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Agonía hasta la penúltima jornada

El Deportivo logró la permanencia matemática ante el Langreo (5-0) | Javier Alborés
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El mes de mayo supuso un bálsamo anímico para el deportivismo, habida cuenta de que la escuadra entrenada por Rubén de la Barrera supo resarcirse de un año de pesadilla amarrando al menos su permanencia en el tercer escalón del fútbol estatal, la Primera RFEF.


En la última jornada del mes de abril los blanquiazules desperdiciaron una bala importante al no ser capaces de imponerse a un Marino de Luanco sin opciones en el estadio de Miramar (0-0).


Racing de Ferrol y Numancia luchaban cuerpo a cuerpo con los herculinos por adjudicarse una de las dos plazas del grupo que daban derecho a permanecer en la división de bronce.


La formación coruñesa recibía a un desmotivado Langreo —que ya había doblegado al Depor en tierras asturianas— pero en esta ocasión no hubo lugar para el que hubiera sido el enésimo tropiezo de la campaña y los coruñeses se impusieron por un contundente 5-0.


Miku, en dos ocasiones, Borja Granero, Celso Borges y Adri Castro fueron los encargados de materializar los tantos en una tarde de alivio total para la afición deportivista.


Ante 5.000 aficionados que celebraron el mal menor de la permanencia, el club coruñés lograba dar una pequeña alegría a su masa social..


El empate (1-1) que se registraba en A Malata entre Racing de Ferrol y Numancia propiciaba una renta más que suficiente para que el Deportivo enterrase su sufrimiento de una temporada para el olvido, en la que contaba con el mayor presupuesto de la categoría —13 millones de euros—.


Ya con el visado para la Primera RFEF en el bolsillo y la tranquilidad de no caer con más fuerza en el abismo, el equipo coruñés concluyó la temporada 20-21 en Los Pajaritos.


Frente a un Numancia que ultimaba sus opciones por huir de la quema y con numerosas bajas como las de Lucho García, Mujaid Sadick, Keko o Miku, los herculinos caían por 1-0 para justo a continuación comenzar sus vacaciones.


En una temporada anómala debido a lo corto que resultó el calendario para los clubes que no lucharon por el ascenso —apenas 24 jornadas—, el Depor se marchaba al descanso estival con la sensación de haber dejado escapar un curso para retornar al fútbol profesional.


1. Villares, elegido el MVP del curso 20-21

El mediocentro canterano Diego Villares, que subió al equipo a finales del mes de enero, fue elegido por la afición blanquiazul como el mejor futbolista del club en la recién finalizada campaña 20-21.

Haciendo alarde de una fortaleza física y espíritu combativo espectaculares, el pivote de Vilalba se metió a la grada en el bolsillo a base de sacrificio y entrega.


2. Borja Jiménez fue presentado el día 26

Después de que se hubiera especulado con la continuidad de Rubén de la Barrera y posteriormente también con la llegada de Yago Iglesias, el Deportivo anunció el pasado 26 de mayo que el inquilino del banquillo de Riazor la próxima campaña sería Borja Jiménez.


El técnico abulense desembarcaba con la vitola de haber alcanzado ya dos ascensos en su corta trayectoria profesional, conseguidos con el Mirandés y el Cartagena.

Agonía hasta la penúltima jornada