Menú
El Ideal Gallego Diario de Ferrol Diario de Arousa
YouTube Twitter Newsletter Instagram Facebook

De la Barrera intentó restañar las heridas morales de O Vao

El entrenador deportivista, durante el entrenamiento de ayer | quintana
|

Rubén de la Barrera es consciente de que su equipo se encuentra bloqueado, en el momento más delicado de la presente campaña.


Hasta el momento su llegada no ha ejercido de revulsivo para un Deportivo que en los últimos cuatro encuentros, con el de Elviña en la banqueta, solo ha podido sumar dos de doce puntos posibles.

Además de cosechar una nueva derrota ante un modesto como el Coruxo, la derrota de O Vao ha dejado un poso de amargura añadido, habida cuenta del abatimiento generalizado desencadenado en todas las esferas del deportivismo.


A falta de cinco jornadas, tras haber encadenado siete sin vencer, el club herculino no puede arrojar la toalla cuando todavía está en su mano alcanzar la reacción anhelada.


En este sentido, el preparador intentó mentalizar a sus pupilos de que no hay nada imposible y que levantarse después de una caída es obligatorio, más si cabe en el mundo del deporte.


Antes de saltar a los campos de entrenamiento II y III de la Ciudad Deportiva de Abegondo, De la Barrera mantuvo una reunión de 35 minutos con su grupo de futbolistas para transmitirles la necesidad de extrema de cambiar el chip, con la mente ya puesta al cien por ciento en el siguiente compromiso de Liga, el domingo 14 a las 17.00 horas en Riazor frente al Guijuelo.


Con todos salvo Keko

El Depor pudo disponer del concurso de la totalidad de hombres profesionales salvo el del interior madrileño Sergio ‘Keko’ Gontán, que desde su última reaparición está siendo dosificado por precaución para evitar otra posible recaída en sus dolencias musculares recientes en el sóleo.


Como es habitual tras día de encuentro, el plantel efectuó una jornada de recuperación, más suave para los titulares en O Vao y bastante más intensa para el resto del vestuario, que se empleó durante algo más de hora y media. 

De la Barrera intentó restañar las heridas morales de O Vao