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Dani Rodríguez: “No era bueno renovar con tanta incertidumbre”

Dani Rodríguez, ya exentrenador del Montañeros, en un partido en O Monte ante el San Tirso | javier alborés
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Dani Rodríguez no seguirá siendo el entrenador del Montañeros la próxima temporada. Habitualmente las salidas de los técnicos se producen por culpa de los resultados o por las desavenencias con jugadores o directiva pero este no es el caso. Dani deja los banquillos temporalmente a un lado porque el pasado 10 de junio le diagnosticaron un linfoma y ahora debe afrontar, como él mismo dice, “un tratamiento de unos seis meses a fuego”. Naturalidad para aceptar el golpe y también para comunicarlo.


1. La confirmación de las malas noticias

Dani Rodríguez estaba inmerso en la lucha por alcanzar el playoff de ascenso en Preferente con su Montañeros, aproximadamente en la segunda quincena de abril, cuando comenzó a sentir dolor en una axila. Ahí empezó todo.


“Parecía una infección pero en mayo empezó a ser exagerado y un descontrol. Comenzaron las pruebas y el 10 de junio me diagnosticaron un linfoma. Además del ’shock’ inicial, desde ese día hasta ayer (por el martes), que fue mi primera sesión de quimio, fue un sufrimiento de la hostia. Aparte del dolor, la enfermedad se estaba volviendo agresiva. Los meses de mayo y junio fueron bastante duros porque además seguí entrenando y yendo a trabajar con dolor y preocupación”, reconoce Dani Rodríguez.


2. Imposible renovar con tal incertidumbre

El míster sadense admite que su intención era renovar con el Montañeros pero ante tantos meses de incertidumbre decidió dar un paso a un lado.


“Los que estamos dentro del fútbol, aunque no seamos profesionales, sabemos que es un foco de estrés y preocupación, así que les dije que no perdieran más tiempo, que íbamos a tratar de ascender y acabar el año bien, pero que pensaran en un sustituto”, apunta Dani, que cuenta que la respuesta del Montañeros fue “espectacular”: “Se pusieron a mi disposición en lo que hiciera falta. Pablo Fernández (director deportivo) siempre me dejó muy claro que ellos me querían, que iban a esperar para renovarme y que era mi decisión. Pero el 11 de junio ya hablé con él, un día después del diagnóstico, y ya le dije que en estas circunstancias era muy difícil seguir. No era ni bueno para mí ni para el club renovar con tanta incertidumbre. Pablo, el presidente y otros directivos me mostraron un cariño enorme y el club estuvo más que a la altura”.


3. La comunicación a los futbolistas

“A los jugadores se lo dije después del partido de Boiro. Me diagnosticaron un jueves pero entre que lo asimilé y tal, me parecía lo mejor decírselo después aunque creo que los jugadores se lo olían. Se lo dije el lunes con total naturalidad y sentí un apoyo brutal. Creía que yo, como entrenador, tenía que ser honesto y los veía preocupados por mí. Creía que era lo justo decírselo”, comenta Dani sobre el momento en el que decidió comunicarle la mala noticia al vestuario.


4. Sintonía entre todas las partes del club

Una enfermedad de este tipo nunca llega en un buen momento pero Dani Rodríguez lamenta especialmente que el linfoma le impida dar continuidad a un proyecto ilusionante.


“Estaba superilusionado porque en el club todo encajaba. Había buena sintonía entre directiva, dirección deportiva, cuerpo técnico (Posi, Andrés Pena y Manolo) y jugadores. De hecho, con los jugadores había una sintonía brutal tanto deportivamente como en el día a día, en la competición y en las relaciones personales. En doce años que llevo entrenando en el fútbol regional jamás viví una sintonía tan brutal en todos los aspectos. Y no solo por los resultados. Los resultados llegaron gracias a eso. Me da pena porque podía ser el inicio de un gran proyecto”, afirma.


5. Optimismo para encarar el futuro

El entrenador reconoce que “ahora el dolor está controlado” y afronta el futuro repleto de optimismo y esperanza.


“Me siento motivado, fuerte y mentalizado. Soy consciente de que no es ninguna coña y que va a haber momentos jodidos, pero será un sufrimiento buscando la solución. Lo peor ya pasó porque antes había mucha incertidumbre. Ahora estoy ocupado, más que preocupado. Tengo que hacer un tratamiento de seis meses con revisiones para ver cómo va. Un tratamiento de unos seis meses a fuego”, asegura con espontaneidad.


6. El Monta, capacitado para dar el salto

Por último, Dani Rodríguez valora lo cerca que se quedó su Monta de lograr el ascenso a Tercera y analiza la capacidad del club para tratar de dar el salto de categoría en el futuro.


“Me quedó una sensación de pena porque el trabajo de todos fue espectacular. En estos doce años nunca tuve una plantilla tan comprometida. Se construyó un equipo muy competitivo en poco tiempo. Me siento bien viendo que el proyecto seguramente tenga continuidad. A lo mejor este año es el principio de algo y me gusta pensar que puede ser así. El club ha hecho un aprendizaje de los errores, tiene las cosas más claras y la plantilla es buena. Puede optar a dar el salto. Es un club serio, que habla claro a los jugadores y los trata bien. Está preparado para dar el salto. No va a ser fácil pero sin duda el club puede estabilizarse y estar año pico y pala hasta que se consiga. La base la tiene”, concluyó.

Dani Rodríguez: “No era bueno renovar con tanta incertidumbre”