Arnau Xaus: “Mi mejor versión aún está por llegar”
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Arnau Xaus: “Mi mejor versión aún está por llegar”

Es, con diez goles, el pichichi del Liceo pese a que el rol que le pide Juan Copa es que dé “equilibrio” al equipo
Arnau Xaus: “Mi mejor versión aún está por llegar”
Arnau Xaus | Pedro Puig

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Lleva diez goles y es el pichichi del Liceo, pero Arnau Xaus (Pla del Penedès, 1997) tiene como función hacer de “equilibrio” entre el ataque y la defensa y dice que tanto su mejor versión como la del equipo aún están por llegar. El jugador catalán se ha adaptado rápido y está en un buen momento después de los partidos contra dos de sus exequipos, el Calafell, ante el que vio portería tres veces, y el Noia, otras dos. “Si sigo así, voy a querer jugar siempre contra ellos”, bromea. Mañana el reto será en la Champions contra el Oliveirense. “Con este formato es muy importante ganar los partidos de casa”, dice. Tras su paso por el Juventude de Viana conoce bien el hockey portugués de transiciones y contras. Unas armas en las que también se están especializando los verdiblancos. “Y que sigan entrenando”, desea.


Xaus empezó a patinar cuando aún no tenía tres años. “Mi hermano mayor ya jugaba al hockey y yo empecé en una extraescolar del cole al que iba, el Sant Josep de Sant Sadurní”, explica. De ahí paso al club del Noia, por el que fue pasando por todas sus categorías inferiores hasta que cumplida la mayoría de edad decidió que era el momento de cambiar de aires. “Ahora ya más gente se marcha a Portugal o a otros países, pero en ese momento la verdad es que no se iba tanta gente”, echa la vista atrás. Era el año 2018 y aceptó una oferta del Juventude de Viana. “Era un proyecto bonito y pensé ¿por qué no probar? Quería experimentar, vivir fuera, otro país, otra cultura de hockey, ver también cómo se entrenaba ahí, cómo se juega, y fue una experiencia de solo un año, pero buena”, relata.

 

“Tienes que vivirlo para entenderlo, se hacen milagros para llegar a los partidos”


Le dio tiempo a sacar sus conclusiones. “El hockey portugués es distinto en la forma de jugar, hay más transiciones, se va más directo a portería y hay más unos para uno. En España jugamos un cuatro para cuatro más forzado, con sistemas más trabajados tácticamente”, analiza. El Liceo, no obstante, está sacando más rédito de las acciones a la contra que de las jugadas elaboradas. “Al final en el cuatro para cuatro todos los equipos vemos los vídeos y sabemos más o menos los sistemas que tiene los rivales”. Por eso, piensa, es tan importante correr y “la bola parada”.


Lo mismo que será clave mañana para recibir a un Oliveirense en el que destaca el talento y los goles de Lucas Martínez y la solidez defensiva de Franco Platero (ex del Liceo). “Contra estos equipos tan grandes, con este nivel, como vimos con el Trissino, y como son Oliverense, Benfica, Porto, Sporting, tienes que dar tu mejor versión, intentar aprovechar las oportunidades que tengas y defender bien para no darles a ellos contras que es lo que quieren”, indica. Pese a la dificultad, confía en las posibilidades del equipo. “Tenemos que intentar ganar la mayoría de los partidos que podamos de los que tengamos en casa  y será clave sumar los tres puntos contra el Oliveirense para estrenarnos en la competición”, avisa.

 

De Portugal a Calafell


Para jugar partidos así es por lo que decidió venir al Liceo, aunque en Callafell, donde vivió su eclosión definitiva, también tenía esa posibilidad y confiesa que “estaba muy a gusto”. La decisión fue fácil de tomar, sobre todo después de que el Liceo anunciase la renovación de César Carballeira y David Torres. “Sabiendo que los emblemas seguían, tenía claro que con ellos se lucharía por todo y contra todo y que venir al Liceo era un sitio para crecer y seguir mejorando como jugador”, destaca.


El proceso de adaptación fue rápido. Primero al entrenador, que le pidió que fuera “el equilibrio” del equipo. Y después, a la idiosincrasia de los viajes del Liceo. “Para ser sincero, cuando estás en Cataluña no eres consciente, aunque te lo cuenten, de los milagros que hacen aquí para llegar a los partidos. Tienes que vivirlo para entenderlo”, admite. “Cuando jugaba contra el Liceo llegaba a la pista y no sabía a qué horas se habían levantado para coger el avión, desde dónde, cómo... Todo esto ni te lo puedes imaginar”, sigue, “por mucho que te digan eso de que viajan cada quince días”. Terapia de choque con un inicio de curso movido en ese sentido: “Hemos estados ya dos veces cinco días fuera de casa y nos pasó lo de la vuelta de Igualada con la DANA”.

 

“He ido a ver al Dépor y tengo ganas de ir a un partido del Leyma”


Pero también tiene su lado positivo porque contribuye a hacer grupo de una manera que nunca antes había vivido. “En Cataluña cada uno vive en una localidad diferente, tiene sus amigos, su familia... y viaja una vez al año. Aquí nos tenemos entre nosotros”. Y es con sus compañeros con los que pasa parte de su tiempo libre. “Paseo, voy a tomar algo con ellos y sobre todo, veo mucho hockey o cualquier deporte haya”, afirma. Ya ha ido a ver al Dépor y ahora le tiene ganas al Leyma, pero no dan coincidido sus calendarios. Licenciado en INEF, para los próximos años en la ciudad queda el reto de entrenar a algún equipo: “En Calafell lo dejé para terminar la carrera, pero sí que me gustaría. Es muy interesante ver cómo progresan los niños”. 

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