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La Eurocopa, en Bilbao

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A tres meses del comienzo de la Eurocopa (del 11 de junio al 11 de julio), todas son incógnitas debido a la pandemia. La UEFA ha recibido informes de las sedes (doce, en total), en las que se contemplan todas las posibilidades para jugar: con público, sin él y con pocos aficionados. Esto desencadenó una serie de rumores que hablaban de que tres sedes podrían descolgarse voluntariamente: Bilbao, Dublín y Glasgow.


Bilbao, en particular, está incómodo por albergar la sede en la que jugará España. Las presiones del PNV y otros han hecho peligrar la organización. Para los nacionalistas, según su visión, es un paso atrás que la selección española juegue en esa tierra. Ante esta indecisión, los rusos han propuesto inmediatamente a San Petersburgo para recibir todo lo que no quería la localidad vizcaína. Y eso les ha hecho reaccionar, aparentemente.


En este tipo de cosas nadie se siente español salvo para cobrar. Y como esto va principalmente de dinero (no sólo), pues las expectativas, con público o sin él, son inmejorables. En principio se pensaba que las inversiones rozarían los 6 millones de euros y los ingresos serían aproximadamente de 84. Y sin público también serían buenas, aunque lógicamente no tanto.


El Ayuntamiento de Bilbao (que depositó una cantidad de dinero por ser sede y hubo momentos que parecía escéptico ante la situación) es ahora el más decidido a que allí juegue España. Y lo apoya decididamente Rubiales, el presidente del fútbol nacional.


“Ser escaparate ante el mundo –ha dicho- tiene un intangible que vale muchos millones en publicidad”, a la espera de las decisiones definitivas el próximo mes de abril. Gobierno vasco, Diputación de Vizcaya y Athletic de Bilbao parece que, finalmente, no se opondrán al acontecimiento deportivo.


La UEFA está dispuesta a llevar adelante el torneo como sea, como ha hecho ya con la Champions League y otras competiciones. Y contempla los partidos de España frente a Suecia, Polonia y Eslovaquia en San Mamés, así como un partido más de octavos de final. Y la situación, salvo escándalo mayúsculo (no descartable en el país que vivimos), va a ser la que contemplan las autoridades futbolísticas continentales.

El lema ‘Eurocopa: turismo y dinero’ a lo mejor no se cumple totalmente. Pero seguro que, en la peor de las situaciones, resulta también rentable.


Y ante eso se decide cualquiera, incluso el PNV, que pondrá la peor cara que pueda pero que también sacará rédito político y económico. 

La Eurocopa, en Bilbao