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Una buena oportunidad

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Hoy se va a disputar en Riazor uno de esos partidos por los que uno, cuando era pequeño, quería ser futbolista. No es que sea una final de Copa o un duelo en el que esté en juego el título de Liga, pero es evidente que todo aquel que ama al Real Club Deportivo de La Coruña desearía estar sobre el césped para aportar su granito de arena y ayudar a que los tres puntos se queden en casa.


No es una cuestión de envidia, pero me gustaría ser uno de los once elegidos por Rubén de la Barrera para poder vestirme con la camiseta blanquiazul en el coliseo herculino a las siete de la tarde. Así, como Clark Kent cuando se ponía la capa en una cabina de teléfonos y se transformaba en Superman, tengo claro que yo, con sólo sentirla sobre mi cuerpo, saldría a ‘comerme’ el campo con el objetivo de lograr un triunfo que permitiese conseguir el objetivo de continuar la próxima temporada en la Segunda División B, que en el nuevo curso se denominará Primera División RFEF.


Muchos han sido los futbolistas que han defendido el escudo del RCD en sus más de cien años de existencia. Sin embargo solamente unos pocos han sido capaces de poner una sonrisa en los labios de una fiel afición que sin descanso ha estado a las duras y las maduras. Soy consciente de que la actual temporada ha sido difícil para todos, pero la plantilla tiene en sus manos –y en sus pies– cerrarla con una victoria ante el Langreo en la que será una buena oportunidad para devolver este sentimiento que ha caracterizado al deportivismo desde la fundación del club en 1906. ¡¡¡Forza Depor!!!

Una buena oportunidad