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Desesperanzados, desilusionados, abatidos...

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Y así un montón de calificativos más. Así es como nos sentimos los deportivistas desde hace tiempo. Mucho tiempo ya. Este año íbamos a tener un paso efímero por Segunda B. Primero que quedaríamos de primeros, llegaríamos a los play offs de ascenso sin problema alguno y la queja venía porque éstos serían a partido único. Luego ya nos planteamos si quedaríamos entre los tres primeros. Y ahora ya tenemos en mente que volver a Segunda es una posibilidad remota y aceptamos como mal menor no perder una o hasta dos categorías más. Jugadores que tenían que marcar la diferencia no se les ha visto en ningún momento. Y los que empezaron rindiendo medianamente demostrando que estaban por encima de la categoría ya se están contagiando de sus compañeros y han bajado su rendimiento. Y lo que es peor, que no vemos el final de esta pesadilla…


Cada año es peor que el anterior. Mucho peor. La temporada pasada empezamos con la ilusión de volver a pelear por el ascenso y antes de acabar la primera vuelta ya estábamos hundidos en la clasificación. Nada menos que 19 partidos sin ganar. Nos quejábamos de Montero, de Longo, de Shibasaki… y esos ahora no están y seguimos peor.


Hace dos años luchamos por subir y una segunda vuelta horrible casi nos deja fuera de un play off que luego se nos escapó de las manos casi como la liga de Djukic.


Hace tres años bajamos de Primera con otra racha nefasta de 15 partidos sin ganar. Y antes de eso, vinieron otros tres años en Primera en los que solo celebramos el salvarnos el último día.


Y de toda esta historia que les he contado hemos acabado hundidos en la tercera categoría del fútbol español. Y muchos aún nos preguntamos si hemos llegado ya a tocar fondo…


Somos una afición que ha visto de todo. Más que cualquier otro club. El Madrid y el Barça sabrán lo que es ganar ligas y copas.


Nosotros también. Pero ellos no saben lo que se siente al ascender a Primera tras 20 años o descender y recuperar la categoría al año siguiente.


El Granada, el Levante, el Málaga… esos saben lo que es ascender a Primera, e incluso lo que es jugar en Europa, pero nunca jamás han sentido lo que es ganar un título.


Aquí en Coruña lo hemos probado todo y siempre hemos respondido ejemplarmente tanto en las victorias como en las derrotas.


Ahora tenemos el momento más crítico de nuestra historia y muchos ya no sabemos a qué atenernos y qué podemos esperar. Solo hemos visto este año un puñado de victorias por la mínima ante humildes rivales de Segunda B y un buen montón de decepciones. Casi tantas como los años anteriores.


Luchamos por no bajar, y cuando lo hacemos empezamos al año siguiente a luchar por no perder la categoría a la que hemos bajado. Descorazonador.


Ahora tenemos nueva directiva. Dicen que para profesionalizar el club. El caso es que llevan casi un mes y aún no han dado una triste rueda de prensa para explicar sus líneas de actuación. Al parecer es por “problemas de agenda”. Mal vamos si en un mes el Deportivo aún no conseguido hacerse un hueco en sus agendas. Pero en fin, esperemos a escucharles y ya valoraremos lo que digan.


Este domingo no jugamos. Y la semana que viene toca el Pontevedra. Quedan tres partidos ante equipos de Segunda B. Estamos desesperanzados, desilusionados y abatidos. Solo nos queda tener fe. Yo prometo intentar no perderla, pero me cuesta mucho…

Desesperanzados, desilusionados, abatidos...