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Trece fogonazos entre tinieblas en el año del virus

Armand Duplantis saltó el día 15 de febrero, en la pista cubierta de Glasgow, 6.18 metros, récord mundial en cualquier condición de competición | bobby gavin
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La adversidad sirvió de estímulo a gente de espíritu inconformista para evitar que 2020 pasara a la historia del atletismo como el año perdido: trece récords mundiales bajo la pandemia probaron que las circunstancias más difíciles no bastan para detener a los intrépidos.

El desplome de ingresos, y su radical desaparición en muchos casos, ha dejado en condiciones precarias a la mayor parte de los atletas en todo el mundo. Sólo un puñado de insurrectos ha sido capaz de desafiar al coronavirus forzando sus fuerzas físicas hasta límites desconocidos.

World Athletics (la antigua IAAF) ha escogido a dos saltadores, el pertiguista sueco Armand Duplantis y la triplista venezolana Yulimar Rojas, como mejores atletas mundiales del año, pero la mayor parte de las gestas fueron obra de las estrellas del fondo.

 

Vuelo prepandemia

En realidad, el vuelo de  15.43 metros de Rojas el 21 de febrero en Madrid, récord mundial en pista cubierta, no pertenecen al periodo de pandemia. Por aquellas fechas medio mundo aún desconocía las verdaderas dimensiones de la crisis que se avecinaba y el calendario atlético aún no se había detenido en España.

Una semana después se disputaron en Ourense los Campeonatos de España ‘indoor’, en los que Orlando Ortega, vigente subcampeón olímpico de 110 vallas, obtuvo un inédito doblete en 60 metros, lisos y vallados. A partir de ahí se decretó el cierre. La Covid-19 ya campaba por todo el mundo.

El caso de Duplantis se parece al de Rojas, pues alcanzó su máximo rendimiento en febrero. El día 15, en la pista cubierta del Emirates de Glasgow, se elevó sobre el listón situado a 6.18 metros para establecer un nuevo tope universal, esta vez absoluto (su plusmarca al aire libre es 6.15).

Joshua Kiprui Cheptegei, un ugandés de 24 años que se había consagrado en los Mundiales de Doha 2019 ganando el título de 10.000, después de haber sido, meses antes, campeón mundial de cross, trasladó su excelencia al año de la pandemia, derribando dos récords mundiales de mucho fuste: los de 5.000 y 10.000 que tenía el etíope Kenenisa Bekele. El 16 de febrero batió en Mónaco el primero, con un crono de 12:35.36,  y ocho meses después, el 7 de octubre, derribó en Valencia el de los 10 kms, con 26:11.00, seis segundos menos que Bekele.

El confinamiento no detuvo los entrenamientos de los mejores fondistas, que se lanzaron, en cuanto les dieron permiso, en busca de carreras con las que alimentar sus depauperadas cuentas corrientes.

De ahí que los topes mundiales fueran cayendo. También pasaron a la historia en distancias más largas. Los hombres batieron plusmarcas en 10 kms en ruta (Rhonex Kipruto, 26:24); una hora (Mo Farah, 21.330 kms); medio maratón (Kibiwott Kandie, 57:32).

Las mujeres lo hicieron en 5.000 (Letesenbet Gidey, 14:06.62); una hora (Sifan Hassan, 18.930 metros; relevos 4x1500 (Nike Bowerman, 16:27.02), y por tres veces en medio maratón: Peres Kipchirchir (1h 05:34 y 1h 05:16) y Ababel Yeshaneh (1h 04:31).

La cosecha de récords mundiales en tiempos de pandemia casi duplicó la de 2019. Aunque ruinoso para miles de atletas, 2020 no ha sido un año perdido.

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