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Cauce olímpico

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E l deporte está de fiesta. Tras la suspensión de la edición del pasado año, se logra retomar la celebración de los XXXII Juegos Olímpicos de Tokio, desgraciadamente y, de nuevo, con marcado signo pandémico.

Con la vista puesta en el pasado, el gran espectáculo del deporte vivió etapas de enorme convulsión (guerras, boicots, atentados…), todas ellas no consiguieron derribar el muro de la empatía deportiva. Cita por excelencia para cualquier deportista cada cuatro años.

Por todo lo que nos rodea en Tokio, se está perdiendo una de las esencias fundamentales del espíritu olímpico, el reconocimiento humano hacia los vencedores. Imposible de canalizarlo en otra dimensión. Nada lo puede reemplazar. Para un atleta, dar una vuelta al estadio entre los vítores y aplausos de los espectadores para celebrar su victoria, es lo más grande que le puede acontecer.

Pero la realidad hay que vivirla y acometerla de la mejor de las maneras. Las primeras apariciones de contagios, que hicieron estremecer a la organización ante una posible suspensión, parece que se paralizaron. No sabemos si por su prevención o porque la información es estrictamente canalizada.

El discurrir de estos primeros días vuelve a demostrar que, pese a todas las dificultades, el olimpismo está vivo. Nuestra representación, como suele suceder, mantiene sus constantes. Alegrías y decepciones. Duele, especialmente, el golpe recibido por la actuación de Gómez Noya. Hubiera merecido un lugar más estelar por su esfuerzo y dedicación. Pero a pesar de ello, seguirá siendo un icono de nuestro deporte patrio.

Cambio de tercio. Me adentro en la vida blanquiazul. Me sorprende la fórmula empleada para darle salida al técnico Manu Sánchez del Club. Puede ser que haya ‘grises’ por el medio que desconozco, pero no cuesta nada respetar fórmulas y tiempos. Es lo que tiene estar trabajando en la oficina con ordenadores… Se pierde la elegancia. Abrió una senda que quedará para la historia. Por ello, borrar de un plumazo la singladura de una forma tan astringente, no proporciona a la Entidad ningún beneficio. Parece como si tratasen de borrar el recorrido. Todo un error. Es importante valorar el poso para poder, de nuevo, crecer. En su momento ya le transmití al Sr. Presidente que había que generar pasión. Sin ella, no había nada que hacer. Actualmente vamos muy justos de este adjetivo.

Por otro lado, desde la ‘urbana 8’ nos trasladan que este año las arcas del Club deben ser cubiertas, en gran porcentaje, por las cuotas de sus abonados. Adecuadamente, las tarifas sufrirán un descenso del 20%. Es claro que el Club sobrevive gracias a su masa social, ellos son los auténticos valedores. Igual que se vivieron tiempos de gloria, toca ahora vivir en las ‘trincheras’ esperando mejores tiempos. Estoy plenamente seguro que la afición responderá de forma unánime, arropando al Club y al equipo. Después, todo quedará en manos de los que saltan al césped. Si consiguiesen estar a la altura de su afición, el éxito estaría garantizado.

Como siempre un placer.

Cauce olímpico