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Una victoria agridulce para un Deportivo que despertó tarde

Bergantiños, saludando a Dani Hernández, al término del encuentro | quintana
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El Deportivo volvió a morir en la orilla, en un final que tiene mucho en común con los últimos precedentes blanquiazules: 2019, a un gol del ascenso a Primera, 2020, a un punto de la salvación y 2021, de nuevo un único punto separó a los coruñeses de meterse en la fase de ascenso a Segunda.


El cuadro blanquiazul no dependía de sí mismo para lograr su objetivo, pues necesitaba primero de una victoria en el Abanca Riazor ante el Zamora, seguida de, o un pinchazo del Celta B en O Vao o una victoria del Racing de Ferrol en su visita al Unionistas.


Los herculinos cumplieron su parte, pero el triunfo del filial celeste, unido al empate de los charros en el Reina Sofía ante los verdiblancos impidieron al conjunto entrenado por Rubén de la Barrera acceder a ese podio que daba acceso a pelear por la vuelta al fútbol profesional.


Antes de que se cumpliese la media hora se adelantaba el cuadro coruñés, con un tanto de Keko Gontán, tras una gran jugada personal. El partido se iba 1-0 al descanso, pero con la mala noticia de que el Celta había remontado ante el Coruxo para acabar el primer acto 1-2.


En el tramo final de la segunda parte del choque, los herculinos marcaban el segundo tanto de penalti, transformado por Borja Galán, pero el marcador no se movía en O Vao, ni el Racing pasaba del empate en el Reina Sofía, lo que acababa con las esperanzas blanquiazules, que sumaban una victoria agridulce.

Una victoria agridulce para un Deportivo que despertó tarde