo en Vilafranca. Y vacaciones. “Estamos muy cargados físicamente, sobre todo por la Champions y todos los partidos y viajes que estamos teniendo. La verdad es que el descanso se agradecerá. Aún nos queda el último empujón, y lo vamos a dar todo, eso seguro”, confirma. El Liceo hará viaje en autobús hoy mismo, 3 horas de carretera para ir y tres para volver a Valongo, la localidad de menos de cien mil habitantes en el norte del área metropolitana de Oporto (esta vez no van directos a Cataluña: “Se agradece descansar en tu propia cama”): “Nos han tocado viajes complicados. Varios días fuera, con dos partidos seguidos fuera de casa. Pero nos ha servido para hacer equipo y estar juntos. Nos lo pasamos muy bien entre nosotros”. Al mal tiempo, buena cara. En la vida y en el hockey. 

Bruno Saavedra: “El del Valongo es un partido clave en la Champions”

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