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Fernando Vázquez; “Me gustaría saber cómo late el corazón del deportivismo”

Su último partido en Riazor como técnico del Deportivo, ante el Alavés | quintana
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El exentrenador blanquiazul dejó claro que comparecía ante los medios de comunicación por y “para la afición del Depor”.

“Estoy aquí por ellos. Volví al Depor por ellos. Tuvieron siempre un afecto especial hacia mí. Es una afición enorme de grande. La pena es que a esta afición no la pudiera sentir en el final de la temporada pasada ni en la actual. Me gustaría saber cómo late el corazón del deportivismo respecto al entrenador y no habría mejor manera que en el campo”, indicó dudando de que en la grada tuviera más detractores que seguidores.

En todo caso, se mostró agradecido a la afición, a sus colaboradores, los que trabajaron a su lado, un “equipo súper preparado y súper coordinado” que vivió “momentos muy duros” sobre todo la temporada pasada por la pandemia.

“Dejo amigos en este vestuario”, dijo en alusión a los médicos, utileros, lavandería, jardineros, comunicación del club... Mención especial para Manolo Pombo, que estuvo a su lado en la rueda de prensa.

Después, explicó por qué tardó varios días para comparecer tras su destitución. “Cada uno tiene sus tiempos. Quería pensar, reflexionar, y no tenía la fuerza suficiente para dar inmediatamente la rueda de prensa. Para mí es un mal trago, un momento complicado, un momento duro”, confesó.

Admitió que le ofrecieron las instalaciones del club para hacer la rueda de prensa, pero no le pareció “adecuado”.

Dijo que en su entorno “solo” encontró “ayuda, colaboración” y destacó los muchos mensajes que recibió de los futbolistas de la temporada pasada y de la actual.

“No contesté a nadie, tampoco a los mensajes recibidos de mucha gente. Lo haré a partir de ahora, pero considero, consideraba siempre, que este era uno de los grandes grupos que tuve en mi carrera profesional y le doy mil gracias por su comportamiento conmigo y mis colaboradores”, declaró.

 

Relación con Vidal

Dijo que antes de Navidad le dio “su confianza” y aseguró que no tuvo un ultimátum. “Si lo recibiera, es posible que en Zamora hubiera actuado de forma diferente”, razonó el técnico, quien consideró que “los análisis, las opiniones” que llevaron a destituirle “no están súper fundamentados”.

“Cuando hay un cese, lo primero que tengo que decir es que respeto la decisión del club, un club te contrata y te puede despedir, evidentemente. Me pongo a mirar, autocriticarme, ver en qué pude fallar. Porque uno quiere aprender. Me gustaría saber en qué fallé. Supongo que errores como entrenador todo el mundo comete. Vine al Depor para ayudar, no vine para ganar prestigio, ni para ganar dinero, porque no estoy ganando dinero, esa es la realidad, no vine por un proyecto profesional especial”, afirmó.

Además, defendió su rol de entrenador por encima de la etiqueta de motivador que le ha acompañado. “Por algún medio de comunicación tengo sensación de que era más animador de masas que entrenador. Yo soy entrenador a base de estudio, de formación. Ahora que me sobra experiencia alguno puede creer que me falta formación. La tenía con 30 años y nunca dejé de formarme. Me considero entrenador de máximo nivel”, sostuvo.

Advirtió también que le “tocó” llegar al Depor en “momentos complicados” y a mitad de temporada.

En el apartado de autocrítica, hizo hincapié en las expulsiones. “Si algo me corroe interiormente, si en algo considero que sí fallé, lo podría decir con total sinceridad, son las expulsiones que sufrí el año pasado. Habría que analizarlas, no creo que hiciera nada fuera de lo normal para ser expulsado, pero esas expulsiones me impidieron estar cerca del equipo en momentos importantes. No se saben las consecuencias, pero estaría mucho más feliz, mejor y tranquilo si en esos partidos en que nos jugamos la permanencia hubiera estado en el terreno de juego”, relató.

También defendió su buen estado de ánimo esta temporada. “Eso que escuché de que al entrenador le faltaba ilusión, ganas de trabajar, que no era el mismo del año pasado, me parece un poco absurdo y muy fuerte”, aclaró tras admitir lo que tuvo un “momento de debilitad” por lo que sufrió, como “todo el deportivismo”, la temporada pasada. “Pero en estos momentos estaba como un cañón”, advirtió.

 

Más cantera

Vázquez aseguró que él habría optado por otro tipo de equipo para “renacer” esta temporada, por un proyecto más de cantera. “Le dije al presidente un día que transformar el proyecto de un equipo tiene que ser una cosa consensuada. La que tiene que creer en tu ida es la afición. Por ejemplo, pongamos que en el año 2025, el Deportivo tiene que tener el 25 % de canteranos, y en el año 30, el 30-40 por cien. Eso nos llevaría a trabajar de una forma especial y que la afición supiera lo que hay. No digo un equipo de canteranos, pero que sí que tuviera un peso específico la cantera”, aseguró.

El técnico acabó su intervención con dos mensajes. Deseó suerte “de corazón” a su sucesor, el coruñés Rubén de la Barrera:  “Que los éxitos que yo no viví los pueda disfrutar por televisión con él”. Y otro para la afición: “Le pido que no se divida nunca más. Seremos grandes si estamos unidos”. Y así se despidió Fernando Vázquez, que se marchó dando un portazo.

Fernando Vázquez; “Me gustaría saber cómo late el corazón del deportivismo”