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Se veía venir...

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Era una cuestión obvia, se veía venir. El impacto en el mundo del deporte, con motivo de la afectación del Coronavirus, comienza a vislumbrarse como de consecuencias irreparables.

Mis estimados lectores saben que, desde hace mucho tiempo, vengo reclamando urgentes medidas desde las más altas responsabilidades del Gobierno de España, para paliar el derrumbe tanto en el plano deportivo, como en el económico.

En mi anterior artículo, les trasladaba  la ambigüedad  de la, en teoría, máxima responsable del Consejo Superior de Deportes, la ‘tránsfuga’ Irene Lozano, requería un ‘Plan Marshall’, que gestionase esta importante parcela en la sociedad actual. El deporte, en todas sus facetas, representa un gran impacto en el PIB nacional, así como una fuente inagotable de inversión en salud, propiciando una reducción en gasto sanitario. Entiendo que es un bien esencial y así debería ser tratado.

Pero es predicar en el desierto, nada se ha movido, nada se mueve desde la cúspide. Han dejado todo en manos de las Federaciones. Me suena esto a lavarse las manos y que apañe el problema el siguiente de la lista. Pura y dura incompetencia.

La Federación Gallega de Fútbol, ejemplar baluarte competitivo, viendo que el tiempo se volvía en su contra, lanzó la ‘misión imposible’ de convocar las competiciones, bajo amenaza de descenso para aquellos equipos que no realizasen la correspondiente inscripción. Dije que no me parecía el protocolo correcto, que resultaba un acto con muy poca sensibilidad. Las consecuencias, desgraciadamente, me están dando la razón. Las anulaciones son el reflejo. La mayoría de los clubs no podrán asumir semejante aventura, no porque no quieran o deseen, sino porque, sencillamente, no pueden. Sus organizaciones penden de hilos muy finos, que se rompen ante cualquier adversidad. Imagínense ante la actual situación… ¿Dónde van a buscar sus recursos? 

Pero ante toda esta adversidad, debemos aprovechar el día en que nos encontramos. Cuando estas líneas tengan luz, nuestros queridos y estimados Reyes Magos, ya habrán realizado su trabajo. Millones de peticiones se habrán convertido en realidad. Esperemos que sus Majestades hubieran podidos cumplir los deseo de la gran familia del deporte gallego. Verdaderamente me resultaría muy gratificante. 

Finalizo, ojalá hoy el Depor pueda ofrecerle un gran regalo a su castigada afición, que bien se lo merece.  

Como siempre un placer.

Se veía venir...