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Las semifinales

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Hay que reconocer que la competición ideal del Real Madrid es la Champions League (antes, Copa de Europa). Se desenvuelve en ella como pez en el agua, sea el momento histórico que sea. Y de paso ejerce una especie de sugestión en los rivales que los hace menos peligrosos de lo que teóricamente son. En definitiva, parece intimidarlos.


Eso ha parecido ocurrir al Liverpool en el doble enfrentamiento de estos días. En el primero fue ampliamente superado por los de Zidane y en el segundo no fue capaz de ponerlo entre las cuerdas, exceptuando algunos momentos puntuales de cierto apuro. En general, el partido discurrió por donde le convenía al Real Madrid. Y, como tantas veces, el equipo blanco se ha convertido en el único equipo español que queda en la competición (novena semifinal consecutiva) y tiene serias opciones de plantarse en la final frente al Paris Saint Germain o al Manchester City (con permiso del Chelsea, que parece un rival claramente inferior a los madridistas).


Franceses e ingleses jugarán una eliminatoria que se presenta como una ocasión para ambos de resarcirse de esas ‘deudas históricas’ (léase urgencias) que ambos tienen con esta competición. A esto, los franceses del PSG (sobre todo) unen una ansiedad que les ha venido persiguiendo y perjudicando gravemente durante las últimas ediciones y que les ha impedido levantar este trofeo a lo largo de su historia. Ser uno de los equipos que más dinero gasta en fichajes (sin resultados) es un lastre que viene pesando demasiado.


Por otra parte, la presencia de equipos de la Premier League en las últimas rondas de la Copa de Europa se está haciendo habitual últimamente, coincidiendo con el cambio de forma de juego de muchos de ellos, que ya no practican el típico estilo inglés de resultados dudosos. Sin embargo, al final eso tampoco se traduce en demasiados títulos, algo que también pesa sobre todo a equipos como el que dirige Guardiola, que persigue ese objetivo sin disimulo los últimos años.


En cuanto a antecedentes históricos, los franceses son los que peor lo tienen. Únicamente un equipo francés, el Olympique de Marsella, ha conseguido ganar la Copa de Europa, en aquella final frente al Milán, decidida con el gol de Boly.


Era la época de Barthez, Angloma, Desailly (que luego jugaría en el Milán) o Deschamps (actual seleccionador nacional de Francia). Pero de eso hace ya treinta años. El caso es que quedan dos semifinales muy atractivas con sólo un favorito claro para llegar a la final: el Real Madrid.

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