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L a rueda de prensa del actual presidente deportivista, Antonio Couceiro, fue de lo más clarividente. Ya se sabe que en este mundo en el que nos movemos habrá opiniones de todos los gustos. Incluso para hacerse notar, determinados personajes, generan polémicas estériles que ni ellos mismos se las creen, pero hay que estar en el debate.


En la intervención del ‘delegado regio’ blanquiazul, quedó patente y de forma diáfana quién manda en la Entidad y cuál va a ser el protocolo a seguir. Sin grandes estridencias, todo seguirá un plan estructurado, dependiendo siempre de que la bolita entre o no en la portería contraria.


El propietario, Abanca, transmite su intención de seguir en el proceso. Una decisión muy loable y digna de respeto, viendo lo que hay entre manos. No hay otra opción de sobrevivir. A estas alturas ningún ‘inversor árabe’ procedería a un desembarco en la playa de Riazor con el maná debajo del brazo.


La entidad financiera sabe lo que representa el Deportivo. Su respaldo popular permite mantener viva a una sociedad anónima en la quiebra económica. Es claro que el fútbol no es una empresa cualquiera, donde el 1+1 no siempre es 2. Pero que la gestión esté en manos de Antonio Couceiro me produce tranquilidad y sobre todo ilusión. A ver si los futbolistas colaboran un poquito y arriman el hombro.


Paralelamente a lo anteriormente expuesto, pongo sobre el tapete las declaraciones del actual presidente del Extremadura, Manuel Franganillo. Con ellas podemos analizar las dos caras de una misma moneda. Poder valorar lo que se tiene entre manos y convivir con la mítica frase: “Todo puede ser peor”.


“He perdido la ilusión tras la denuncia de los jugadores por impagos: Les di mi palabra y la he incumplido”. 

“Tengo el 100% de las acciones y voy a llevar al club a la liquidación, que el Extremadura desaparezca”. “No quiero ni venderlo, que desaparezca. No quiero saber nada de fútbol”. “Voy a perder 2 millones de euros, pero lo hago por el bien de mi familia, es lo más correcto”.


Pues eso, analicen las dos versiones y saquen las necesarias conclusiones. La mía es que en los momentos más complicados, es imprescindible tener a las personas adecuadas. Deseo que en el Deportivo lo hayan hecho.


Por último, dos toques de pasada. Uno relacionado con la casa blaugrana. Otro espectáculo jurídico-

mediático que no sabremos hasta dentro de mucho el alcance que pueda tener.


Miren ustedes cómo acabaron con Sandro Rosell. Todo debe ser tratado con sumo cuidado y no destrozar vidas antes de tiempo. El siguiente apunte, es el llamamiento que se realiza a través de distintas 

asociaciones, con motivo de los anacronismos que está sufriendo el deporte en tiempos de desescalada del maldito virus. Reitero mi llamamiento a que las autoridades deportivas asesoren a los expertos, para que todo se desarrolle de la mejor de las maneras. Hay auténticos contrasentidos difíciles de asumir.

Como siempre un placer.

¡Entendido!