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El tenis de mesa

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Al ver estos días en la TV los Juegos Paralímpicos de Tokio, he recordado la pujanza y popularidad que ha tenido en nuestra ciudad esta especialidad deportiva, en comparación con la poca que parece tener actualmente. Me da la impresión que la juventud actual no valora un juego que fue inventado por los ingleses y pronto dominado por chinos y japoneses, para posteriormente extenderse por todo el mundo, alcanzando la categoría de deporte olímpico en Seúl 88. Se trata del deporte con mayor número de practicantes ya que cuenta con cuarenta millones de jugadores de ambos sexos.


En A Coruña de la segunda mitad del pasado siglo existían mesas de pin-pong en todos los centros parroquiales y sociedades deportivas. Santa María de Oza, Santa Lucía, Santiago, en la Ciudad Vieja, los Jesuitas, etc., eran canteras en las que se formaban equipos y jugadores de este deporte. También sociedades como el Lar Catalán, OAR Ciudad, Club del Mar, CN Coruña en La Solana o la SD Hípica impulsaron con entusiasmo el tenis de mesa.


En los años 70 se jugaban en nuestra ciudad fases de ascenso con equipos de Oviedo, Valladolid, Vigo y A Coruña; en los Juegos Escolares participaban equipos masculinos y femeninos de la mayoría de los colegios; y se celebraban campeonatos sociales, de veteranos y de empresas. Todo esto ha decaído y es raro ver a jóvenes por la calle con su pala enfundada, camino de un entrenamiento.


Echando la vista atrás me vienen a la memoria los nombres de aquellos pioneros: los hermanos Calvo Conde, Jaime Álvarez del Castillo, Fernando Díaz, Enrique y Juan Cobián, Chelín Berea, Ponte, etc. A ellos se unieron los Prieto Garaizabal, Genaro Meléndrez, José Costa o Manuel Pedreira ‘Manines’, para continuar con la generación de los Jenaro González, Quico González, Geluco Carretero, Julio Alvedro, Juan Canosa, Quique Mosquera y tantos otros.


En cuanto a las féminas, recordar a una joven Nanda del Castillo, que en edad juvenil fue internacional, a Finuca Nieto o a la varias veces campeona provincial Elena Troyón. Mucho mas reciente es la aparición de los hermanos Enseñat, concretamente Jacobo ha sido una docena de veces campeón gallego. En estos momentos la actividad es mucho más intensa en otros puntos de la provincia, como Ferrol, Fene, Narón, A Laracha, Noia o Santiago, que cuenta con un equipo en la Superdivisión, si bien con la incorporación de profesionales extranjeros.


Pero volviendo a los Juegos Paralímpicos, tengo que destacar la emoción que me ha producido ver a deportistas parapléjicos, apoyados en una muleta o en silla de ruedas, ejecutar saques y ejecutar mates con la misma habilidad que cualquier campeón mundial. Recordar que en A Coruña hemos tenido también jugadores paralímpicos en tenis de mesa adaptado: Indalecio Iglesias compitió en los Juegos de Barcelona 1992 y Alberto Seoane en los de Río 2016, ambos pertenecientes al Club del Mar, entidad que continúa a día de hoy promoviendo esta actividad con gran entusiasmo.

El tenis de mesa