jueves 20.02.2020

Un rayo de esperanza

Los principales diarios destacan en sus crónicas el aspecto anímico de una victoria agónica ante el Tenerife, que puede suponer un punto de inflexión para los blanquiazules de cara a la segunda vuelta
Los futbolistas, haciendo una piña en el centro del campo | patricia g. fraga
Los futbolistas, haciendo una piña en el centro del campo | patricia g. fraga

El Deportivo volvió a reencontrarse con el triunfo después de toda una primera vuelta sin ser capaz de ganar y fue justamente en el último encuentro de la primera vuelta en el que volvió a sumar de tres.

Su víctima, un Tenerife también en horas bajas, al que se impuso en la primera parte, pero frente al que sufrió en el segundo acto. El partido tuvo un tiempo para cada uno como apuntaron los principales diarios en sus crónicas sobre el choque de Riazor.

Un duelo marcado por la necesidad de los coruñeses de ganar, algo que se logró de forma agónica y en el último minuto del añadido. Un triunfo que encendió a la grada y al equipo, con imágenes de jugadores llorando con el pitido final, liberada la tensión acumulada de meses de penurias, y que puede avivar la mecha.

La victoria podría ser igual a cualquier otra pero la forma en la que se consiguió, la emoción de ese triunfo en el último suspiro, al igual que ante el Oviedo, pero con una importancia mayor por lo que suponía.

Reminiscencias
Un encuentro, por cómo se logró la victoria, que llegó a recordar, en cierta medida, al que disputaron Deportivo y Mallorca la campaña pasada, cuando un penalti pitado a favor en el último minuto y el gol de Carlos Fernández acercaba al Deportivo al playoff de ascenso, que ya se daba por perdido.

Como entonces, el partido se disputaba después del cese del anuncio del cese del Consejo de Administración, entonces con Tino Fernández a la cabeza y ahora con Paco Zas.

Un momento convulso a nivel institucional, que desviaba en cierto modo el foco del campo, y un partido que se saldaba con victoria, revitalizante a nivel anímico.

El encuentro que, como indicaron en las crónicas los periódicos, estuvo a punto de suspenderse debido al mal tiempo. La borrasca “Elsa” azotó con fuerza Galicia y más concretamente A Coruña. Eso, unido al estado del césped, muy deteriorado, ya antes de que el Bergantiños jugase el miércoles la Copa del Rey, y debido a la incesante lluvia hizo que la celebración del partido estuviese en entredicho durante buena parte del día.

Finalmente, el colegiado del choque, Vicando Garrido, daba el visto bueno a la celebración del partido. Un encuentro que era una absoluta montaña rusa de emociones.

Se pasaba de la frustración por el fallo en el penalti de Aketxe a la alegría en el gol de Christian, la desesperación por la pena máxima transformada por Santana al estallido de felicidad por el gol de Peru, un rayo de esperanza.

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