Sufrimiento añadido para el Deportivo
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Sufrimiento añadido para el Deportivo

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LOS JUGADORES DEL DEPOR, TRAS EL PITIDO FINAL EN TARAZONA/ALFAQUÍ

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Ser aficionado del RC Deportivo se está convirtiendo las últimas temporadas en un auténtico martirio. Impacto a impacto, el equipo y su entorno no se cansan de encajar hasta besar la lona a final de curso.


En la presente campaña 23-24 la falta de oficio y de veteranía ha impedido a los de Imanol Idiakez sumar hasta cinco puntos más que se han esfumado en el tiempo añadido.


La mala racha en la recta final de los encuentros dio inicio con una incomprensible derrota en el Fernando Torres de Fuenlabrada el pasado 1 de octubre.


Los blanquiazules se mostraron netamente superiores a su rival, hasta el punto de adelantarse en el marcador gracias a un remate de oportunista de Pablo Valcarce en el minuto 7 después de un saque de esquina.


La escuadra coruñesa perdonó hasta límites insospechados a un adversario asentado en la zona baja de la clasificación.
Delanteros como Mella o Lucas Pérez marraron oportunidades que a la postre le pasaron una factura demasiado cara a una formación incapaz de sostener su renta en los últimos minutos.


Poco después de que el colegiado Alemán Pérez decretase solo cuatro minutos —poco en este fútbol moderno— de agregado, el RC Deportivo cavaba su propia fosa.


Y es que el punta local Sergio Benito aprovechaba un centro al área y una contra que nunca debió producirse en los minutos 92 y 94, respectivamente, para elevar al electrónico el 2-1.


Una derrota inexplicable y que hizo mucho daño en el seno de un vestuario como el coruñés, que regresó a A Coruña visiblemente dolido.


Solo un mes y medio después de la decepción en Fuenlabrada, el Depor tropezó con la misma piedra ante otro modesto que simplemente aspira a la permanencia como el Tarazona.


En un envite espinoso, en el que el cuadro local se encerró en su área, los blanquiazules sufrieron de lo lindo para situarse en ventaja.


Numerosas opciones de gol fueron desperdiciadas hasta que finalmente Jaime en el minuto 86 recogió un balón regalado por el meta local tras un saque de esquina para enviar a las mallas.


Los deportivistas lo celebraron por todo lo alto, con la convicción de que los tres puntos en litigio viajarían hacia Marineda.


Sin embargo, cuando los aragoneses apenas habían ofrecido síntomas de peligro durante los 90 minutos un simple balón colgado desde la medular sorprendió a Pablo Martínez y Balenziaga.


El exdeportivista y verdugo herculino el pasado curso en el playoff Cubillas cabeceaba a placer y propinaba un duro golpe de realidad a un Depor condescendiente que pierde comba respecto a los cuadros que optan al retorno al fútbol profesional. 
 

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